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Aunque todavía es una incógnita qué llevará Cuba a la sexta edición del Clásico Mundial de Béisbol, ya van trascendiendo algunas notas respecto a la conformación del llamado “Team Asere” rumbo al principal torneo de selecciones en el ámbito de las bolas y los strikes, que se celebrará el venidero marzo en Puerto Rico, Japón y Estados Unidos.
Si en los últimos días se supo de una preselección de jugadores de la Serie Nacional que comenzó a entrenar en La Habana y de la negativa de al menos tres peloteros de Grandes Ligas para integrar la escuadra, este jueves el periodista Francys Romero, especializado en temas relacionados con la emigración en el béisbol cubano, informó que el lanzador camagüeyano Yariel Rodríguez estará en el Clásico con el plantel que dirigirá Germán Mesa.
De acuerdo con el reporte, Yariel, miembro de los Toronto Blue Jays, se unirá al Cuba el 1 de marzo en Arizona, y durante el Clásico solo podrá trabajar como relevista un máximo de dos entradas en cada presentación, limitaciones que usualmente dictan las organizaciones de MLB para no exponer demasiado a sus activos.
Según esta hoja de ruta, el agramontino podrá estar en los dos duelos de preparación que tiene pactado el conjunto antillano contra los Kansas City Royals (3 de marzo-Surprise Stadium) y los Cincinnati Reds (4 de marzo-Goodyear Ballpark) antes de viajar a la fase de grupos del Clásico en San Juan, Puerto Rico. Todos estos movimientos, válido aclararlo, dependerán de que la nómina caribeña reciba todos los visados para entrar a territorio estadounidense.
Hasta ahí, todo bien, una nueva e importante pieza se suma al “Team Asere”, aunque en realidad se trata de una de las inclusiones más impensadas en la historia del béisbol cubano, un cambio de guion que para muchos era utópico.
Los hechos
El martes 28 de marzo de 2023 explotó una bomba: el lanzador Yariel Rodríguez, uno de los protagonistas en el V Clásico Mundial, decidió emprender el viaje para conseguir una firma con alguna organización de Grandes Ligas, dejando atrás su contrato —gestionado bajo el amparo de la Federación Cubana de Béisbol (FCB)— con los Dragones de Chunichi en Japón.
La noticia fue develada por el periodista Francys Romero y en cuestión de horas encontró la reacción de la FCB, que acusó públicamente al jugador por incumplimiento de contrato.
Cuba exigirá compensación millonaria por ruptura del contrato de Yariel Rodríguez en Japón
“El hecho constituye una grave falta a lo pactado para el período 2023-2024 entre Dragones, el atleta y nuestra Federación, que actúa como su representante en el acuerdo. Consideramos que la decisión contradice los esfuerzos realizados para que Yariel se desarrollara en una liga de alto nivel como la nipona, y desde allí apoyara a la selección nacional cubana”, apuntó un comunicado del ente rector del béisbol en la isla.
En la propia nota aseguraron que exigirían a Yariel derechos y responsabilidades, así como el pago de diez millones de dólares por “daños y prejuicios”.
La demanda, en saco roto
Por contradictorio que parezca, el silencio suele marcar el discurso de la FCB, que muchas veces no encuentra mejor solución para evadir temas espinosos. Justo eso sucedió con Yariel Rodríguez: después de exigir una compensación millonaria nunca más abordaron en público la demanda al lanzador agramontino.
Los reclamos cayeron en saco roto y las rotundas declaraciones se perdieron como polvo en el viento. Parecía que nada había pasado, de hecho, se sucedieron los meses y el nombre de Yariel desapareció del tablero mediático, hasta que en octubre de 2023 el pitcher recibió la liberación de los Dragones de Chunichi, dejando vía libre para su firma con cualquier organización de Grandes Ligas.

A la par, trascendió que los propios abonaron a la FCB la comisión del contrato anual del camagüeyano en 2023. Al respecto, el especialista Francys Romero explicó en ese momento que Rodríguez no tendría que responder a las exigencias del ente rector del béisbol en Cuba. “En ninguna de las estipulaciones dentro del contrato de Yariel, inciso 15 ‘Daños y Prejuicios’ se hace referencia a la penalidad de diez millones”, apuntó el reportero.
Poco después de estos episodios, en enero de 2024, el derecho firmó un contrato de cinco temporadas y 32 millones de dólares con los Blue Jays, equipo en el que ha lanzado durante las dos últimas temporadas en MLB.
Yariel y la voluntad de regresar
Es poco probable que Yariel Rodríguez hubiera vestido otra vez el uniforme de las cuatro letras si ese retorno fuera solo responsabilidad de las autoridades en la isla. Contactar y convocar a deportistas que emigraron (aunque haya sido por vías legales) y rompieron vínculos o contratos con el movimiento deportivo cubano no ha sido nunca el modus operandi de las federaciones nacionales o del INDER, por lo que estos regresos dependen casi exclusivamente de la voluntad y el deseo expreso de los atletas, cuyos casos después deben ser aprobados por instancias gubernamentales.
Justo eso ha sucedido con Yariel Rodríguez, quien en mayo de 2025 dejó clara su postura respecto a una posible vuelta a la selección nacional: “Para mí sería un placer compartir otra vez en un equipo Cuba. Ese ambiente que se vive con los compañeros, los deseos de ganar, no se vuelve a sentir en ningún otro sitio. De verdad quisiera volver a jugar con Cuba en un Clásico Mundial”, apuntó el camagüeyano al sitio Swing Completo.
A partir de ahí, la bola quedó en el tejado de la FCB, que en un primer momento —en septiembre pasado— desestimó los deseos de Yariel al no incluirlo en el listado preliminar de 50 nombres elegibles para participar en el Clásico de 2026. Sin embargo, un giro de guion llevó a buen puerto la operación, a pesar del escepticismo que reinaba en el caso por la poca flexibilidad mostrada por las autoridades con atletas que emigraron y rompieron de manera unilateral contratos gestionados en la isla.
Esto, obviamente, marca un precedente y abre un nuevo capítulo en las políticas de convocatorias a selecciones nacionales que podría hacerse extensiva a otros deportes, también necesitados de conectar con su diáspora. Sin embargo, las buenas vibras que transmite este movimiento contrastan con la decisión de no llamar a jugadores que no nacieron en la isla pero tienen raíces cubanas, o a otros que, si bien abandonaron delegaciones, ya cumplieron largos períodos de castigo, incluso, con prohibiciones de regresar al país.
Estudiar todos los casos, flexibilizar posturas y apostar por el acercamiento a todos los deportistas debería ser el próximo paso de las autoridades cubanas, uno que no se puede seguir postergando.











