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Frente a la Catedral Metropolitana, donde cada año la capital mexicana levanta su altar más grande, una dama huesuda de vestido morado mira ahora desde arriba a la multitud.
La figura mide más de 33 metros, pesa más de 100 toneladas y desde la noche del jueves 29 de octubre ostenta un título que la ciudad venía persiguiendo.
El Guinness World Records la reconoció como la catrina más alta del mundo. Con ello, Ciudad de México desbancó a la Catrina de 28 metros de Puerto Vallarta, Jalisco, que tenía la marca desde 2023.

Cartón, acero y 3500 metros de tela
Bajo la piel de cartonería —oficio artesanal mexicano por excelencia— hay una estructura de acero con elementos escultóricos de fibra de vidrio, necesaria para sostener semejante peso a la intemperie.
El vestido, de más de 27 metros de largo, requirió cerca de 3500 metros de tela. Los huesos llevan luz interior y, al caer la noche, un sistema LED transforma la figura.
A sus pies, la ofrenda se completa con un campo de unas 100 mil flores de cempasúchil, la flor emblemática del Día de Muertos en México, cuyo color y olor guían a las almas de vuelta a casa, según la tradición.
La calavera que se reía de “los de arriba”
La catrina gigante hace un homenaje a José Guadalupe Posada, el grabador de Aguascalientes que dibujó a la Calavera Garbancera.
Hacia 1910, en los años finales del porfiriato, Posada usó aquella calavera con sombrero emplumado como sátira social: una burla a los mexicanos que renegaban de su origen y se disfrazaban de europeos.
El gran muralista Diego Rivera fue quien, décadas después, la bautizó como Catrina y la inmortalizó junto a su creador en el mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central.

Esa genealogía crítica fue reivindicada por la jefa de Gobierno de Ciudad de México, Clara Brugada, en la inauguración.
La figura, dijo, es una crítica a la vanidad, al clasismo y a las falsas apariencias: ante la muerte no valen títulos, apellidos ni fortunas. El Día de Muertos, dijo, es una especie de “rebelión amorosa contra el olvido”.
La Ofrenda Monumental del Zócalo se instala cada año desde 2005 y suele dedicarse a figuras o episodios de la historia nacional: en 2023 fue Pancho Villa; en 2025, los 700 años de la fundación de México-Tenochtitlan.














