El ex alto representante de la Unión Europea, Josep Borrell, cuestionó la tibieza de Bruselas frente a la intervención de Estados Unidos en Venezuela y advirtió que seguir considerando a Washington como “gran aliado” supone ignorar un cambio profundo en el orden internacional.
En una entrevista para la agencia EFE, Borrell afirmó que la actuación militar estadounidense en Caracas, destinada a capturar a Nicolás Maduro y a su esposa, constituye “una llamada de atención poderosa” para Europa, que —a su juicio— muchos líderes comunitarios prefieren no escuchar.
El exministro español sostuvo que Estados Unidos está dispuesto a imponer un orden dirigido por sus propios intereses en áreas de influencia estratégicas, según señaló.
La “mansedumbre” de varios gobiernos europeos
El diplomático criticó lo que definió como una actitud de “mansedumbre” por parte de varios gobiernos europeos, motivada por el temor a que Washington retire su apoyo a Ucrania. En ese contexto, consideró que intentar “calmar” a Trump no garantiza la continuidad del respaldo estadounidense y responde más a una estrategia defensiva que a una visión de largo plazo.
Borrell subrayó que la reacción oficial de la Unión Europea —un comunicado que pidió calma y respeto al derecho internacional sin cuestionar directamente a Estados Unidos— evidenció esa cautela.
Recordó que España fue el único país del bloque que se desmarcó de esa postura y, junto a varios gobiernos latinoamericanos, condenó de forma explícita la intervención y cualquier intento de control externo sobre Venezuela y sus recursos.
El ex alto representante sostuvo que el objetivo de Washington no sería la restauración democrática, sino asegurar el acceso a recursos estratégicos, en particular el petróleo, y comparó esa lógica con otras intervenciones geopolíticas recientes. En su análisis, el debilitamiento de las normas internacionales está dando paso a un escenario dominado por la fuerza.
Ante ese panorama, Borrell defendió que Europa debe avanzar hacia una mayor capacidad de defensa propia. Alertó que depender del “paraguas protector” estadounidense convierte al bloque en vulnerable si ese respaldo se retira, y concluyó que la autonomía estratégica es una condición necesaria para preservar la soberanía europea.
“Si mañana Trump decide tomar por la fuerza Groenlandia, que no le sería muy difícil porque ya tiene allí bases americanas suficientes para arriar la bandera danesa y poner la americana sin pegar ni un tiro, ¿qué diríamos los europeos o que podríamos hacer?”, se cuestionó Borrell.
Europa y su plan de respuesta si EE. UU. toma medidas sobre Groenlandia
En contraste, las relaciones entre Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia entraron en una fase de mayor tensión tras declaraciones de la Casa Blanca que no descartaron el uso de la fuerza, en medio del rechazo europeo a los reiterados planteamientos del presidente Donald Trump sobre la anexión de la isla.
La controversia se intensificó después de que la Casa Blanca afirmara este martes que “el Ejército estadounidense siempre es una opción”, incluso cuando varios líderes europeos reiteraron su oposición a cualquier intento de Washington de apoderarse de Groenlandia por razones estratégicas.
Líder de Groenlandia pide evitar el “pánico” ante arremetida de Trump en Venezuela
En respuesta, el ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, y la canciller groenlandesa, Vivian Motzfeldt, solicitaron una reunión con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, tras intentos previos fallidos, según el Gobierno de Groenlandia.
Rasmussen llamó públicamente a rebajar el tono del intercambio político. “Nos gustaría matizar la conversación (…) El intercambio de gritos debe ser reemplazado por un diálogo más sensato. Ya”, escribió el jefe de la diplomacia danesa en redes sociales.
De acuerdo con un reporte del diario The Wall Street Journal, Rubio habría explicado a legisladores estadounidenses, en una sesión a puertas cerradas, que Trump mantiene su interés en comprar Groenlandia y que las recientes amenazas buscan presionar a Dinamarca para entablar negociaciones. Aunque gran parte del Partido Republicano respaldó las declaraciones del presidente, voces bipartidistas expresaron preocupación.
Los senadores Jeanne Shaheen y Thom Tillis, copresidentes del Grupo de Observadores de la OTAN del Senado, advirtieron que “cuando Dinamarca y Groenlandia dejan claro que Groenlandia no está en venta, Estados Unidos debe cumplir con sus obligaciones en virtud del tratado y respetar la soberanía y la integridad territorial del Reino de Dinamarca”. Añadieron que cualquier forma de coerción contra un aliado “socava los principios de autodeterminación” de la Alianza.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, alertó que una eventual toma de control estadounidense equivaldría al fin de la cohesión dentro de la OTAN. Mientras, analistas europeos coincidieron en que el lenguaje empleado por Trump supone una presión inédita sobre un aliado histórico y eleva el riesgo de una crisis diplomática de mayor alcance.












