El presidente Donald Trump aseguró este martes que Estados Unidos entregó a Irán, a través de países mediadores, un plan de paz de 15 puntos que busca poner fin a la guerra en el Golfo, informaron la cadena CNN y otras fuentes internacionales de prensa.
Un alto funcionario confirmó a la agencia Reuters que Teherán analiza la propuesta y que ha enviado una respuesta inicial a Washington, aunque en un principio lo considerara “excesiva”.
La propuesta incluye exigencias de largo alcance, como el compromiso de Teherán de no desarrollar armas nucleares y el cese de su apoyo a grupos islamistas radicales en la región. A cambio, Washington ofrece levantar las sanciones económicas y permitir un programa nuclear civil bajo supervisión estadounidense.
Aunque Trump se mostró optimista y habló de un “regalo” recibido de Irán relacionado con petróleo y gas, la respuesta oficial de Teherán ha sido cauta. Los líderes iraníes han rebajado la importancia de los contactos y reclaman reparaciones por los daños sufridos en las últimas semanas de ataques, además de garantías de que no volverán a ser objeto de ataques.
Según el propio diario madrileño, Irán llegó a considerar “excesiva” la propuesta, al creer que la primera condición para terminar la guerra es el fin de los ataques y asesinatos por parte de Estados Unidos e Israel, de modo que asegura que sus operaciones de defensa continuarán hasta cumplidas esas condiciones, apunta el diario, basandose en opiniones emitidas por la televisión iraní.
Mediadores regionales y contactos preliminares
El plan de la Casa Blanca fue transmitido a Irán a través de Turquía, Egipto y Pakistán, países que han asumido un papel activo en la búsqueda de un canal de negociación. Islamabad incluso se ha ofrecido como sede para una reunión de alto nivel este jueves, en la que podrían participar el vicepresidente estadounidense J.D. Vance y el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf.
Trump confirmó que además de sus enviados habituales, como Steve Witkoff y su yerno Jared Kushner, ahora participan figuras de mayor rango, entre ellas el secretario de Estado Marco Rubio y el propio vicepresidente Vance. “La otra parte quiere cerrar un acuerdo. Y quién no querría, si fueras ellos”, dijo el mandatario con su infaltable jactancia.
Señales contradictorias desde Washington
Mientras la Casa Blanca habla de paz, el Pentágono acelera el envío de refuerzos. Cerca de 3 mil soldados de la 82ª División Aerotransportada, una de las fuerzas de élite del Ejército, se preparan para desplegarse en Oriente Próximo. Además, buques anfibios de asalto liderados por el USS Boxer y el USS Tripoli se dirigen al golfo Pérsico con más de 5 mil marines a bordo.
Altos cargos militares reconocen que no se ha tomado la decisión de entrar en territorio iraní, pero la presencia de estas tropas abre opciones para una ofensiva terrestre.
Entre los escenarios contemplados figura la toma de la isla de Jarg, un centro petrolero estratégico, aunque expertos advierten del riesgo de exponer a los soldados a ataques desde el continente.
El “regalo” de Irán y la presión sobre el estrecho de Ormuz
Trump insistió en que Irán ha enviado un “regalo muy grande” relacionado con gas y petróleo, sin dar más detalles. El mandatario también aplazó cinco días su ultimátum para que Teherán desbloquee el estrecho de Ormuz, paso vital para el comercio energético mundial. El plazo vence este viernes, coincidiendo con la posible apertura de negociaciones.
El presidente estadounidense afirmó que ya se han alcanzado acuerdos sobre algunos puntos, entre ellos el compromiso iraní de no buscar armas nucleares. Sin embargo, funcionarios iraníes han minimizado esas afirmaciones y recalcan que cualquier pacto debe incluir compensaciones por los daños de los bombardeos.
Este mares, el Ministerio iraní de Asuntos Exteriores de Irán formalizó las condiciones de tránsito por el estrecho de Ormuz, al distribuir a los 176 Estados miembros de la Organización Marítima Internacional (OMI) una nota diplomática enviada el domingo al Consejo de Seguridad y al secretario general de la ONU, António Guterres.
El texto establece que los buques que no participen ni respalden actos de agresión contra Irán y cumplan las normas de seguridad declaradas podrán circular por el estrecho previa coordinación con las autoridades competentes iraníes.
Rechazo en el Congreso y tensiones políticas
En paralelo, los republicanos bloquearon una resolución que buscaba exigir a Trump la aprobación del Congreso para futuras acciones militares contra Irán. La medida reflejaba la preocupación de algunos legisladores por la escalada bélica y la falta de claridad en la estrategia de la Casa Blanca.
Trump, por su parte, declaró que lo que ocurre en Irán equivale a un “cambio de régimen”, aludiendo a la eliminación del liderazgo persa en los bombardeos recientes. Washington evalúa figuras como Mohammad Bagher Qalibaf como posibles líderes de transición, en un esquema similar al que Estados Unidos promovió en Venezuela.
Los mediadores regionales esperan que las conversaciones puedan celebrarse en Islamabad este jueves, pero aún falta la confirmación de Teherán. Funcionarios estadounidenses e israelíes calculan que la guerra podría prolongarse entre dos y tres semanas más, incluso si se abren negociaciones.
Trump se mostró entusiasta en público, durante la ceremonia de jura de su nuevo secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin. “Estamos en negociaciones ahora mismo”, dijo, insistiendo en que Irán está deseoso de cerrar un pacto.
Ofensiva iraní contra Israel y Estados Unidos
Mientras tanto, la ofensiva iraní continúa. Según el cuartel general Khatam al Anbia, las fuerzas de la República Islámica derribaron varios misiles de crucero Tomahawk y JASSM, además de drones de combate en regiones centrales y meridionales del país.
En las últimas horas, drones iraníes atacaron fábricas de armas en Haifa, instalaciones aeroespaciales junto al aeropuerto Ben Gurión y aviones cisterna en ese mismo aeródromo. También se reportaron impactos en Eilat, Dimona y el norte de Tel Aviv.
La 79ª ola de ataques incluyó misiles Sejjil, Emad y Kheibar Shekan, que atravesaron las defensas israelíes y golpearon sedes de inteligencia en Tel Aviv, bases militares en Ramat Gan y Beer Sheva, y centros logísticos en el Néguev.
Columnas de humo y más de dos millones de israelíes refugiados en búnkeres fueron descritos como “pruebas claras” de la capacidad misilística iraní.
Bases estadounidenses en la región también fueron alcanzadas por drones y sistemas de ataque múltiple, según las autoridades iraníes citadas por el portal Russia Today.
Por su parte, la revista militar Stars and Stripes, citando al Comando Central de Estados Unidos (Centcom), señaló que 290 soldados estadounidenses han resultado heridos, de los cuales 10 se encuentran en estado grave, refirió una nota del portal Hispantv.











