El Gobierno de Irán adoptó este jueves una postura desafiante frente a Washington, al advertir que cualquier ataque en represalia por la represión de las protestas en la nación persa desataría una respuesta devastadora contra intereses de EE.UU y sus aliados en el Oriente Medio.
El representante permanente adjunto de Irán ante la ONU, Gholamhossein Darzi, afirmó ante el Consejo de Seguridad que su país responderá con una acción “decisiva” y conforme al derecho internacional a cualquier agresión contra su país, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazara con lanzar un ataque militar.
La postura iraní se produjo en medio de crecientes presiones a raíz de las multitudinarias protestas contra el Gobierno, que se han saldado con miles de víctimas y detenidos, mientras la Administración republicana evaluaba opciones militares y recibía llamados de Israel y varias naciones árabes para que desistiera de una ofensiva.
El Ministerio de Defensa persa declaró que el país “utilizará todos sus recursos para aplastar a los agresores”, en referencia a la posibilidad de un ataque estadounidense.
Funcionarios de Teherán insistieron en que las acusaciones de ejecuciones masivas eran parte de una campaña de desinformación destinada a provocar una intervención militar.
La televisión estatal transmitió mensajes de altos mandos militares que calificaron a los manifestantes violentos como “enemigos de Dios”, una acusación que puede conllevar la pena capital bajo la legislación iraní.
La advertencia se produjo después de semanas de protestas que han dejado miles de muertos, según organizaciones de derechos humanos. El Gobierno ha impuesto cortes de internet y desplegado fuerzas de seguridad en las principales ciudades e insiste en que diferencia entre “ciudadanos comunes” y “terroristas respaldados por potencias extranjeras”.
El representante permanente adjunto de Irán ante la ONU, Gholamhossein Darzi, afirma en el Consejo de Seguridad que su país responderá con una acción “decisiva” a cualquier agresión en su contra. https://t.co/dJg109ynfG pic.twitter.com/L2bQetcDQQ
— EFE Noticias (@EFEnoticias) January 15, 2026
Trump oscila entre amenaza y cautela
Trump había señalado desde principios de enero que podría ordenar un ataque si el Gobierno iraní continuaba matando manifestantes. Sin embargo, en los últimos días envió señales ambiguas, al celebrar reportes de que algunas ejecuciones no se llevarían a cabo.
“Esto es una buena noticia, esperemos que continúe”, escribió en redes sociales, citando informes sobre el caso del joven Erfan Soltani, cuya supuesta condena a muerte había generado alarma internacional.
Aun así, funcionarios estadounidenses confirmaron que el Pentágono mantiene listas de opciones militares y ha reforzado su presencia en la región. El portaaviones Abraham Lincoln y buques escolta se dirigen al Golfo Pérsico, mientras aviones de combate y sistemas antimisiles han sido desplegados en bases estratégicas como Al Udeid, en Qatar.
“El presidente no ha descartado nada”, dijo un alto funcionario, el cual subrayó que la decisión dependerá de los próximos pasos de las fuerzas de seguridad iraníes.
Por su parte, el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, dijo este jueves ante el Consejo de Seguridad que “todas las opciones están sobre la mesa” con el objetivo de “detener la masacre” contra los manifestantes en Irán.
Waltz señaló que, aunque Teherán dice estar dispuesto a dialogar, “sus acciones demuestran lo contrario”, y acusó a los líderes iraníes de gobernar mediante la represión y la violencia, y de desestabilizar la región, refieren reportes de prensa.
Israel y socios árabes piden posponer ofensiva
El miércoles, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, habló con Trump para pedirle que posponga cualquier ataque contra Irán, de acuerdo con fuentes y reportes de prensa.
Según un alto funcionario estadounidense, Netanyahu expresó su preocupación de que una ofensiva precipitada desencadene represalias directas contra Israel, que ya sufrió duros ataques con misiles iraníes durante la guerra de junio pasado. En aquella ocasión, numerosos misiles iraníes lograron atravesar las defensas aéreas israelíes, causando víctimas civiles y daños en instalaciones militares.
Por su parte, Qatar, Arabia Saudita, Omán y Egipto se sumaron al llamado de contención. Funcionarios de esos países han estado en contacto con Washington en los últimos días.
Estos aliados estadounidenses en el Medio Oriente advirtieron que un ataque estadounidense podría desatar un conflicto regional de gran escala. Al mismo tiempo, transmitieron mensajes a Teherán para que se abstenga de atacar a sus vecinos si Estados Unidos decide actuar.
“Creemos en el diálogo y en resolver cualquier desacuerdo en la mesa de negociaciones”, dijo Adel al-Jubeir, ministro saudí de Estado, durante un foro en Riad.
La coordinación entre las naciones árabes refleja el temor de que sus territorios se conviertan en blancos de represalias iraníes, especialmente bases militares y centros energéticos.
Saudi Arabia, Qatar and Oman have convinced US President Donald Trump to “give Iran a chance,” a senior Saudi official says. pic.twitter.com/rdGb5VNFwe
— Al Arabiya English (@AlArabiya_Eng) January 15, 2026
Llamado de la ONU y nuevas sanciones
La secretaria general adjunta de la ONU, Martha Pobee, llamó a rechazar posibles ataques militares contra Irán y evitar así una escalada bélica que pueda afectar toda la región.
“Observamos con alarma diversas declaraciones públicas que sugieren posibles ataques militares contra Irán. Esta dimensión externa añade volatilidad a una situación ya de por sí explosiva”, señaló Pobee, citada por EFE.
Pobee pidió a los países “hacer todos los esfuerzos posibles para evitar un mayor deterioro” de la situación y recordó que el secretario general, António Guterres, aboga por resolver “todas las preocupaciones relacionadas con Irán, incluidas las relativas al tema nuclear y las protestas en curso” mediante la diplomacia y el diálogo, añade el reporte.
Mientras se multiplicaban los llamados a la moderación, el Departamento del Tesoro anunció nuevas sanciones contra Ali Larijani, jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, y contra 18 personas y entidades vinculadas a la red financiera clandestina del país.
“Estamos del lado del pueblo iraní”, escribió el secretario del Tesoro, Scott Bessent, en la red social X, al justificar las medidas.
El Pentágono, por su parte, evacuó personal no esencial de la base de Al Udeid, recordando que en junio pasado Irán lanzó misiles contra esa instalación en represalia por ataques estadounidenses a sitios nucleares. Aunque entonces no hubo víctimas, la posibilidad de una nueva ofensiva mantiene en alerta a las tropas desplegadas norteamericanas en Irak y Siria.
Irán, un saldo trágico
Organizaciones como Human Rights Activists in Iran (HRANA) y Iran Human Rights, con sede en Noruega, estiman que entre 2500 y 3400 personas han muerto desde el inicio de las protestas contra el Gobierno de iraní en diciembre.
Testimonios de residentes describen disparos a corta distancia contra manifestantes, patrullas en motocicleta y advertencias enviadas por mensaje de texto para disuadir a la población de salir a las calles. Comerciantes y familias han recibido amenazas de que sus hijos podrían ser asesinados si participan en las marchas, según esos reportes.
De acuerdo con el canciller iraní, Seyed Abás Araqchi, las protestas comenzaron de manera pacífica, impulsadas por demandas gremiales y económicas, pero los días 7 y 8 de enero se convirtieron en actos de violencia debido a “la incursión organizada de elementos terroristas vinculados al régimen sionista”, en referencia al Gobierno de Israel.
La crisis económica, marcada por la caída del rial y la inflación descontrolada, fue el detonante inicial de las protestas, que rápidamente se transformaron en un movimiento nacional contra el Gobierno. El cierre de internet ha dificultado verificar la magnitud de las manifestaciones, pero analistas coinciden en que se trata de las más grandes en décadas.
Las anteriores protestas masivas en Irán han ocurrido en varias oleadas desde 1979, año en que triunfó la revolución islámica.
Las demostraciones más recordadas son las de 1999 (estudiantes en Teherán), 2009 (el “Movimiento Verde” tras elecciones presidenciales), 2017–2018 (por la crisis económica), 2019 (por el alza de la gasolina) y 2022–2023 (impulsadas por el movimiento “Mujer, vida, libertad”) tras la muerte de la joven Mahsa Amini en una estación policial, donde estaba bajo arresto al no llevar el hiyab de acuerdo con las normas oficiales.











