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El presidente de EEUU, Donald Trump, anunció este jueves la extensión hasta el 6 de abril del ultimátum dado a Irán para reabrir el estrecho de Ormuz, bajo la amenaza de atacar sus centrales eléctricas si no cumple.
Según explicó en su red Truth Social, la decisión responde a una solicitud de Teherán y amplía en diez días el plazo inicial.
“Las conversaciones continúan y […] están progresando muy bien”, aseguró el mandatario, pese a las versiones contradictorias sobre el estado de las negociaciones.
El ultimátum original había sido fijado para comienzos de esta semana, luego extendido hasta este viernes, en medio de contactos indirectos entre ambos países para intentar frenar la escalada del conflicto.
Ormuz sigue bajo presión
Mientras Washington habla de avances, Irán mantiene una postura firme en el terreno, señaló un despacho de la agencia EFE.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica declaró que está prohibido el tránsito marítimo hacia y desde puertos vinculados a aliados de Estados Unidos e Israel.
Medios iraníes reportaron que el estrecho permanece cerrado y que cualquier embarcación que intente cruzarlo podría enfrentar “medidas severas”.
De hecho, al menos tres buques portacontenedores habrían tenido que dar media vuelta tras advertencias de la marina iraní, señaló Reuters.
El estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20 % del petróleo mundial, se ha convertido en el epicentro de la crisis energética y geopolítica en la región.
¿Y las negociaciones?
Mientras tanto, Trump aseguró que Irán está “suplicando llegar a un acuerdo” e incluso permitió el paso de una decena de petroleros como señal de apertura.
Sin embargo, Teherán rechazó un plan de 15 puntos propuesto por Washington a través de Pakistán.
En paralelo, el Pentágono evalúa escenarios de intervención militar que podrían incluir un “golpe final” contra Irán, incluso con participación de fuerzas terrestres, según reportes.
Irán acusa a EEUU e Israel de genocidio
Por su parte, el ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, defendió en conversación con el secretario general de la ONU, António Guterres, que restringir el paso a buques vinculados a sus “enemigos” es un “derecho legal”.
Araqchí atribuyó la crisis en Ormuz a la “agresión” de Estados Unidos e Israel, y aseguró que las medidas adoptadas buscan garantizar la seguridad bajo control iraní.
Además, en foros internacionales recientes, el canciller ha acusado a ambos países de cometer “crímenes de guerra” y de tener una “intención clara de genocidio” tras ataques a infraestructuras civiles en Irán.
Según medios como El País, Irán anunció la movilización de un millón de combatientes para hacer frente a un eventual combate en territorio iraní con soldados de EE UU, algo que considera “suicida”.
Teherán se centra especialmente en la defensa de la estratégica isla de Jarg, desde donde se exporta casi el 90% del petróleo iraní y que ya fue objetivo de un bombardeo israelí











