En una acción sin precedentes que contraviene el derecho internacional y las normas de la ONU, el gobierno de Estados Unidos anunció que negará y revocará las visas a más de 80 funcionarios palestinos, lo que les impediría asistir a la próxima Asamblea General de la organización global.
Si bien Washington aseguró que haría “exenciones” para permitir la presencia de representantes del país árabe en Nueva York, la restricción afectará incluso al propio presidente de la Autoridad Palestina (AP), Mahmud Abás, quien tenía previsto participar en el foro universal que comenzará en septiembre.
Argumentada sobre supuestas violaciones y en el “interés nacional”, la medida rompe flagrantemente con la obligación estadounidense como país anfitrión de facilitar el acceso de los representantes diplomáticos de los Estados y observadores de la Organización a la sede de la Naciones Unidas, según lo estipulado en 1947 en el Acuerdo de la Sede de la ONU.
De acuerdo con informes internacionales de prensa, el secretario de Estado, Marco Rubio, justificó la restricción de visas alegando que la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y la Autoridad Palestina “socavan los esfuerzos de paz” y no cumplen con sus compromisos, especialmente tras los ataques de Hamás contra Israel en octubre de 2023.
Rubio condicionó la categoría de “socios para la paz” a que los palestinos repudien el terrorismo y abandonen su reclamo “unilateral” por el reconocimiento de un Estado palestino, además de desistir en sus denuncias contra Tel Aviv en tribunales internacionales.
La oficina del presidente palestino expresó su “profundo pesar y consternación” por la decisión de Washington, a la que calificó como una violación clara del derecho internacional y de los compromisos asumidos con la ONU. Además, invitó a la administración estadounidense a revertir la medida para evitar mayores tensiones.
Reacciones internacionales
La acción estadounidense se produce justo cuando países como Francia, Reino Unido, Canadá, Australia y gran parte de América Latina promueven y planean anunciar el reconocimiento del Estado palestino durante la sesión anual de la Asamblea General en septiembre.
Esta iniciativa ha ampliado significativamente el apoyo internacional a Palestina, que ya cuenta con casi 150 países adheridos al reconocimiento, incluyendo a España y la Unión Europea (UE).
En respuesta al veto estadounidense, el ministro de Asuntos Exteriores de Francia, Jean-Noël Barrot, condenó la restricción y defendió que no debe haber “ninguna limitación de acceso” a la Asamblea General, pues este foro es el máximo espacio para el diálogo multilateral, especialmente en cuestiones tan delicadas como el conflicto entre Israel y Palestina.
El presidente palestino, entretanto, manifestó su gratitud al apoyo de España, a través del presidente Pedro Sánchez, quien ha rechazado de forma explícita el bloqueo impuesto por Estados Unidos para que Abás y su delegación puedan estar presentes en Nueva York.
Numerosos países y bloques regionales, incluida la UE y la Liga Árabe, también han mostrado su rechazo por la decisión estadounidense, que consideran un obstáculo para el diálogo y la paz.
Por su parte, la ONU manifestó su preocupación y espera que esta disputa se resuelva a través del diálogo con el Departamento de Estado estadounidense.
Stéphane Dujarric, portavoz de la Secretaría General, destacó la importancia de que todos los miembros y observadores puedan estar representados para garantizar la legitimidad del debate sobre la “solución de dos Estados”, una propuesta que impulsan Francia y Arabia Saudita en el contexto de la Asamblea.
El bloqueo de las visas se suma a un escenario trágico marcado por la guerra en Gaza y la falta de avances significativos en el proceso de paz.
Tras el ataque perpetrado por Hamás contra el sur de Israel, que según cifras israelíes dejó más de mil muertos y 251 rehenes, la respuesta militar del ejército israelí ha provocado más de 63 mil muertos en Gaza, según el Ministerio de Salud palestino del enclave, que también contabiliza cerca de 340 fallecidos por hambre dado los cerrojos israelíes en la distribución de alimentos.