Irán comenzó a colocar minas navales en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta, desafiando directamente a EE.UU e Israel y poniendo en jaque el suministro energético mundial.
La acción, confirmada por fuentes de inteligencia estadounidenses citadas por la prensa, hizo que Trump redoblara sus amenazas contra el país persa en medio de la actual escalada del conflicto, que transita ya en su segunda semana sin visos de una pronta solución.
No obstante, hasta el momento Teherán no ha cedido a las advertencias y operaciones militares en su contra y ha expandido la guerra con ataques contra otras naciones del área aliadas de Washington, lo que ha elevado dramáticamente la tensión sobre la economía global.
Ahora, con sus acciones de control sobre el Estrecho de Ormuz vuelve a dejar clara su intención de presionar con fuerza el entramado económico y comercial del mundo, en opinión de analistas que, a su vez, subrayan las dificultades de Washington y sus aliados para garantizar la libre navegación en un corredor por el que transita cerca del 20 % del petróleo consumido globalmente.
Irán comienza a colocar minas en el estrecho de Ormuz, punto estratégico en materia energética, según fuentes https://t.co/MnqFfCgoiC
— CNN en Español (@CNNEE) March 10, 2026
Un corredor vital bajo amenaza
Situado en la salida del Golfo Pérsico, el Estrecho de Ormuz conecta a productores como Arabia Saudita, Irak, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos con los mercados internacionales.
En condiciones normales, cada día casi 15 millones de barriles de crudo y otros 4,5 millones de barriles de combustibles refinados cruzan sus aguas. Pero la guerra ha cortado ese flujo.
La colocación de minas convierte a esta franja marítima en un “valle de la muerte”, según describieron fuentes citadas por CNN, debido al riesgo de explosivos y ataques.
Las minas detectadas en los últimos días son apenas unas decenas, pero Irán conserva muchas de sus embarcaciones colocadoras, lo que le permitiría desplegar cientos de artefactos en cuestión de horas. Estimaciones previas calculan que Teherán posee entre 2 mil y 6 mil minas, fabricadas principalmente en China y Rusia.
La respuesta de Trump: advertencias y represalias
Ante los reportes de la colocación de minas por parte de Irán, Donald Trump reaccionó con dureza y exigió la retirada inmediata de los explosivos. A la vez advirtió a las autoridades iraníes que, de no hacerlo, EE.UU respondería con una fuerza “nunca antes vista”.
“No permitiremos que Irán ponga en peligro la libre navegación ni el flujo de petróleo por el Estrecho de Ormuz”, declaró este martes.
Horas después, anunció la destrucción de diez embarcaciones iraníes con minas inactivas, en lo que describió como un mensaje claro de que Washington no tolerará bloqueos en la vía estratégica, que en la práctica se encuentra cerrada a los buques petroleros y otras embarcaciones.
Pese a las amenazas, la Marina estadounidense no ha escoltado ningún barco a través del estrecho desde el inicio del despliegue iraní, aunque cuando se han manejado planes para ello.
De acuerdo con Reuters, la Marina de Estados Unidos informó al sector naviero que actualmente no puede proporcionar escolta militar a los buques que atraviesen el estrecho, debido al alto riesgo de ataques en el contexto de la guerra.
Informaciones difundidas por Bloomberg indican que el estrecho permanece prácticamente cerrado a la mayoría del tráfico marítimo, con la única excepción de buques vinculados a Irán. El tráfico con destino al golfo Pérsico se detuvo casi por completo durante las últimas 24 horas.
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La Guardia Revolucionaria toma el control
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, junto con la marina tradicional iraní, controla de facto el estrecho. Sus comandantes han advertido que cualquier barco que intente cruzar será atacado.
Además de las minas, Irán ha desplegado botes cargados de explosivos y baterías de misiles en la costa, creando una barrera de disuasión frente a cualquier intento de intervención.
Este escenario recuerda a la “guerra de los petroleros” en la década de 1980, cuando Irán utilizó minas para obstaculizar el tráfico marítimo en su enfrentamiento con Irak. La diferencia ahora es que el conflicto involucra directamente a EE.UU e Israel, y se ha expandido en la región.
En las últimas horas tres buques cargueros han sido atacados y alcanzados en el estrecho de Ormuz por proyectiles cuyo origen se desconoce, aunque según fuentes serían presumiblemente iraníes. Ninguno de esos barcos transportaba petróleo, sino otros productos y tampoco navegaban con bandera de alguno de los países involucrados directamente en el conflicto.
El ataque más grave lo sufrió un buque granelero con bandera de Tailandia, a unos 20 kilómetros al norte de Omán. Los otros dos, con banderas de Japón e Islas Marshall, navegaban con otras cargas al noroeste de Emiratos Árabes, informa el diario español El País.
De esta forma, son ya 14 los barcos que han sido alcanzados por proyectiles desde el inicio del conflicto el pasado 28 de febrero.
🔴 ÚLTIMA HORA | Tres barcos cargueros, alcanzados por proyectiles en el estrecho de Ormuz https://t.co/pGAxPcQzco
— EL PAÍS (@el_pais) March 11, 2026
Impacto económico inmediato
La incertidumbre sobre la capacidad de transportar petróleo por Ormuz ha provocado una fuerte volatilidad en los mercados. El precio del crudo ha fluctuado entre más de 100 y menos de 80 dólares por barril en cuestión de horas, reflejo del temor a una interrupción prolongada del suministro.
El grupo G7, que reúne a las principales economías del mundo insinuó que podría liberar reservas estratégicas para compensar la escasez, mientras que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) planea poner en marcha la mayor liberación de reservas estratégicas de combustible de la historia, algo que, no obstante, deben aprobar la treintena de países que la integran.
Sin embargo, el escenario es muy complicado y países productores como Irak y Kuwait carecen de rutas alternativas al estrecho de Ormuz.
Por su parte, las principales aseguradoras marítimas internacionales —NorthStandard, London P&I Club y American Club— suspendieron la cobertura para barcos que operen en aguas iraníes, aumentando los costos y riesgos de cualquier operación comercial en la zona.
Pesadilla en Washington: ¿intervención terrestre?
Mientras Trump insiste en que “el Estrecho de Ormuz va a permanecer seguro”, voces en el Congreso advierten sobre los peligros de una escalada. El senador Chris Murphy señaló que “cientos de soldados estadounidenses podrían morir si se intenta una invasión terrestre limitada de Irán”.
Murphy criticó la falta de objetivos claros de la Administración y advirtió que “no se puede eliminar el conocimiento mediante bombardeos”, en referencia al programa nuclear iraní. Según él, la agresión ya cuesta a los contribuyentes estadounidenses al menos mil millones de dólares diarios.
Por su parte, la portavoz del gobierno iraní, Fateme Mohayerani, acusó a EE.Uu e Israel de bombardear su territorio mientras se desarrollaban conversaciones nucleares en Ginebra y Viena.
“Nosotros no iniciamos la guerra y no queríamos luchar. Estábamos en medio de negociaciones y ellos mismos afirmaron que todo iba bien”, dijo.
Mohayerani subrayó que cualquier mediación debe incluir un alto el fuego total y garantías de que la guerra no se repetirá. “Al final, la respuesta general del gobierno es que no iniciamos la guerra, pero seremos quienes le pongamos fin”, remarcó.
Teherán impone el timing de la guerra
La tensión en Ormuz refleja un dilema mayor: la creciente dificultad de Washington y Tel Aviv de imponer una solución unilateral, consideran expertos. Un alto comandante iraní declaró que “ha pasado la era en que EE.UU. e Israel podían iniciar o finalizar un conflicto a su conveniencia”.
Irán anunció la noche del martes la 37.ª oleada de la operación Verdadera Promesa IV, dirigida contra bases estadounidenses e israelíes en la región.
Según el comunicado del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI), la ofensiva —bajo el código ‘Ya Amir al-Momenin’— se ejecutó durante el mes sagrado de Ramadán, mientras los fieles recitaban el Corán.
Los ataques alcanzaron instalaciones en Erbil, la Quinta Flota Naval en Baréin y Be’er Ya’akov en Tel Aviv, empleando misiles de gran potencia como los Jeyber Shekan, Qadr y Jorramshahr, todos con ojivas múltiples de hasta una tonelada.
A lo largo del miércoles ha seguido realizando ataques contra objetivos en naciones del área como Qatar, Emiratos Árabes, Baréin y Omán.
Teherán refuerza su mensaje de que la ofensiva continuará mientras persistan las agresiones en su territorio y que los términos de un arreglo están en sus manos.
El presidente del parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, ex comandante de alto rango de la Guardia Revolucionaria y figura clave después del asesinato de Jamenei, dijo en una publicación en inglés en X: “Ciertamente no estamos buscando un alto el fuego”.
“Creemos que el agresor debe ser castigado y recibir una lección que lo disuada de atacar nuevamente a Irán”, añadió.











