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La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán continúa intensificándose tras recientes ataques que elevan el riesgo de una escalada mayor en la región y luego de nuevas amenazas de Trump contra Teherán.
El conflicto se recrudeció luego de que dos misiles iraníes impactaran en las localidades israelíes de Dimona y Arad, cercanas a la principal instalación nuclear del país, dejando alrededor de 120 heridos de diversa consideración.
En respuesta, el presidente estadounidense Donald Trump lanzó un ultimátum a Teherán: abrir “totalmente” el estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas o enfrentar ataques contra su infraestructura energética.
“Estados Unidos atacará y arrasará con sus centrales eléctricas”, advirtió el mandatario.
Las amenazas se producen después de que fuerzas estadounidenses anunciaran haber debilitado la capacidad iraní de amenazar la navegación en el estrecho, tras bombardear un arsenal subterráneo en la costa del país, señaló un reporte de EFE.
Irán responde a amenazas de Trump
Por su parte, Irán respondió que atacará instalaciones energéticas de EEUU si se concretan los bombardeos.
Asimismo, advirtió que también podría golpear infraestructuras tecnológicas y plantas de desalinización vinculadas a Washington y Tel Aviv en la región.
Respecto al estratégico estrecho de Ormuz —por donde transita cerca del 20 % del petróleo mundial—, autoridades iraníes aseguraron que permanece abierto a la navegación internacional, aunque con restricciones para EEUU e Israel.
La tensión en esta vía marítima ha reducido el tráfico de buques y provocado un alza en los precios del crudo.
Mientras tanto, Washington ha solicitado apoyo a aliados de la OTAN y a países asiáticos como Japón y Corea del Sur para garantizar la seguridad en la zona, sin obtener hasta ahora compromisos concretos.
El conflicto, que se prolonga desde finales de febrero tras la muerte del líder supremo iraní Alí Jameneí, está cerca de cumplir un mes sin señales de desescalada.
Trump ha reiterado que no tiene intención de negociar un acuerdo ni declarar un alto el fuego, pese a los llamados internacionales al diálogo.










