El Tribunal Supremo Popular (TSP) de Cuba declaró este viernes firmes las dos sentencias condenatorias contra el exministro de Economía y exviceprimer ministro Alejandro Gil, incluida la cadena perpetua por espionaje, según pudo confirmar EFE.
La corte comunicó a las partes que no admitía las dos apelaciones que había presentado la defensa a sendas sentencias, la relativa al espionaje y la que agrupaba cerca de una decena de cargos por delitos de corrupción como malversación, cohecho, evasión fiscal y lavado de activos.
Gil fue cesado en febrero de 2024 y un mes después se anunció su detención y una investigación judicial luego de detectarse “errores graves”. En noviembre, la Fiscalía General de la República lo acusó formalmente de once delitos, con el espionaje enmarcando el caso en una narrativa cualitativamente distinta.
Figura muy cercana al presidente Miguel Díaz-Canel y miembro del buró político del Partido Comunista de Cuba (PCC), Gil es el mayor cargo político caído en desgracia en al menos 15 años en la isla.
El exministro fue juzgado en noviembre pasado en una doble vista y el 8 de diciembre el TSP anunció las sentencias condenatorias en ambas causas.
La corte consideró al exministro culpable de espionaje, por lo que le aplicó la cadena perpetua. Por el resto de delitos le sentenció a 20 años de prisión.
El TSP explicó en un comunicado que el exministro “engañó a la dirección del país y al pueblo que representaba, generando, con ello, daños a la economía” e “incumplió procesos de trabajo con la información oficial clasificada que manejaba, la sustrajo, la dañó y finalmente la puso a disposición de los servicios del enemigo”.
Los jueces consideraron que estos “comportamientos altamente lesivos” hacen merecedor al investigado de una “respuesta penal severa” al dejar establecido que “la traición a la Patria es el más grave de los crímenes y quien la comete está sujeto a las más severas sanciones”.
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Hasta antes de su caída, Gil actuó en la isla como uno de los integrantes del gabinete con mayor exposición mediática.
Fue asimismo el encargado de implementar la gran reforma de 2021 (diseñada por otros desde 2010), que trató de poner fin al uso de una doble moneda en Cuba. La controvertida Tarea Ordenamiento resultó un fracaso que hundió el valor del peso y abrió las puertas de la actual dolarización en la isla.
También fue el encargado de abrir la economía a las pequeñas empresas privadas (vetadas durante décadas) y de aplicar las primeras medidas de ajuste para tratar de estabilizar la economía. Entre ellas destacó la polémica subida de los combustibles, incrementos de hasta el 400 %.











