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En Tenerife, a miles de kilómetros del Caribe, el lanzador cubano Pablo Luis Guillén (Santa Clara, 1998) vivirá las emociones de la selección antillana en el Clásico Mundial de Béisbol, que en cuestión de horas arrancará su sexta edición en ciudades de Japón, Estados Unidos y Puerto Rico. La distancia no será excusa para el ex miembro de los Leopardos de Villa Clara, quien de una manera u otra mantiene la conexión con su tierra.
“Mi sentimiento está con Cuba, quisiera que ganaran”, asegura Guillén a OnCuba, aunque enseguida acota que, analizando el evento como jugador de béisbol, su favorito es Japón. “Soy muy de los japoneses, me gusta ese equipo. Respeto mucho a República Dominicana, a Estados Unidos, pero la cultura asiática es superior, sobre todo en disciplina. Si no les caen a palos no les van a ganar.
“Es cierto que si Estados Unidos llega en su mejor nivel será difícil superarlos, porque tienen a los mejores del mundo. La cuestión es que lleguen bien. En ese sentido Japón siempre ha logrado tener una mejor dinámica y aplicar su juego chiquito, corriendo, robando, tocando, poniendo la pelota en juego”, explica el serpentinero caribeño.
Sobre Cuba, Guillén señala que prefiere evitar comparaciones con el equipo de la pasada edición del Clásico, ubicado en un meritorio cuarto puesto tras avanzar a semifinales: “En 2023 quizás habían peloteros elegibles que ahora no se podía contar con ellos, y viceversa. Yo creo que los que están ahora en el equipo son los mejores dentro de los que puedan ir y de los que quieren ir”.
Respecto a las posibilidades de la novena caribeña dirigida por Germán Mesa, el tirador villaclareño no se atreve a hacer pronósticos, solo espera que avancen y lleguen lo más lejos posible.
La llamada a los legionarios
Uno de los rasgos que distinguen al equipo cubano en la sexta edición del Clásico Mundial es la presencia de 15 peloteros emigrados y actualmente residentes fuera de la isla. Pablo Luis Guillén se ajusta a ese perfil de legionario, porque desde 2021 dejó su tierra, se estableció en Estados Unidos y después se mudó a Europa, mientras alternaba experiencias profesionales en Venezuela, Italia y España.
En plenitud de facultades y con el talento intacto, el villaclareño pudo ser una opción para el plantel antillano, pero no recibió ninguna llamada. Esto, asegura Guillén, no lo atormenta, porque ahora mismo no es una prioridad vestir la camiseta de su país natal.
“Lo he dicho antes, no tengo ningún problema con jugar en Cuba, con Villa Clara, pero no está entre mis prioridades. Si me hubieran llamado con interés de que compitiera, a lo mejor me lo pensaba, porque el Clásico es una oportunidad única, pero no sucedió. Desde hace un tiempo resido en el extranjero con mi familia y pienso un poco distinto en lo que tiene que ver con el país. Entonces, ahora mismo no me veo jugando con Cuba ni en Cuba”, apunta.
No obstante, reconoce que la inclusión de jugadores que emigraron y ahora se han superado en el ámbito profesional es crucial para Cuba si aspira a competir en un evento de tanto nivel. Justamente, uno de los legionarios convocados por Germán Mesa y su cuerpo de dirección es el receptor Omar Hernández, con quien Guillén tuvo la oportunidad de compartir en la selección española.
“No sé cuántos receptores nacidos en Cuba estarán firmados con organizaciones de Grandes Ligas, pero no deben ser muchos. Omar es claramente de los mejores. Ha jugado Doble-A y Triple-A, batea, corre, tiene fuerza y disciplina. En esa posición es difícil encontrar un hombre de tanta calidad dentro del béisbol cubano. Creo que va a encajar bien en el equipo”, señala.
El sueño español, ¿por qué no?
Ya ha pasado más de un año desde el 22 de febrero de 2025, cuando el nicaragüense Benjamín Alegría le robó la sonrisa a la selección española de béisbol. En el lejano Taipei Dome de Taiwán, el artillero pegó una línea al jardín central que dejó tendidos a los europeos a la altura del décimo capítulo y acercó a la nación pinolera al segundo Clásico Mundial de su historia.
Aquel partido sigue en la memoria del lanzador cubano Pablo Luis Guillén (Santa Clara, 1998), quien observó desde la barrera como se complicaba el sueño español de acceder por primera vez en más de una década al máximo evento de selecciones en el deporte de las bolas y los strikes.
“Nosotros tuvimos en la mano meternos en el Clásico, perdimos por una carrera con Nicaragua en extrainnings en aquel torneo clasificatorio”, recuerda en OnCuba el derecho antillano.

Tras aquella derrota, Guillén fue el encargado de tomar la bola por la escuadra ibérica frente a Sudáfrica, plantel al que maniató durante seis entradas a ritmo de ocho ponches y solo dos jits y una carrera en su cuenta. Su triunfo le dio una nueva oportunidad de clasificación a España, pero entonces Taipei de China los eliminó en un duelo de vida o muerte.
Pese al trago amargo, el caribeño está convencido de que vendrán nuevas oportunidades de colarse en grandes eventos para el béisbol español: “¿Por qué no? Aquí es cierto que el béisbol no tiene la misma popularidad que en Cuba o en América, pero cada país tiene su liga y participan en los campeonatos continentales. Hay muchos extranjeros insertados y eso ha elevado el nivel”.












