Jabitas de nailon y tapas de plástico serían la materia prima de la planta de procesamiento que, según sus impulsores, ofrecería una pequeña respuesta a uno de los problemas más acuciantes de Cuba: la falta de combustible.
Su principio técnico es la pirólisis: un proceso de calentamiento sin oxígeno que transforma bolsas de nailon y tapas plásticas en aceites pirolíticos destinados a producir gasolina y diésel. El rendimiento sería de cien kilogramos de plástico a cien litros de combustible.
El proyecto Pyralis “Transformando Residuos en Energía” es obra de Alejandro Ortiz, joven holguinero que integra el Parque Científico de Holguín.
Los primeros beneficiarios serán las ambulancias y otros servicios de emergencia de la provincia, agregan medios como Cubadebate.
La planta de procesamiento se monta actualmente en áreas de la Fábrica Héroes del 26 de Julio, y el punto de recogida de desechos funcionará en el local de una antigua guarapera del barrio, según añade Radio Holguín.
El esquema contempla la compra de plástico a los vecinos, lo que lo convierte simultáneamente en fuente de ingresos comunitarios y en mecanismo de saneamiento urbano.
Los barrios que más residuos aporten recibirán pinturas para fachadas y jardines como incentivo, según explicó a los pobladores Yohanis Santiesteban Sarmiento, responsable de relaciones públicas del proyecto.
Pyralis no se limita a la producción de combustible. Eric Díaz González, presidente de las Brigadas Técnicas Juveniles de Holguín, precisó a dicha estación de radio que el proyecto tiene nueve líneas de trabajo y que comienza por el municipio capital con el eje energético como prioridad.
Sus ambiciones van más allá de Vista Alegre, pues aspira a extenderse a toda la provincia y, eventualmente, al resto del país. Para lograrlo, sus promotores reconocen que necesitan el respaldo del sector empresarial, incluida la Empresa de Servicios Comunales, entre otras entidades.
El proyecto, sin embargo, deberá transitar por etapas de prueba y validación antes de su puesta en funcionamiento.
La crisis asfixiante
Cuba atraviesa una crisis energética que mantiene a la baja la capacidad de generación instalada por falta de combustible, con apagones que se extienden durante horas.
El país atraviesa una de las crisis energéticas más severas de las últimas décadas, marcada por apagones prolongados, déficit de generación y una creciente presión externa sobre el suministro de combustibles.
El Sistema Eléctrico Nacional se encuentra al límite, afectado por la obsolescencia de sus centrales termoeléctricas, la falta de mantenimiento y, sobre todo, la escasez de combustible.
El factor determinante lo constituye la reducción drástica en el acceso a petróleo importado, una situación generada por el endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos, que han limitado tanto el financiamiento como la llegada de crudo, especialmente desde socios tradicionales como Venezuela, atizado por el cerco petrolero de la Administración Trump.
En paralelo, Cuba acelera una estrategia de transición hacia fuentes renovables. La energía solar fotovoltaica ocupa un lugar central en estos planes, con la proyección de nuevos parques y la incorporación de sistemas de almacenamiento.











