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Los prolongados apagones afectarán este sábado simultáneamente hasta el 51,5 % de Cuba en el horario de mayor consumo de energía, el de la tarde-noche, según datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE) elaborados por la agencia española EFE.
La situación refleja la magnitud de la crisis energética que atraviesa la isla desde mediados de 2024 y que se ha agudizado tras el bloqueo petrolero impuesto en enero por el Gobierno de Estados Unidos.
A las 10:36 de la mañana de este sábado entró en línea la Unidad 1 de la Central Termoeléctrica Ernesto Guevara de la Serna, que en teoría aporta 55 megavatios (MW). Sin embargo, este alivio resulta insuficiente frente a la demanda nacional.
La UNE prevé para el horario “pico” disponer de una capacidad de generación de 1515 MW frente a una demanda máxima de 3 mil MW. El déficit será de 1 485 MW y la afectación estimada alcanzará los 1515 MW en ese horario, lo que implica desconexiones programadas para evitar apagones desordenados.
Un sistema eléctrico debilitado
El informe diario de la UNE indica que siete de las 16 unidades de generación termoeléctrica del país no están operativas por averías o trabajos de mantenimiento. Esta fuente es responsable del 40 % del mix energético nacional.
Otro 40 % del mix estaba a cargo de los motores de generación, pero esta fuente de energía, que precisa diésel y fueloil, está paralizada desde enero por la presión estadounidense, según el propio Gobierno cubano. El 20 % restante se obtiene de fuentes renovables y gas, principalmente.
Cuba necesita unos 100 mil barriles de petróleo diarios para cubrir sus necesidades energéticas, de los que 40 mil provienen de su producción nacional. El resto depende de importaciones, ahora severamente limitadas.
Las medidas del Gobierno de Washington han sido calificadas por las Naciones Unidas como “acciones que vulneran los derechos humanos”. Para La Habana, se trata de una “asfixia energética” que agrava la infrafinanciación crónica del sector eléctrico.
Expertos independientes señalan que la crisis responde a una combinación de factores: la falta de inversión sostenida en infraestructura y el impacto directo de las sanciones estadounidenses.
Apagones prolongados y malestar social
Los cortes del suministro alcanzan entre 15 y más de 20 horas diarias en algunas zonas, provocando una parálisis casi completa de la economía. La contracción del 15 % en los últimos cinco años se ha visto intensificada por la crisis energética.
Sin “una gota de combustible”, la economía cubana se desangra por el cerco de EEUU
El malestar social se ha hecho visible en protestas en distintos barrios de La Habana y otras localidades de la isla. Aunque de pequeña escala, estas manifestaciones reflejan el creciente descontento ciudadano ante la falta de servicios básicos.
En el último año, Cuba ha sufrido siete apagones nacionales, los dos últimos en una misma semana del pasado marzo. Estos eventos han evidenciado la fragilidad del sistema eléctrico y la dificultad de mantener la estabilidad en la generación.
La UNE insiste en que los cortes programados buscan evitar apagones desordenados que podrían tener consecuencias más graves para la infraestructura y la población.
La crisis energética afecta de manera directa a la vida diaria de los cubanos. Las largas jornadas sin electricidad interrumpen el funcionamiento de hospitales, escuelas y comercios, además de limitar el acceso a servicios básicos como el agua potable y las telecomunicaciones.
Las familias deben reorganizar sus rutinas en función de los horarios de apagón, mientras que sectores productivos como la industria y la agricultura se ven obligados a reducir o suspender sus actividades.
Perspectivas inciertas, impaciencia ciudadana y el factor ruso
El Gobierno cubano reconoce la gravedad de la situación, pero insiste en que la principal causa es el bloqueo petrolero de Estados Unidos. Sin embargo, voces críticas dentro y fuera de la isla apuntan también a la falta de inversión en modernización tecnológica y a la dependencia excesiva de fuentes fósiles.
Las perspectivas de recuperación son inciertas. La entrada en línea de unidades termoeléctricas aporta alivios temporales, pero no soluciona el déficit estructural. La apuesta por energías renovables avanza lentamente y no logra cubrir las necesidades inmediatas.
En medio de la crisis energética han surgido fuertes cuestionamientos en redes sobre los destinos de los 730 mil barriles de petróleo que depositó el tanquero ruso Anatoli Kolodkin a principios de abril en el puerto de Matanzas.
Sin embargo, expertos en el sector han explicado que las operaciones de refinamiento demorarían entre 15 y 20 días y posteriormente hasta diez días la distribución de los combustibles obtenidos del crudo ruso.
Los directivos de Cupet indicaron que la distribución estará destinada al servicio de gas licuado, el diésel para la generación distribuida de electricidad y actividades esenciales de la economía
Además, se producirá fueloil para las centrales generadoras y gasolina con el fin de aliviar “momentáneamente” la actual situación con la demanda del producto, señalaron las autoridades cubanas.
Rusia prepara un segundo envío de petróleo a Cuba tras la exitosa llegada del primero, que con la anuencia de EEUU rompió tres meses de bloqueo energético, informó el pasado 2 de abril el ministro de Energía, Serguéi Tsiviliov.











