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En un convenio histórico entre entidades de Cuba y EE.UU., una empresa de Florida acordó arrendar instalaciones de la estatal Unión Cuba Petróleo (CUPET) para almacenar envíos de combustible desde la nación norteamericana.
Esos envíos, según la compañía, se transportarán en buques petroleros y se venderán al sector privado y a organizaciones humanitarias y religiosas en la isla, informó el Miami Herald.
Vanguard Energy, con sede en Coral Gables, firmó un contrato con una agencia importadora cubana que le permitirá utilizar instalaciones de almacenamiento de CUPET para albergar cargamentos de gasolina y diésel procedentes de EE.UU.
El acuerdo fue posible luego de que la Administración Trump autorizara en febrero las exportaciones estadounidenses de combustible al sector privado de Cuba y las ventas directas para uso personal o familiar, sin necesidad de una licencia específica, señaló el medio de Florida.
Hasta ahora, Vanguard Energy abastecía a clientes cubanos mediante tanques ISO, contenedores especializados con una capacidad limitada de aproximadamente 6900 galones, un sistema que la empresa considera costoso y poco eficiente para responder a la demanda existente.
El Miami Herald informó que con el nuevo acuerdo la compañía transportará combustible directamente en buques cisterna y lo almacenará en instalaciones cubanas, lo que le permitirá incrementar significativamente los volúmenes disponibles y reducir los costos operativos.
Coral Gables firm strikes deal to send fuel to Cuba’s private sector on oil tankers https://t.co/7OJyvQrY3i
— Miami Herald (@MiamiHerald) June 10, 2026
Más de 250 mil barriles mensuales de EEUU a Cuba
Según explicó Matthew Klann, presidente de Vanguard Energy, la empresa planea introducir en Cuba envíos superiores a los 250 mil barriles de gasolina y diésel cada mes o cada 40 días.
De acuerdo con Bloomberg, se trataría de los mayores cargamentos de combustible estadounidense enviados a Cuba en más de 60 años, desde la Administración Eisenhower.
El combustible seguirá siendo propiedad de la empresa estadounidense y no será transferido al Estado cubano, confirmó la empresa al Miami Herald.
“No se trata de un acuerdo en el que se lo entregamos a CUPET”, aseguró al medio Augusto Maxwell, abogado que participó en las negociaciones del contrato.
“Se trata de establecer una presencia física en la isla, donde una persona estadounidense, sujeta a la legislación estadounidense, tiene derecho a inspeccionar el combustible, posee la titularidad del mismo y solo se distribuye una vez que se haya pagado en EE.UU.”, detalló el letrado, quien consideró el acuerdo “una gran victoria” desde “el punto de vista de la política estadounidense”.
Inicialmente, las ventas estarán dirigidas a clientes ya autorizados dentro del esquema actual de suministro, entre ellos empresas privadas y otras entidades que ya reciben combustible desde el territorio estadounidense mediante los tanques ISO.
De acuerdo con la compañía, también podrían beneficiarse organizaciones religiosas y humanitarias dedicadas a la distribución de ayuda.
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Un paso para una mayor presencia de EEUU
Los promotores del proyecto consideran que este mecanismo podría convertirse en un paso importante hacia una mayor presencia de EE.UU. en el mercado de combustibles de la isla y también para demostrar la viabilidad de un modelo más abierto y eficiente para la comercialización energética.
“Este sería el primer proceso para empezar a hacer algo así en Cuba, para demostrar a ambas partes que la privatización del mercado de combustibles es la forma correcta de gestionar este negocio”, apuntó Klann al Miami Herald.
Según el medio la empresa calificó el acuerdo como el cambio comercial más importante en el sector de combustibles cubano en décadas y aseguró que es producto de meses de conversaciones con autoridades cubanas y funcionarios estadounidenses.
El propio Herald resaltó que este acuerdo podría allanar el camino para que más empresas de EE.UU. participen en el sector energético cubano, al tiempo que “otorgaría mayor influencia al sector privado” en medio de la grave crisis energética en la isla y permitiría a organizaciones religiosas y humanitarias obtener combustible para realizar su labor asistencial en el país.
Cuba sufre serias dificultades para importar combustible debido a la falta de financiamiento y las sanciones de Washington. Esta situación se ha agravado desde comienzos de año debido al cerco petrolero impuesto a la isla y la suspensión de los envíos desde Venezuela y México.
Esta situación ha impactado gravemente en la vida cotidiana y la economía de la isla, y en particular en sectores vitales como el transporte, la generación eléctrica, la salud y la producción de alimentos. Tanto el Gobierno cubano como organismos internacionales han denunciado el carácter político de la presión estadounidenses y sus nefastas consecuencias para la población.












