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El Consejo Popular Rampa, en el municipio Plaza de la Revolución, pondrá en marcha el próximo 1 de julio un Proyecto de Desarrollo Local (PDL) para la recogida de desechos sólidos urbanos mediante triciclos eléctricos alimentados por energía solar.
El proyecto, bautizado “El Rampeño”, construye actualmente una solinera en la esquina de 23 y J que asumirá la carga de 30 triciclos eléctricos destinados a la recogida de desechos y la recuperación de materias primas en la zona.
“Aquí se está construyendo una solinera que va a asumir, a partir de la intención del Partido y del gobierno central, la asignación de 30 triciclos eléctricos para la recogida de desechos sólidos en el Consejo Popular Rampa, así como para la recuperación de materias primas”, declaró a Cubadebate su presidente, Pedro Lizardo Garcés Escalona.
La instalación, además de cargar los triciclos del proyecto, ofrecerá recarga para vehículos eléctricos particulares, motos, celulares y lámparas, y aportará energía al Sistema Electroenergético Nacional. Hasta el momento, el proyecto cuenta con cinco de los 30 triciclos previstos, que permitirán ajustar el sistema antes de su despliegue total.
El presidente del Consejo Popular vinculó directamente la iniciativa a la crisis energética que atraviesa el país. “Esto comienza a partir de la situación que hoy tiene no solo el Consejo Popular, sino el país entero, con las medidas de asfixia económica impuestas por el gobierno de los Estados Unidos, donde no tenemos combustible para la recogida de los desechos sólidos y que todos sufrimos”, afirmó.
Vecinos y puntualidad
El servicio operará con dos horarios de recogida, a las 7:00 de la mañana y a las 8:00 de la noche, sujetos a ajustes según la práctica. A los vecinos se les pedirá puntualidad en sacar los desechos a la hora establecida, sin necesidad de adquirir recipientes nuevos.
“No es necesario que usted esté con su jaba esperando el carro. Usted pone su jaba ahí y se la recogen. Lo que pedimos es que sea a la hora, para que el desecho no dure nada en la calle”, explicó Garcés Escalona.
El financiamiento del proyecto combina una donación del gobierno central con recursos de la contribución territorial del 1%, un tributo vigente desde 2013 bajo la Ley 113 del Sistema Tributario, destinado a financiar el desarrollo local.
Desde 2024, esa contribución incluye también a actores económicos privados, cooperativas y otras formas de gestión no estatal, ampliando la base de aportantes municipales.
100 pesos por vivienda
Los ingresos del proyecto provendrán de una cuota mensual de 100 pesos por vivienda, con exención para familias vulnerables previamente identificadas, además del cobro a los sectores estatal y no estatal por la recogida de desechos y materia prima, y de la venta de materiales reciclables mediante encadenamientos productivos ya establecidos.
De acuerdo con el reporte, el proyecto generará unos 70 empleos directos, con salarios que rondarán los 15 mil pesos, con prioridad para residentes del Consejo Popular Rampa y del municipio Plaza de la Revolución.
Fuego y humareda: arden y siguen creciendo los basureros en La Habana
Sobre el cumplimiento de las normas de recogida, Garcés Escalona advirtió que la reincidencia podría derivar en sanciones que van más allá de la multa.
“Hemos anunciado que no solo será la multa, porque si hay reincidencia, puede haber incluso instrucción penal por delito de desobediencia o de propagación de epidemia”, señaló, aunque dijo apostar primero por la concienciación ciudadana, con actividades educativas dirigidas a escuelas y jóvenes de la comunidad.
Ofensiva contra la basura
A finales del pasado año, comenzó como una ofensiva contra la basura, en medio de la diseminación de arbovirosis y las reiteradas quejas ciudadanas por las acumulaciones pestilentes y la escasa higienización de la ciudad. Tras conseguirse muy pocos resultados, se agregaron para colmo los problemas derivados de la quema masiva de basureros y el humo tóxico en toda La Habana.
Los grandes basureros acumulados en calles y barrios son un reflejo de la crisis estructural en la isla desde hace mucho tiempo. La falta de infraestructura adecuada para la recogida de desechos ha obligado a recurrir en muchos lugares al uso de buldósers, vehículos que dañan aceras y generan espacios intransitables que, a la larga, no hacen sino ampliar los focos de acumulación de residuos.
El problema se ve agravado además por la inexistencia en Cuba de prácticas habituales de separación de residuos para el reciclaje, así como de puntos de depósito diferenciado para sustancias o componentes tóxicos, lo que hace que todo termine mezclado en el mismo vertedero improvisado.











