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Hablar de oficios en Cuba a veces parece cosa menor y, a la vez, adquirir servicios asociados a esas labores básicas suele ser otro de los retos que enfrenta la población en su día a día.
La dinámica de la vida moderna, los cambios en los modos de consumo han moldeado la realidad y muchos de esos oficios que acompañaron a muchas generaciones hoy no existen.
Otros son menos rentables y escasean, y algunos han crecido y los acogemos ante otros nuevos conceptos como el emprendimiento, perdiendo a veces de vista su base.
Con todos esos elementos a la vista, el proyecto Vive el Vedado, proyecto cultural y comunitario que busca volver a “poner de moda” al barrio habanero, incluyó dentro de sus acciones la realización de la primera Feria de Oficios en La Habana.

El parque de 21 y H fue su sede el pasado 7 de junio. Participaron en ella más de veinte negocios que tienen como base oficios tradicionales que siguen siendo esenciales como servicios demandados por la población y como fuentes de empleo para muchas personas.
Toda una jornada en la que convivieron arte, opciones gastronómicas, barbería, maquillaje, tatuaje, fotografía, veterinaria, carpintería, y mucho más, no solo con el carácter comercial, sino con un concepto centrado en acciones participativas que brinden oportunidades de acceso y disfrute al público, pero también una mayor interacción entre los propios hacedores de estos oficios.
“Nos parece una idea interesantísima que las personas que realizan oficios puedan conocerse, conectarse, intercambiar, generar cosas de conjunto”, marca como la mayor ganancia de esta experiencia Sulan Popa, coordinadora del proyecto Mujeres Carpinteras, el cual busca mostrar la capacidad de estas féminas, que empezaron “prácticamente sin conocimiento y hoy hacen sus propios productos” en un oficio tradicionalmente masculino.
“Un área de felicidad”
“Con la situación, hacer este tipo de eventos es magnífico porque crea un área de felicidad, de compartir en un ambiente muy sano, que ahora mismo podemos estar en apagón, pero venimos al parque a un espacio donde puede estar toda la familia, que es algo muy importante, el hecho de hacer eventos para la familia, rescatar eso que muchas veces se ha perdido”, destaca Masiel Teresa, coordinadora del proyecto El Mercado de Arte”, un grupo de jóvenes diseñadores, ilustradores y artesanos.

Cuba atraviesa su mayor crisis económica y social, y que precisamente en este contexto nazcan iniciativas como estas, promovidas además por un grupo de jóvenes, dan un respiro de fe.
Que el sentimiento de crear, impulsar, visibilizar no se detenga, al contrario, aparezca como una necesidad de no detenerse de una sociedad a la que le quedan cada día menos cosas a las que aferrarse, es como mínimo, importante.
Ernesto Alejandro, coordinador de Vive el Vedado, explica que “la idea de la Feria de Oficios fue a partir de que siempre se hacen muchas ferias en la comunidad, pero todas desde un corte agropecuario y sentimos que ahora mismo, en la situación en que estamos, vemos el interés en darle oportunidad a los oficios, en hasta qué punto un oficio se puede volver un emprendimiento, porque muchos emprendimientos que nacen en Cuba nacen de un oficio primario”.
La interacción generacional se dio de manera natural en un espacio donde confluyeron tantas opciones diversas, pero la presencia mayoritaria de los jóvenes confirma que uno de los objetivos de Vive el Vedado fue cumplido.

“Hay una generación un poco perdida y tratamos de redirigirlos”, nos dijo Ernesto Alejandro sobre el sentido de que dar a los oficios una mayor visibilidad tiene mucho que ver con conectarlos con un grupo etario que se ha formado y construye hoy sus caminos profesionales con otros conceptos.
En una Cuba que justamente enfrenta una falta de oportunidades para ellos. Universidades paradas, formación académica menor a la de décadas atrás, y escasas opciones laborales son algunos de los frenos que enfrenta una generación que busca adueñarse de un espacio, y que además tiene una función esencial en un país que envejece.
“Creo que en los tiempos que corren el arte específicamente es una de las cosas que nos hace sentir un poco más cerca los unos de los otros, más humanos, porque todo lo que ves aquí es 100 % creado por manos humanas y creo que a Cuba le hace falta el toque de las personas que somos capaces de ver desde un espacio más colorido o con más esperanza”, dice el ilustrador Larian Arias.











