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La velocidad de consumo de municiones de largo alcance en la guerra de cinco meses contra Irán ha expuesto una probable vulnerabilidad crítica en la capacidad militar estadounidense. Se trata del agotamiento acelerado de arsenales que no pueden reponerse al ritmo requerido.
Según reportes que circulan dentro de la Administración Trump y revelados recientemente por Reuters, el Ejército de Estados Unidos ha usado “prácticamente todos” sus misiles tácticos de ataque de precisión (ATACMS) y está a punto de agotar su inventario de misiles de ataque de precisión (PrSM). Paralelamente, la Marina ha disparado más de 850 misiles Tomahawk, representando aproximadamente la mitad del arsenal global disponible.
“Las municiones de largo alcance, que cuestan más de un millón de dólares cada una, son una parte importante del arsenal militar, ya que permiten ataques precisos desde una distancia segura. Los misiles ATACMS suministrados por Estados Unidos han desempeñado un papel fundamental en la guerra de Ucrania, permitiendo a las fuerzas ucranianas atacar objetivos dentro de Rusia. El misil PrSM es una generación más reciente y avanzada que reemplazará a los ATACMS, que tienen un alcance menor”.
La agencia de prensa británica concluyó que “la drástica reducción de misiles de precisión de largo alcance significa que el presidente estadounidense Donald Trump podría tener que recurrir más a misiones de bombardeo tripuladas, más arriesgadas, si decide relanzar ataques a gran escala contra Irán”.
También CNN dijo esta semana que, “según múltiples fuentes familiarizadas con el asunto, el ejército estadounidense ha agotado casi el 80 % de sus interceptores para un sistema clave de defensa antimisiles, mientras que altos mandos militares estadounidenses advierten que las reservas de municiones del Pentágono son ‘peligrosamente bajas’.
“El ejército estadounidense ha consumido casi cuatro quintas partes de su inventario de misiles THAAD en comparación con las cifras previas a la guerra y aproximadamente la mitad de sus interceptores Patriot desde el inicio del conflicto”, agregó.
Trump: “suministro ilimitado” y guerras “para siempre”
Por su parte, Trump está lidiando desde hace semanas con este tipo de afirmaciones y repetidamente las ha desmentido. Recientemente prometió que los culpables de filtrar estas “declaraciones traidoras” serán cazados y sometidos a largas condenas de prisión.
En un post publicado hace un par de días en su red social, Trump volvió a afirmar que “Estados Unidos cuenta con enormes cantidades de ‘municiones’, especialmente de ciertos tipos. Además, se están fabricando y enviando grandes cantidades a EE. UU. según sea necesario. Las empresas de defensa están construyendo el mayor número de plantas y fábricas en la historia de nuestro país. Se está dando caza a quienes filtran estas declaraciones traidoras. ¡Se buscarán penas de prisión de larga duración!”
El 2 de marzo, en otro post en Truth Social, Trump afirmó que Estados Unidos tiene una “provisión prácticamente ilimitada” de la mayoría de las municiones necesarias.
“Los depósitos de municiones estadounidenses tienen, en los grados medio y medio-superior, nunca han estado más altos o mejor… tenemos un suministro prácticamente ilimitado de estas armas”.
Y agregó que “se pueden librar guerras ‘para siempre’ y con mucho éxito utilizando solo estos suministros”.
Sin embargo, seguidamente admitió que las municiones de “alto nivel”, como los misiles de ataque de precisión (PrSM), “no están donde queremos que estén”.
“Mucho armamento adicional de alta calidad está almacenado para nosotros en países lejanos. El somnoliento Joe Biden dedicó todo su tiempo y el dinero de nuestro país a REGALAR todo al P.T. Barnum (¡Zelenskyy!) de Ucrania: cientos de miles de millones de dólares. Y, mientras regalaba gran parte del armamento de altísima gama (¡GRATIS!), no se molestó en reponerlo”.
Tras reunirse con ejecutivos de defensa (BAE Systems, Boeing, Honeywell, L3Harris, Lockheed Martin, Northrop Grumman y Raytheon), Trump anunció en marzo pasado que las empresas acordaron “cuadriplicar la producción” de lo que llamó armas de “clase exquisita”, aunque no especificó cantidades ni cronogramas exactos.
Implicaciones estratégicas
El presunto agotamiento de estas municiones no sería solo un problema de reabastecimiento, sino que abre una brecha fundamental entre la doctrina militar estadounidense actual y la capacidad industrial para sostenerla.
Según Mark Cancian, asesor senior de defensa del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS por sus siglas en inglés) y coronel retirado de la Infantería de Marina, “el riesgo principal no es que nos quedemos sin municiones para esta guerra, sino que los inventarios son inadecuados para un posible conflicto con China”.
Según Cancian, “la ampliación ayudará a reconstruir inventarios y luego expandirlos, no solo para nosotros sino también para nuestros aliados”, pero advierte que “serán tres o cuatro años antes de que llegue la producción adicional”, dada la extensión de los tiempos de entrega de estos sistemas.













