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Los negocios privados están en la mira. Con la crisis exprimiendo el alma y los bolsillos de los cubanos, mientras el Gobierno intenta capear el temporal con un tardío y polémico paquete de reformas, los establecimientos y comerciantes particulares parecen estar en medio de un fuego cruzado.
Mientras buena parte de la población fustiga a los privados por unos precios cada vez más inaccesibles, las autoridades —con ese y otros argumentos— han iniciado una nueva cruzada de multas, confiscaciones y cierres que, lejos de resolver los problemas, los multiplica.


A pesar de eliminar teóricamente los controvertidos e ineficaces “topes” de precios como parte de las reformas económicas en marcha, estos y otras medidas punitivas han sido retomadas por las autoridades a nivel local, con el propósito declarado de combatir los “precios abusivos” y proteger a la población.
El propio presidente Miguel Díaz-Canel lo reafirmó en un reciente encuentro con representantes del sector privado. El objetivo, dijo, es enfrentar las “ganancias ilegítimas” y la especulación, al tiempo que ratificó que el Gobierno “seguirá una ofensiva hasta su total solución”.


Las consecuencias de esta situación están a la vista. Los productos “topados”, como el aceite, el pollo y otras siempre demandadas mercancías, han ido desapareciendo de los anaqueles y vitrinas, mientras su valor sube como la espuma en el mercado negro. Tal como ha sucedido ya otras veces.
A la par, las multas y cierres forzados han venido acompañados por otros cierres “preventivos”. No pocos establecimientos han dejado de vender, al menos legalmente, para evitar posibles medidas en su contra. Y en ese escenario pierden todos: vendedores, compradores y también, a la larga, el propio Gobierno, que no tiene cómo suplir lo que los privados dejan de proveer.


El economista Pedro Monreal resume claramente lo que ocurre. “En condiciones de escasez y de moneda nacional devaluada, los precios de equilibrio del mercado se elevan necesariamente. Tratar de imponer una retórica sobre precios ‘abusivos’ trastoca síntoma con causa”, escribió.
“Adjudicar, en general, un carácter abusivo a las ganancias del sector privado ignora que esos márgenes reflejan riesgos, costos de intermediación informal, incertidumbre legal y la necesidad de operar con costos reales de mercado para reponer inventarios”, añadió el experto.


Por su parte, el también economista Daniel Torralbas reconoce que la situación actual “no niega que existan ilegalidades reales y que enfrentarlas sea legítimo”. Pero, apunta, “el acorralamiento de la poca fuente de oferta que aún fluye en la economía cubana contradice, paradójicamente, el objetivo de ‘proteger’ a las familias”.
En este crítico escenario, marcado además por el incremento de la presión y las sanciones de EE. UU., no pocos negocios privados cierran sus puertas a la espera de tiempos mejores, mientras los estantes de los que siguen abiertos lucen cada vez menos surtidos. Así lo comprobó en un reciente recorrido por La Habana el fotorreportero Otmaro Rodríguez.


















Es que Cuba tambien esta “cerrada por reparación”, lo que no han encontrado quien ponga “el billete”, o “la cabeza” para acometer la reparación que desde hace años requiere ese pais, mientras tanto, lo de costumbre, los que quieren no pueden y siguen poniendose mas flacos, los que pueden no quieren porque siguen haciendo muchisima plata, y asi transcurre lo indeseable, la inmensa mayoría del pueblo que se joda, que importa si “yo sigo gobernando” dira la cupula verde oliva que secuestran el pais.
Si algo ha sabido en teoría y práctica nuestro gobierno es controlar lel desarrollo as fuerzas productivas , no las va a liberar nunca mientras el poder se sienta comprometido. Hagamos algo de historia. Hace ya tiempo militares dirigiendo empresas civiles, no había confianza en los civiles. Cuando ya tenían sus empresas y esquemas financieros seleccionados pero la economía IVA en picada, pues dieron el gobierno a los Civiles (canel) Era una papa podrida en manos civiles. Pero los militares ya tenían el poder económico para autosustentarse ellos.
Ahora cuando no hay papa sana pues amagan una apertura a las Fuerzas Productivas, los privados tienen esperanzas pero tienen que cobrar en transferencias mientras que las Mypimes del Gobierno militar en nombre del civil venden al por mayor en divisas lo que importan.
Las Mipymes privadas fuera del círculo de influencias se ahogan entre dos constantes sin un mercado real en divisas que le sirva de sostén y equilibrio. Ellos , los capitalistas terminan siendo los malos a vista de los que soportan toda la carga, el pueblo . Jake mate, al pueblo y al capitalista….pero también al Gobierno civil por incompetente, cuyas alternativas son aplastante mente cada vez más específicas y constantes. Sin mercado de divisas estable y regulador no puede haber bancarización posible. Ganador…..quien gana?; eso lo dejo a su conclusión.
Ustedes los economistas de on Cuba siempre minimizan las ganancias exorbitantes de muchas MiPYMES que se aprovechan del pueblo. El tema de las ganancias ilegítimas lo tocan por arribita, como si fuera una pasadita. Por qué no hacen un analisis del enriquecimiento ilegal de muchos y la evasión de impuestos que hacen. Estos son los que hacen sufrir al pueblo, en vez de comportarme como verdaderos hombres de negocios. No importa que ganen, lo que no pueden es aprovecharse del sufrimiento de la gente. El que retenga aceite se le cierra la Mipyme. Si Trump está presionando transnacionales por subir precios y aquí se hace y enseguida empiezan a gritar. Yo estoy de acuerdo con aplicar medidas de mercado en Cuba pero el abuso hay que atajarlo y ustedes tienen una responsabilidad como prensa. No he visto a ninguno de los expertos economistas hacer un analisis de ese tema que es central en este asunto. Así que si quieren hacer prensa de verdad, aborden todas las aristas con profundidad y dejen de hacerle el juego a verdaderos delincuentes.
Tenemos que ser hosnestos en nuestros comentarios y Artículos, hay muchos que saben dónde se originan y están los daños y apuntan para otros lados hipócritamente.