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En el corazón del Truist Park, en Atlanta, un grupo de los peloteros más ricos del planeta —y obviamente de los mejores del juego— esperaba pacientemente por un chico nacido en el remoto pueblo pinareño de Arroyos de Mantua, quien ni siquiera ha ganado un millón de dólares en 2026.
“¡Pagés! ¡Pagés! ¡Pagés!”, gritaban los Dodgers en el centro del diamante, impacientes por hacerse la foto de honor de su octavo pase a la discusión de la corona de la Liga Nacional en los últimos 11 años. Para completar la celebración solo faltaba un protagonista, el cubano Andy Pagés, quien terminaba una entrevista a pie de campo con Fox.
“Solo vamos a disfrutar y ver lo que sucede”, decía el pinareño justo cuando Mookie Betts, un ocho veces All-Star y ganador de cuatro Series Mundiales, llegaba para agarrarlo del brazo y llevárselo al centro de la fiesta.
Apenas unos minutos antes, los Dodgers habían sentenciado a los Atlanta Braves frente a 41 mil de sus fanáticos con un batazo decisivo del chico de Mantua, quien se colocó la capa de superhéroe en la séptima entrada. Con las bases llenas, dos outs y la pizarra empatada 1-1, descifró una recta de 99.7 millas del veterano Robert Suárez y pegó sencillo de dos carreras.
La línea salió disparada por el centro del terreno tras un turno de seis picheos que llegó a la cuenta máxima para hacerlo todo más dramático. “Desde que empezó la serie estaba esperando por un momento así y llegó. Traté de buscar un lanzamiento bueno en la zona y darle a la bola. Muy feliz por hacerlo, pero lo más importante fue poner delante al equipo y dejar el camino para que nuestros relevistas remataran”, apuntó Pagés en la transmisión en vivo del choque.
Ese fue el primer y único imparable con hombres en posición anotadora de los Dodgers en toda la Serie Divisional, dato revelador para una escuadra compuesta por Betts, Freddie Freeman, Ohtani, Kyle Tucker, Teoscar Hernández o Will Smith, entre los mejores bateadores del juego sin discusión.
“Es superimportante para Andy. Viene de una temporada espectacular, con su primer All-Star. Respondió cuando nos hacía falta”, apuntó Freeman, uno de los líderes naturales de los Dodgers después de 17 años como uno de los referentes de la liga.
La revancha, el motor
La Serie Mundial de 2025 terminó con los Dodgers descorchando el champán en Toronto con un fildeo salvador de Andy Pagés que evitó la coronación de los Blue Jays. Su atrapada en el jardín central sobre un batazo de Ernie Clement quedará para la eternidad como una de las jugadas más espectaculares y determinantes en la historia del Clásico de Otoño.
Sin embargo, los playoff del pinareño fueron caóticos desde el punto de vista ofensivo, con un bajísimo OPS de .211 y una producción casi nula en 16 partidos y 55 comparecencias al plato. Pero la vida en los diamantes siempre da revancha y, como bien dijo este miércoles el manager Dave Roberts, “en la postemporada nunca sabes cuándo te llegará el momento”.
Pues el de Andy se produjo justo en el referido turno del séptimo capítulo contra Atlanta en el Truist Park, donde se sacudió de todos los fantasmas y confirmó su mejoría con el madero, tan añorada por el alto mando de los Dodgers.
“Creo en él. Siento que para ganar la Serie Mundial este año necesitaremos que sea una parte activa de nuestro equipo”, apuntó el mentor, consciente de que el cubano no había logrado mostrar su verdadero nivel en postemporada.
Para tener una idea, entre los 549 bateadores con al menos 80 comparecencias ofensivas en playoff, Andy tenía el segundo peor promedio de bateo (.104) de la historia, únicamente por detrás de Dan Wilson (.091). Revertir esta tendencia no parecía posible, pero ha conectado cuatro jits en sus últimos siete turnos, incluido el decisivo de este miércoles.
“Lo del año pasado y la mala racha son momentos, pero yo simplemente he dejado pasar eso. Fueron cosas que sucedieron ya y solo me preocupo por el presente”, apuntó Pagés tras el duelo que le dio el pase a los Dodgers a la discusión del banderín de la Liga Nacional.
“Jugar playoff y tener resultados es el sueño de todo jugador. Han pasado muchos peloteros por Grandes Ligas y no todos han tenido la oportunidad de estar en postemporada. Reitero, es un sueño y quiero seguir viviéndolo”, añadió después en rueda de prensa el chico de Mantua.
Tras la victoria, Andy no perdió la oportunidad para lanzar un mensaje a sus padres en Cuba, los que más orgullosos se sienten de lo que está logrando en el mejor béisbol del mundo.
“La comunicación con mi familia es un poco difícil. Todo el mundo sabe cómo están las cosas en mi país ahora mismo, pero siempre buscamos la forma de conectar con un mensaje o una llamada. Es algo con lo que tenemos que vivir y tenemos que ser fuertes de los dos lados. De lo que sí pueden estar seguros es que lo doy todo por ellos, porque hicieron hasta lo imposible para que yo pudiera cumplir mis sueños”.













