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Con el recuento prácticamente cerrado, Israel tiene un parlamento sin mayoría y un horizonte incierto para las distintas fuerzas políticas del país. El partido de Benjamin Netanyahu, Likud, resultó el más votado en la elección del 27 de octubre, tras haber logrado 27 de los 120 escaños de la Knesset, pero ni con su bloque alcanza la mayoría necesaria (61 escaños) para formar gobierno.
Los otros partidos del bloque son los ultraortodoxos Judaísmo Unido de la Torá y Shas, que consiguieron 7 cada uno; y los partidos de los ministros ultranacionalistas Itamar Ben Gvir y Bezalel Smotrich, Poder Judío y Sionismo Religioso que consiguieron 7 y 6 escaños, respectivamente.
El principal partido opositor, Yashar, liderado por el exjefe del Ejército Gadi Eisenkot, fue segunda fuerza y consiguió 21. El resto de los partidos del bloque opositor, por su parte, suman 12 de Juntos, el partido de los ex primeros ministros Naftali Bénet y Yair Lapid; 8 de Los Demócratas y 7 de Israel Beitenu. Tampoco alcanza.

Un parlamento partido en tres
Solo tendrían posibilidades si hicieran coalición con los partidos árabes, pero de momento esta opción está cerrada por la negativa de los líderes de los bloques mayoritarios de negociar con los partidos árabes.
Las dos listas de partidos árabes han conseguido en estas elecciones un récord histórico de 19 escaños. Se trata de un bloque muy diverso donde confluyen la Lista Conjunta (12 escaños) con enfoque de izquierda, raíces en el Partido Comunista y militancia mixta árabe y judía. Por otro lado, está Ra’am (Lista Árabe Unida) (7 escaños), un partido islamista conservador liderado por Mansour Abbas.
| Bloque | Partidos | Escaños | Distancia de la mayoría |
| Netanyahu (derecha y ultraortodoxos) | Likud, Shas, Judaísmo Unido de la Torá, Otzma Yehudit, Sionismo Religioso | 53 | −8 |
| Eisenkot (oposición sionista) | Yashar, B’Yachad (Bennett y Lapid), Los Demócratas, Yisrael Beytenu | 48 | −13 |
| Partidos árabes | Lista Conjunta, Ra’am | 19 | — |
- El bloque de Netanyahu cae desde los 68 escaños que tenía en la Knesset saliente.
- Los partidos árabes logran un récord histórico, casi el doble de sus 10 escaños actuales.
- La participación fue del 77,7 %, la más alta desde 1999.
Mientras se resuelve el bloqueo, Netanyahu sigue al frente del país como primer ministro en funciones, con plenos poderes legales, en plena tensión con Irán.

Esa es, para varios analistas israelíes, su principal ventaja, aunque también advierten que su capacidad de actuación estaría más acotada que en condiciones normales.
El resultado oficial no se publicará antes del 4 de noviembre, pues restan por agregar los votos de soldados, presos y diplomáticos, que se cuentan aparte, y aunque podían mover algún escaño, no el equilibrio de bloques.

Cómo se forma un gobierno en Israel
El proceso puede durar hasta unas 12 semanas y, si fracasa, termina en nuevas elecciones.
- Consultas del presidente. Isaac Herzog escucha a los jefes de todos los partidos y decide quién recibe el primer encargo. Por tradición se elige al líder del partido más votado, pero el Tribunal Supremo ha fijado que el criterio es quién tiene más opciones reales de formar gobierno.
- Primer intento: 28 días, prorrogables 14.
- Segundo candidato: 28 días, sin prórroga.
- Última oportunidad: 14 días para un candidato propuesto por 61 diputados.
- Nuevas elecciones si nadie lo consigue.
El primer encargo no está decidido de antemano. Si la Lista Conjunta y Ra’am recomiendan a Eisenkot, él tendría el respaldo de la mayoría de la cámara para intentarlo primero.
Hay precedente cuando en 2009 Shimon Peres encargó formar gobierno a Netanyahu, aunque Kadima había sacado más escaños.

Ante esta situación se abren tres escenarios posibles.
El primer escenario es que se consiga una alianza entre el bloque de Eisenkot y los partidos árabes. Yohanan Plesner, presidente del Israel Democracy Institute, ve la opción viable en lo matemático y lo político, pero advierte que rompería promesas de campaña y que la opinión pública no está preparada para esa opción. La tolerancia hacia un partido islamista como Ra’am bajó tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023.
El segundo escenario es una nueva coalición entre Yashar, Likud, B’Yachad y Yisrael Beytenu; la centroderecha reúne una porción amplia de la cámara. Por eso Plesner considera más probable que haya negociaciones serias hacia una gran coalición.

Pero esta solución requeriría que Netanyahu deje fuera a la extrema derecha o a algún partido ultraortodoxo contrario a la ley de reclutamiento militar, por ejemplo.
Netanyahu les aseguró a Ben Gvir y Smotrich que siguen juntos.
Por su parte, Eisenkot y otros líderes opositores han descartado entrar en una coalición encabezada por Netanyahu. Muchos votantes del bloque de cambio, que votaron para sustituir a Netanyahu, verían la unidad como una traición.
Washington es también un factor relevante. Días antes de la elección, Trump dijo que prefería un gobierno de unidad con Netanyahu y el Likud. Posteriormente, un funcionario estadounidense calificó de “falsos y prematuros” los reportes de que la Casa Blanca empujará una coalición concreta.

Un tercer escenario sería el de volver a las urnas. Sin mayoría para nadie y con desacuerdos ideológicos profundos, repetir elecciones podría ser el desenlace más probable. Según Plesner, para Netanyahu sería quizá el mejor resultado: seguiría como primer ministro interino hasta los nuevos comicios.
Israel ya vivió algo similar entre 2019 y 2021, cuando votó cuatro veces sin que ningún bloque lograra una mayoría estable, hasta que una coalición encabezada por Bennett y Lapid desplazó a Netanyahu. En noviembre de 2022, Netanyahu volvió al poder.
Nadie defiende abiertamente esta salida. El presidente Herzog pidió hacer todo lo posible para evitar otra ronda electoral y mantener una mente abierta en las negociaciones.
El opositor Eisenkot dijo que, tras una participación tan alta, convocar otra elección sería un error.
Sin embargo, el politólogo Gideon Rahat, de la Universidad Hebrea, cree que el atrincheramiento de los bloques empuja hacia ese desenlace.

Netanyahu, ¿ganó o perdió?
La paradoja de esta elección es que la mayoría de los israelíes votó por partidos contrarios a Netanyahu, pero esa mayoría no se logra traducir en un gobierno alternativo.
David Horovitz, editor de Times of Israel, sostiene que la oposición ganó escaños, pero no tiene cómo convertirlos siquiera en un gobierno en minoría, y que por eso el empate es una victoria de Netanyahu.
Para la oposición llegar a controlar la agenda legislativa les permitiría, por ejemplo, crear la comisión de investigación estatal sobre el 7 de octubre que Netanyahu ha bloqueado durante tres años.











