|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
Los demócratas recuperaron el control de las dos cámaras del Congreso en las elecciones de medio mandato de este martes 3 de noviembre. Según las proyecciones de NBC News, ABC News y CBS News, el partido arrebató a los republicanos la Cámara de Representantes y, ya de madrugada, también el Senado, con victorias en estados tradicionalmente republicanos como Texas, Kansas, Ohio, Iowa y Carolina del Sur.
Con estos resultados, a partir de enero de 2027 el Partido Demócrata tendrá en sus manos las herramientas institucionales más poderosas para fiscalizar y frenar a Donald Trump en los dos años que le quedan en la Casa Blanca.

Los republicanos, que controlaban la Cámara desde 2023 con una mayoría muy estrecha y el Senado desde 2025, no lograron retenerlos. Pesaron el descontento por el costo de la vida, los aranceles de Trump y la guerra con Irán, que encarecieron los gastos cotidianos de los estadounidenses.
La dura política antiinmigrante movilizó además al voto latino. Según la encuesta de salida de NBC News, el 60 % de los latinos votó por candidatos demócratas a la Cámara, frente al 51 % que apoyó a Kamala Harris en 2024. El 57 % del total de votantes considera que las acciones migratorias de Trump han ido demasiado lejos.
Las elecciones se vivieron como un referendo sobre Trump. Cuando ya era evidente la magnitud de la derrota de su partido, Trump publicó en su red Truth Social un post en el que afirma que, si él hubiera aparecido en la boleta electoral, “¡habríamos ganado POR UNA VICTORIA APLASTANTE!”.
Pero las encuestas dicen otra cosa. Una realizada por CBS News situó su aprobación en 38 %, la más baja para un presidente en unas elecciones de medio mandato, y cerca del 60 % de los votantes dijo que el presidente fue un factor en su voto para la Cámara.

Los resultados
Cámara de Representantes. Se necesitan 218 escaños para la mayoría. Las proyecciones apuntan a un margen holgado: CNBC calcula un mínimo de 235 escaños demócratas y NBC News estima que podrían llegar a unos 248.
Senado. Los demócratas necesitaban una ganancia neta de cuatro escaños y ya suman seis: Roy Cooper en Carolina del Norte, Annie Andrews en Carolina del Sur, James Talarico en Texas, Sherrod Brown en Ohio, Adam Hamilton en Kansas y Josh Turek en Iowa.
Talarico será el primer demócrata elegido senador por Texas desde Lloyd Bentsen en 1988, y Hamilton el primero de Kansas desde 1932.
Al cierre de esta nota seguían en conteo Maine, donde Troy Jackson aventaja a Susan Collins; Michigan, donde Abdul El-Sayed lidera frente a Mike Rogers, y Alaska.

Gobernaciones. La demócrata Keisha Lance Bottoms ganó en Georgia y el republicano Byron Donalds en Florida; ambos serán los primeros gobernadores negros de sus estados. En Texas, el gobernador Greg Abbott reconoció su derrota frente a la demócrata Gina Hinojosa.
Sur de Florida. Carlos Giménez fue reelegido en el distrito 28 frente al demócrata Phil Ehr. María Elvira Salazar libra en el distrito 27 la contienda más ajustada de su carrera: con casi todo el voto contado, aventajó por apenas unas décimas (50,3 % a 49,7 %) al demócrata Eliott Rodriguez, en un distrito que se movió más de 14 puntos hacia los demócratas respecto a la presidencial de 2024. En la elección al Senado por Florida, la republicana Ashley Moody retuvo su escaño frente a la demócrata Angie Nixon.
Midterms: Florida sigue en manos republicanas, pero no fue un paseo por las urnas
El contrapeso a Trump
Desde enero de 2025, el Congreso republicano le dio a Trump un margen de maniobra casi total y su agenda avanzó por votaciones partidistas. La Cámara cedió buena parte de su autoridad legislativa al Ejecutivo, y el Senado confirmó a sus nominados, incluidos algunos muy cuestionados como Pete Hegseth, que llegó al Pentágono gracias al voto de desempate del vicepresidente JD Vance. Con el Congreso en manos demócratas, ese equilibrio cambia en varios frentes.
En la Cámara
Los demócratas asumirán la presidencia de todas las comisiones de ambas cámaras y con ello podrán convocar audiencias, emitir citaciones y obligar a funcionarios a declarar bajo juramento y entregar información y documentos. Ya han anunciado investigaciones sobre el caso Epstein, la violencia asociada a la ola de deportaciones y las finanzas personales y familiares del presidente.
El líder demócrata en la Cámara, Hakeem Jeffries, que se perfila como el primer afroamericano en presidirla, ha fijado como prioridades revertir los recortes a Medicaid, extender los créditos fiscales de la Ley de Cuidado de Salud Asequible, recuperar la autoridad del Congreso sobre los aranceles y detener la guerra con Irán.

El presidente saliente de la Cámara, el republicano Mike Johnson, advirtió durante la campaña que una victoria demócrata traería investigaciones sin pausa y un intento de desmontar la “gran y hermosa ley” de impuestos y gastos aprobada por los republicanos.
Los demócratas deberán decidir además si impulsan un tercer impeachment contra Trump. También han señalado a miembros del gabinete, en particular al secretario de Defensa, Pete Hegseth, por su papel en la guerra con Irán. Sin embargo, una condena requiere 67 votos en el Senado, una cifra lejana incluso con la nueva mayoría demócrata.
En el Senado
La mayoría en el Senado multiplica ese poder. A partir de enero, los demócratas decidirán qué leyes avanzan y qué nominados del presidente se confirman: jueces federales, una eventual vacante en el Supremo, secretarios del gabinete y embajadores. Trump tendrá que negociar sus nombramientos o gobernar con interinos.
Las prioridades demócratas sobre Medicaid, aranceles o la guerra con Irán podrán aprobarse en ambas cámaras y llegar al escritorio del presidente, lo que lo obligará a vetarlas y asumir el costo político de hacerlo.
El presupuesto
Sin el voto demócrata no habrá presupuesto federal. Los republicanos ya no podrán aprobar presupuestos ni paquetes fiscales por la vía rápida con sus propios votos, y cualquier ley de gasto tendrá que negociarse con los demócratas, que ganan capacidad de presión en temas como inmigración, defensa y política exterior.
Los límites del contrapeso
Trump conserva el veto y su poder ejecutivo, y puede repetir la estrategia de su primer mandato, que consistió en dilatar las respuestas a los pedidos de documentos y alegar privilegio ejecutivo.
Es previsible que el Departamento de Justicia no tenga incentivos para hacer cumplir las citaciones del Congreso, lo que puede llevar estos conflictos a los tribunales.
En Truth Social, Trump publicó otro post mostrando la típica gorra roja del movimiento MAGA con las cuatro letras de “VETO”, ratificando así su posición a partir de ahora.

¿Y Cuba?
No es previsible un cambio de rumbo porque la política hacia Cuba depende fundamentalmente del Ejecutivo, y el embargo está codificado en leyes que solo el Congreso podría modificar, algo que sigue fuera de alcance mientras Trump conserve el veto.
Sin embargo, la pérdida de la mayoría resta peso a los congresistas cubanoamericanos republicanos, que dejan de estar en el bando que controla las comisiones y la agenda.
Una Cámara demócrata podría convocar audiencias sobre sanciones, remesas o viajes, y negociar asignaciones vinculadas a la política exterior.
En el Senado, la Comisión de Relaciones Exteriores pasará a manos demócratas, y con ella la confirmación de embajadores y altos cargos del Departamento de Estado, lo que abre otro espacio de presión sobre la política hacia la isla.











