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Este lunes, una falla en el Sistema Eléctrico Nacional de Cuba, cuyas causas aún se investigan, dejó a más de nueve millones de personas sin corriente en Cuba; ha sido el sexto apagón nacional en año y medio.
Según el Ministerio de Energía y Minas, siete de las 16 unidades de producción térmica ya volvieron a operar al mediodía del martes, y la red está interconectada desde Pinar del Río hasta Holguín, aunque los cortes permanecen generalizados en varias regiones. Tres provincias del oriente —Santiago de Cuba, Granma y Guantánamo— aún no se han interconectado al SEN y dependen de microsistemas que garantizan energía solo para servicios esenciales, como hospitales, telecomunicaciones, abasto de agua y elaboración de alimentos.
En La Habana, el suministro se ha recuperado para el 44,5 % del total de clientes. Faltan muchas horas y quizás días para la reconexión total. Ayer, en medio de la incertidumbre, el lente del fotorreportero Otmaro Rodríguez recorrió este lunes las calles y el Malecón para registrar lo que la interrupción del fluido eléctrico no logra detener completamente: la vida.
Entre lo que pudo ver y captar con su cámara están vecinos improvisando en las aceras, jóvenes lanzándose al mar frente al Castillo del Morro, parejas caminando de la mano junto al agua y viejos moviendo fichas de ajedrez en la penumbra de un portal.
Todos hacen lo que pueden para seguir adelante, esperando que “pongan la luz” al menos por unas horas.
En el Malecón, decenas de personas paseaban, vendían, nadaban. La ciudad sigue viva, en una Habana que no se apaga del todo.





























