Miles de cubanos realizaron este miércoles una “tribuna antiimperialista” en la provincia de Guantánamo, una protesta para rechazar los planes de la nueva administración estadounidense de mantener en la base naval hasta 30 mil inmigrantes indocumentados.
La protesta, convocada por la Central de Trabajadores de Cuba y en la que participó el presidente Miguel Díaz-Canel, tuvo lugar un día después de la visita a la base del secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, que buscaba reunirse con miembros de las fuerzas armadas para conocer su trabajo y “agradecerles su servicio”, según el Pentágono.
La base militar estadounidense en la bahía guantanamera opera desde 1903 tras un acuerdo de arrendamiento de Washington con el Gobierno cubano de entonces, a poco de lograrse la independencia de España.
El Gobierno cubano mantiene, desde la revolución de 1959, que la ocupación del territorio donde opera la base es “ilegal” y ha exigido en reiteradas ocasiones su devolución.
La base ocupa un espacio de 117 kilómetros cuadrados y funciona en un vacío jurídico, porque allí no se aplican las mismas garantías legales en materia migratoria que rigen en territorio continental estadounidense.
A finales de enero, Trump ordenó habilitar 30 mil camas en esta base militar para “detener a los peores inmigrantes ilegales criminales que son una amenaza para el pueblo estadounidense”.
Administración Trump frena el uso de tiendas de campaña para migrantes en Guantánamo
El regreso de Trump a la Casa Blanca este año ha representado una subida de tono entre Washington y La Habana. Desde entonces, Estados Unidos regresó a Cuba a la lista de países patrocinadores del terrorismo, ha ampliado la “lista negra” de entidades cubanas.
Además, restringió las visas para quienes estén relacionados en las misiones médicas internacionales de la isla. Sucedió luego de que el Departamento de Estado indicara en un comunicado que esta política ampliada se aplica a trabajadores actuales o antiguos del Ejecutivo. Asimismo, es aplicable a funcionarios de gobiernos extranjeros, que se cree que son responsables o que están involucrados en dicho programa de “explotación” de mano de obra, en particular en las misiones médicas de Cuba en el extranjero.
El Gobierno cubano considera “totalmente legítimo” el programa de colaboración médica que la isla mantiene en varios países y cree que Washington “comete un crimen al pretender negarlo u obstaculizarlo por motivos políticos”.
EFE / OnCuba.