El Gobierno cubano está dispuesto a compensar a estadounidenses y empresas de Estados Unidos que sufrieron por las nacionalizaciones después del 59, según declaró el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossio, al sitio Drop Site News.
Un acuerdo “de pago único” tendría que formar parte de otra negociación más amplia que aborde las sanciones y el bloqueo estadounidenses, y que también permita un nivel de inversión estadounidense en Cuba que anteriormente estaba prohibido, según explicó el dipomático.
🇨🇺 NEW: Cuba is prepared to compensate U.S. individuals and companies for property nationalized after the 1959 revolution as part of a broader deal to lift sanctions, Deputy Foreign Minister Carlos Fernández de Cossío told Drop Site News.
Drop Site’s Ryan Grim and Jose Luis… https://t.co/GaCXpKWEMd pic.twitter.com/Q1UcAgkTpQ
— Drop Site (@DropSiteNews) March 23, 2026
Además, de concretarse este acuerdo implica que Cuba pague a Estados Unidos un monto y que Estados Unidos se encargue de gestionar las reclamaciones.
Tema en agenda vieja
Según recordaba AFP en un reporte publicado durante el deshielo propiciado por la Administración de Obama, el de las compensaciones era uno de los temas más espinosos de las conversaciones entre ambos gobiernos, e incluía propiedades expropiadas por la revolución así como los daños provocados por el embargo estadounidense.
En 1965, Estados Unidos abrió una primera lista de reclamos por compensaciones en la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), un órgano dependiente del Departamento del Tesoro. Ese expediente se mantuvo abierto hasta 1972.
Para 2015 existían 5911 reclamos registrados ante la OFAC por parte de empresas o ciudadanos estadounidenses y cubanos, por propiedades expropiadas en Cuba, concesiones o bienes perdidos, en un paquete que según los propios interesados suma entre 7000 y 8000 millones de dólares.
Por su parte, en noviembre de 1996 la Asamblea Nacional de Cuba aprobó la ley 80, en la que explícitamente reconoce esos reclamos y establece la “disposición” del gobierno cubano a “una adecuada y justa compensación por los bienes expropiados”, que “podrán formar parte de un proceso negociador” entre los dos países.
Un momento crucial
En un contexto delicado el Gobierno de la isla anunció la semana pasada nuevas medidas que permiten a los cubanos en el extranjero invertir en empresas privadas y sectores clave de la economía.
Las declaraciones del viceministro de Relaciones Exteriores ahora ocurren después de otras en las que refirió que Cuba se preparaba militarmente ante la posibilidad de una agresión, aunque matizó que lo ve como algo “lejano” y no probable. “Pero seríamos ingenuos si no nos preparamos”.
Fernández de Cossío respondió así a una entrevista para el programa Meet the Press de NBC News, en lo que constituye la declaración pública más extensa y de mayor alcance mediático que un alto funcionario cubano ha dado a la prensa estadounidense en el actual ciclo de confrontación entre Washington y La Habana.
Cossío negó de plano el cambio de régimen como condición negociable con EE. UU. Por otra parte, esquivó, sin desmentir, los reportes sobre contactos directos entre Marco Rubio y el nieto de Raúl Castro, cuya existencia había sido reportada por Axios y confirmada por un alto funcionario de la administración Trump.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, admitió hace poco más de una semana que la isla estaba en conversaciones directas con Estados Unidos. Ya Donad Trump había referido varias veces sobre estas conversaciones de las que no hay nada en claro más que cabos sueltos.
Dichas conversaciones se producen en medio de una presión máxima de EE.UU. a Cuba, donde una crisis cada vez más grave, con apagones infinitos y una profunda escasez de combustible debido al bloqueo petrolero estadounidense, están poniendo al límite a la población y al Gobierno.











