El violento paso del huracán Oscar por el extremo oriental de Cuba en octubre pasado dejó una huella medioambiental profunda y variada, con efectos tanto reparables como irreversibles.
Así lo develó una investigación sobre el tema elaborada por expertos, referida esta semana por el diario Granma.
El meteoro, que tocó tierra en la provincia de Guantánamo el 20 de octubre de 2024, causó ocho muertos, miles de evacuados, un apagón nacional y daños significativos en más de mil viviendas.
Igualmente, provocó severos perjuicios en ecosistemas complejos, incluyendo inundaciones inéditas en Baracoa, Maisí e Imías.
Tanto las lluvias como los vientos modificaron la morfología de varios segmentos costeros. Además, arrasaron parte de la capa vegetal en áreas agrícolas, lo que afectó la fertilidad del suelo y la biodiversidad local, refieren los especialistas.
Se registraron ráfagas de viento de 135 kilómetros por hora que arrasaron cultivos, cosechas y poblaciones silvícolas, mientras que en tan solo 24 horas las montañas guantanameras recibieron más de 355 milímetros de lluvia, 278 de ese total entre la 1:00 y las 4:00 de la madrugada; es decir, en apenas tres horas.
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Desplazamiento de tierras
Según Teudis Limeres, subdelegado de la Agricultura en Guantánamo, “el daño fue colosal”. Resarcirlo, aseguró, “requerirá tiempo, recursos, ciencia y esfuerzo constante”.
A su vez, se registraron más de 500 deslizamientos en las montañas al norte de San Antonio del Sur e Imías, lo que desplazó aproximadamente 90 mil metros cúbicos de tierra y afectó estructuras de contención.
En paralelo, las crecidas de los ríos arrastraron cerca de 45 mil metros cúbicos de arena en playas como Los Ciguatos, Sabanalamar y Macambo, mientras que en Imías se perdieron más de 60 mil metros cúbicos de arena.
Por su parte, los manglares sufrieron daños significativos, especialmente en Macambo, en tanto los arrecifes coralinos en la costa norte de Maisí a Baracoa también resultaron afectados por el oleaje y los arrastres fluviales.
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Lo más grave: efectos irreversibles
Miguel Ángel Queralta Rivero, especialista en Recursos Naturales y Cambio Climático, afirmó que los cambios en la morfología costera son irreversibles.
El experto explicó que “en algunos de esos sitios cambió la morfología, a intervalos se observan adelantamientos y también atrasos de las líneas de costa”.
Además, dijo que “ahora hay ecosistemas distintos a los que existían antes del huracán”, lo que sugiere que algunos cambios son definitivos y no deben ser revertidos artificialmente.
Sin embargo, aunque algunos daños son irreversibles, se pueden emprender acciones para restructurar ciertos ecosistemas.
Gerardo Begué Quiala, director científico de la Unidad de Servicios Ambientales del Parque Natural Alejandro de Humboldt, sugiere que “la naturaleza está diciendo que allí el cambio es definitivo, no debemos contradecirla”.
No obstante, apunta que a pesar de ello se pueden realizar siembras que tengan en cuenta las características locales para ayudar a la recuperación natural.