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Jardines de la Reina se perfila como pieza clave en la candidatura del Sistema Arrecifal del Caribe Cubano a la lista de Patrimonio Mundial Natural de la UNESCO, un proceso que ya cuenta con expediente presentado por Cuba ante esa organización.
El parque nacional, ubicado al sur de Camagüey, Ciego de Ávila y Sancti Spíritus, llega a este momento respaldado por una acumulación sostenida de reconocimientos internacionales, refiere el diario Granma.
Entre sus más recientes distinciones figura su designación como Hope Spot por la organización Mission Blue, que destaca tanto su riqueza biológica como los esfuerzos por proteger sus ecosistemas.
A ello se suma su condición de área núcleo del Corredor Biológico del Caribe, un rol que refuerza su función como puente entre diversos hábitats marinos y costeros.
Esa conectividad permite sostener zonas de reproducción y refugio para especies migratorias, como tortugas marinas, peces y tiburones, y contribuye a la resiliencia de los ecosistemas frente al cambio climático.
Jardines de la Reina: primera área protegida de Cuba
El parque también fue la primera área protegida de Cuba, y una de las primeras a nivel mundial, en alcanzar la categoría de Blue Park de nivel dorado, otorgada por el Marine Conservation Institute, en reconocimiento a sus altos estándares de conservación.
Más allá de los reconocimientos, especialistas destacan que el valor de Jardines de la Reina radica en su modelo de gestión.
Durante más de dos décadas, el área ha operado bajo estrictas regulaciones: acceso limitado, pesca controlada y monitoreo científico constante, lo que ha permitido mantener poblaciones de depredadores tope, como tiburones y meros, en niveles poco comunes en el Caribe.
Cocodrilo y manglares cubanos en el centro de un premio de fotografía
En un contexto regional marcado por la degradación de arrecifes y el calentamiento de los océanos, este enclave cubano se presenta como un caso de estudio que demuestra la viabilidad de la conservación efectiva, señaló la nota.
La aspiración a Patrimonio Mundial no solo busca reconocer ese valor, sino también reforzar la protección de un sistema arrecifal que, para los expertos, resulta clave en el equilibrio ecológico del Caribe y en la sostenibilidad futura de sus ecosistemas marinos.
La propuesta cubana presentada el año pasado a la UNESCO comprende 10 sitios en total, ubicados en el sur del archipiélago cubano; entre ellos, también se encuentran Cayo Largo, Punta Francés y Guanahacabibes.











