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Cuba registró en 2025 un nuevo aumento de la mortalidad que confirma el deterioro de los indicadores sanitarios y demográficos del país en un contexto marcado por la persistencia de la crisis económica, las carencias materiales, el envejecimiento acelerado de la población y el impacto acumulado del endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos.
Según datos divulgados este miércoles por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), y recogidos por la agencia española EFE, el pasado año se contabilizaron 136 214 defunciones, 8 116 más que las reportadas en 2024, cuando fallecieron 128 098 personas.
Las cifras muestran una tendencia muy preocupante para una nación que enfrenta simultáneamente una fuerte reducción de los nacimientos, una pronunciada emigración de población joven y una creciente proporción de adultos mayores. El número de fallecimientos prácticamente duplicó los 68 064 nacimientos registrados durante el año, la cifra más baja en décadas.

Una población con más vejez
Los datos difundidos por el Centro de Estudios de Población y Desarrollo (CEPDE), perteneciente a la ONEI, confirman que Cuba continúa consolidándose entre los países más envejecidos de América Latina.
Las personas de 60 años y más representan ya el 26,7 % de la población nacional, en tanto la caída sostenida de la natalidad constituye uno de los principales factores detrás de este fenómeno.
La Tasa Global de Fecundidad permaneció en 1,29 hijos por mujer por segundo año consecutivo, el nivel más bajo registrado desde 1958. Entretanto, la Tasa Bruta de Reproducción se ubicó en apenas 0,62 hijas por mujer, muy lejos del índice de reemplazo generacional estimado en 2,1.
Especialistas consultados en diversos estudios sobre la situación demográfica cubana han vinculado el descenso de la fecundidad con el deterioro de las condiciones materiales de vida, las dificultades para acceder a vivienda, la insuficiencia de ingresos y la incertidumbre económica que afrontan numerosas familias.
La combinación entre baja natalidad y elevada mortalidad ha acelerado el saldo natural negativo de la población, fenómeno que ya constituye una característica estructural de la realidad cubana.
La emigración amplifica la caída poblacional
Al envejecimiento y la reducción de los nacimientos se suma un intenso proceso migratorio que continúa restando habitantes al país. Los datos más recientes de la ONEI indican que Cuba perdió durante 2025 un total de 245 264 residentes como resultado del saldo migratorio externo negativo, equivalente a 25,6 personas por cada mil habitantes.
Se trata del noveno año consecutivo en que la emigración constituye el principal factor de reducción poblacional. La tendencia se ha intensificado desde 2021, en medio de las secuelas económicas de la pandemia, el incremento de la inflación, los prolongados apagones, la escasez de alimentos y medicamentos y las dificultades para la recuperación productiva, lo que ha provocado un quiebre sin precedentes de las bases para sostener una existencia colectiva sin precariedades agudas.
La Habana concentró la mayor parte de las salidas. La capital acumuló más de 78 mil emigrantes y representó cerca de un tercio del saldo migratorio externo total del país.
La combinación de emigración y envejecimiento tiene además un impacto directo sobre la población en edad laboral.
De acuerdo con las estadísticas oficiales, entre 2021 y 2025 el número de personas en edad de trabajar se redujo en 1 259 894 habitantes, al pasar de 6,8 millones a poco más de 5,6 millones.
De aquí y de allá: la frontera infinita de la emigración cubana
El mapa de las diferencias territoriales
La provincia de La Habana encabezó también el número absoluto de defunciones durante 2025 con 29 646 fallecidos. Le siguieron Santiago de Cuba, con 12 431, y Holguín, con 12 175.
En el extremo opuesto se situaron Mayabeque, con 4 624 defunciones; Cienfuegos, con 4 801; y Ciego de Ávila, con 4 970.
Por municipios, Santiago de Cuba registró el mayor número de fallecimientos, con 6 677, mientras que la Ciénaga de Zapata reportó apenas 55.
Las diferencias también son visibles en los indicadores de envejecimiento. El municipio habanero Plaza de la Revolución aparece como el más envejecido del país, con un 38,2 % de habitantes de 60 años o más. En contraste, Yateras, en Guantánamo, figura como el menos envejecido, con un 17,9 %.
Un país con más pobreza y menos brazos para trabajar
Las estadísticas oficiales sitúan la población efectiva de Cuba en 9 434 593 habitantes al cierre de 2025. De ellos, el 74,7 % reside en áreas urbanas y el resto en zonas rurales.
El dato confirma la pérdida sostenida de población que viene experimentando el país durante los últimos años. De hecho, todas las provincias cubanas registran actualmente decrecimiento demográfico, aunque con diferentes intensidades.
Para los especialistas, el desafío ya no se limita únicamente al volumen de población, sino también a su composición. Una sociedad con menos nacimientos, mayor proporción de adultos mayores y menor cantidad de personas en edad laboral enfrenta crecientes tensiones para sostener la actividad económica, los sistemas de protección social y los servicios públicos.
Ante este escenario, expertos del CEPDE y del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) han insistido en la necesidad de diseñar políticas adaptadas a la nueva estructura demográfica del país y de impulsar estrategias territoriales que reduzcan las desigualdades regionales.
Mientras tanto, las cifras de 2025 muestran que la compleja policrisis que atraviesa Cuba continúa dejando huellas profundas en la dinámica poblacional de la isla.
El aumento de las defunciones, la caída histórica de los nacimientos y la persistencia de una fuerte emigración configuran un panorama que refleja tanto las dificultades internas acumuladas como los efectos de un escenario externo altamente marcado por el prolongado asedio económico de Estados Unidos.











