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A los quince años, Tulio Marín ya era protagonista de una obra de teatro junto al primer actor Enrique Almirante. Aquel comienzo en el grupo “Olga Alonso” marcaría una trayectoria de más de 25 años en la que ha transitado por el teatro musical, el cine y la televisión, sin abandonar la escritura y la dirección. Aunque el público lo reconoce por sus personajes en las telenovelas Asuntos Pendientes y Entre aguas, su carrera también se ha desarrollado detrás de escena, como dramaturgo y creador de Marabal Compañía, proyecto con el que llevó al teatro musical historias de importantes figuras de la cultura cubana.
Después de varios años dedicado especialmente al teatro y a otros proyectos creativos, su regreso a la televisión lo ha acercado nuevamente al público. En Entre aguas, su interpretación de Félix combina humor e inmadurez, y ha despertado reacciones tanto en las calles como en las redes sociales; un personaje construido en diálogo con el director Felo Ruiz y el resto del elenco, al que Tulio también incorporó un homenaje personal a su padre.
Entre los escenarios, los sets de filmación y la escritura, el actor ha encontrado distintas maneras de ejercer su oficio. En esta entrevista, habla de la constancia, del aprendizaje que supone cada personaje y de una idea del éxito que va más allá del reconocimiento profesional: sentirse realizado como artista y como persona, disfrutar de su familia y mantener viva la pasión por aquello que hace.

¿Dedicarse al arte es una aventura?
La vida es una aventura y hay que enfrentarla como venga. El arte es pasión, paciencia y dedicación; eso es lo que nos va guiando. Cuando tú aprendes de qué va la carrera artística, no hay nada que te pueda sorprender. Cualquier profesión u oficio por el que uno se encamine o recorra siempre va a estar lleno de sorpresa y misticismo.
¿Qué le debe Tulio Marín al teatro?
Al teatro le debo gran parte de mi formación profesional; por este medio comencé como aficionado en el grupo Olga Alonso y después comencé a hacer teatro musical profesional en el Teatro América. A los quince años ya estaba protagonizando una obra con el primer actor Enrique Almirante.
En este medio me convertí en dramaturgo, empecé a dirigir y en el año 2011 creé Marabal Compañía, en la que muchas de las obras que se ponían eran escritas y dirigidas por mí. Me dio un bagaje que ha sido importante y determinante para mi formación como artista.
¿Cómo llegó la oportunidad de representar a Rolando en la telenovela Asuntos pendientes?
Me llaman a la casa y me dicen que el director Felo Ruiz quería verme. Nos presentamos y ahí hablamos de las características del personaje. Me explicó cómo era Rolando y la concepción que él tenía. Así nació Rolando, y me encantó desde que me lo propuso.

¿Tu carrera ha estado sustentada en el trabajo y la constancia?
La carrera de todo artista tiene que estar sustentada sobre esos cimientos: la constancia, el trabajo diario y la superación. Me gusta aprender más y recorrer caminos que nunca había transitado, todos los días.
Por eso, cuando me percaté de que tenía talento para escribir y dirigir, empecé a recorrer esos caminos. Me siento satisfecho de las cosas que he logrado y de las que he ido perfeccionando, porque el trabajo del artista es perfectible. Tenemos el deber de mejorar cada una de las experiencias profesionales que vamos teniendo.
La perfección es muy difícil de alcanzar; lo más que podemos alcanzar es la madurez artística. Cuando nos llegan los resultados, son muy gratos, sobre todo para el público.

¿Cuál de los personajes que has defendido ha sido tu mayor aprendizaje personal?
Todos los personajes que uno interpreta vienen con un gran aprendizaje porque de todos tú absorbes, te nutres y recopilas información que después te va a servir en tu carrera.
En el cine y en la televisión comencé haciendo cosas pequeñas. Cuando tenía ese tipo de experiencia, yo era de los que me fijaba mucho en cómo ponían la cámara, cómo los actores consagrados trabajaban con la luz y en las premisas que le daba el director a los actores que tenían personajes más importantes. La sed de esos conocimientos me fue dando un bagaje grande para mi desarrollo artístico. Quería saciarme y absorberlos.
Todos los personajes, las experiencias y los criterios aportan porque estás relacionándote con otros profesionales y de todos vas aprendiendo.
¿Antes actor que guionista o director?
Me llama más la atención y me gusta más escribir y dirigir. Escribir porque es lo que le da vida a la historia y es de donde nace todo el proyecto. Escribir y, por orden, después dirigir, es algo que disfruto sobremanera. Me encanta tener la visión de lo que quiere el guionista y de la historia que me presenta.
Casi todo lo que he dirigido lo he escrito yo; siempre busco un distanciamiento entre el guionista y el director. Cuando analizo el proyecto, empiezo a enfocarme en cómo lo veo como director. Busco perfeccionar ese guion y que el producto final sea mucho más redondo.
Eso me encanta, trabajar con los actores, bailarines, asistentes, diseñadores y todos los profesionales que me rodean. Dirigir toda esa orquesta me fascina, y actuar, por supuesto, que fue lo primero que hice. Me gusta y me atrapa la actuación. Mi difunta madre decía que ella era mi seguidora número uno y me pedía que nunca dejara de actuar. Por eso trato de llevar las tres especialidades a la vez.
Llevabas varios años alejado de la televisión. ¿Fue por decisión personal o por falta de ofertas?
Antes de Asuntos pendientes, llevaba más tiempo sin hacer televisión porque me estaba dedicando al teatro musical con Marabal Compañía. Era un trabajo difícil porque llevamos a escena musicales inspirados en la vida de grandes artistas cubanos. Hicimos un musical dedicado a Compay Segundo, Ignacio Villa (Bola de Nieve), Ester Borja, el Trío Matamoros, Zenia Marabal, entre otros. Para lograr un trabajo óptimo, tenía que dedicarle mucho tiempo al teatro.
Por eso estuve mucho tiempo sin aparecer en la pequeña pantalla; después que participé en la serie Zoológico en 2015, tuve algunas apariciones en el espacio Tras la huella, hasta que llegó Asuntos pendientes. Después de esta telenovela, que rodamos en el año 2021, hice el telefilme Cosas de muchachos.
En 2024 me voy a Chile como asesor de la obra de mi autoría, El ilustre invitado, dedicada a Ernesto Lecuona, que se montó en la ciudad de Concepción por un actor cubano, devenido director, que trabajó conmigo y la quiso llevar a esa nación sudamericana. A mi regreso, el director Felo Ruiz me vuelve a llamar para la telenovela Entre aguas.

En la actualidad te estamos viendo en Entre aguas. ¿Cómo llegas a formar parte de este dramatizado?
El director Felo Ruiz me comenta el proyecto que tenía, me dice lo que quería y me sugiere esperar a que estuvieran los guiones para comenzar. Ya en la segunda entrevista había conformado la familia. Estaba la actriz Mirtha Lilia y le faltaban solamente los jóvenes.
Felo es un director que desde el primer momento tiene clara la idea de lo que quiere y de su obra en general. Me dijo que quería que esos fueran los personajes que dieran el toque de humor y que refrescaran la telenovela. Empezamos los ensayos; yo le fui dando propuestas y a partir de ahí buscamos la forma por donde le íbamos a entrar al personaje.
Félix es un hombre inmaduro, con poca responsabilidad por la crianza que le dio su madre Mariela, que todo se lo consentía por ser su único hijo. Tuvo un hijo joven que no crió porque quedó viudo a temprana edad y Mariela es quien le ayuda a criar a su hijo mayor, Víctor.
Por eso Félix es un personaje que se comporta con esa inmadurez; incluso su hijo mayor, Víctor, es más responsable que él; eso lo concebimos desde un principio. Siempre quisimos ponerle el toque del cubano popular, mentiroso, inmaduro, que muchos tenemos como amigos, aquel es maestro de todo y aprendiz de nada.
Eso es lo que quisimos reflejar, por eso hay gente a la que le parece simpático. Otras personas, en cambio, dicen que esas cosas que él hace, como la infidelidad y las inmadureces que tiene para enfrentar determinadas situaciones, no son para alabar.
Es un personaje bonito, es un reflejo de cubanía, que es lo que más me gustó de cómo concebimos esa familia. Félix es un producto y un componente de esa familia. El éxito o la empatía que ha tenido la gente con él no hubiese podido llegar si no hubiese sido por el trabajo de mis compañeros. Mayra Mazorra, Mirtha Lilia Pedro y los jóvenes que interpretaron a mis hijos. Fue un trabajo mancomunado y por eso hemos tenido ese resultado y aceptación.
Siempre se dice que los actores toman de sí para sus roles. ¿Hay algo de Tulio en este personaje?
Siempre hay parte del actor en el personaje; no sabría ahora mismo decirte en Félix qué puede haber de Tulio. Lo que sí te puedo decir es que es un personaje con el que le quise hacer un homenaje a mi difunto papá y le pusimos al personaje Félix Benancio, como él se llamaba. Era un hombre carismático; tal vez en el personaje de la telenovela haya cosas tanto mías como suyas.
¿Has notado la repercusión del personaje en la calle y en las redes sociales?
Ha tenido una gran repercusión. En las plataformas digitales las personas me escriben y en la calle se me acercan y me felicitan o me dan recomendaciones porque eso también pasa. Generalmente, a Félix la gente le ha dado mucho cariño.

Da la impresión de que le hiciste tus aportes al personaje. ¿Todo fue pactado en el guion o algunas cosas cambiaron durante la filmación?
Hay mucho del aporte mío como actor, pero hay muchas cosas también del director Felo Ruiz. Teníamos buena comunicación entre nosotros. Él es un mentor que te da confianza para trabajar. Te guía por donde quiere, pero cuando sabe que ya tú estás encaminado en el carril en el que él ve el personaje, te empieza a dejar solo y a dar confianza.
Eso a todo artista le es favorable. Desde los ensayos le hicimos aportes al personaje. Después había muchas cosas que salían en el estudio diario. También me ayudan la virtud y el oficio que tengo para escribir. Le aportaba cosas que fueran coherentes. Había cosas que Felo me las permitía y otras en las que me decía que las llevara por otro lado. Otras veces él llevaba su propia propuesta; le fuimos aportando y redondeando el personaje de Félix y de su familia.
Felo, antes de grabar la escena, tiene su ritual de sentarse con los actores, discutir el guion, ver los aportes de ambas partes, ensayar y, cuando nos sentimos confiados, es que se graba.
Increíblemente, cuando tú te metes en esa dinámica de trabajo, a él le funciona muy bien. Se avanza rápido con Felo, partiendo de esa confianza que le da a los actores. Al muy buen guion de Yoel Monzón y José Ignacio León, nosotros lo que le pusimos fue la sazón: el comino y la sal. Ahí está el resultado.
¿Qué desafíos enfrentaste al equilibrar el humor con las situaciones y conflictos de tu personaje?
Fue un trabajo complicado y serio porque no te puedes pasar y no puedes subirle el tono. Cuando haces un personaje que le resulta simpático al público, desde el primer contacto en la escena te das cuenta de que está funcionando porque los técnicos, el director o los asistentes se ríen o reaccionan.
Tengo que reiterar que en eso entró de nuevo la mano de Felo Ruiz, que me iba dosificando, porque es un personaje agradecido. Con los personajes simpáticos corres el riesgo de que, si los subes de tono, pueda parecer un cliché. Tratamos siempre de hacerlo muy sobrio. Gracias a Dios y a todo lo que nos acompaña, el personaje está teniendo un resultado positivo y está en el tono que debía.
¿En qué registro te sientes más tú: el cómico o el dramático?
En los dos; a mí me gusta actuar. Hay personajes que te gustan más que otros; eso lo tienes que asumir tú, porque no tienes dinero y hay que hacer el trabajo para llevar ingresos a la casa.
Hay personajes que amas más, con los que te sientes identificado; si lo disfrutas, vas a tener un resultado que el público también lo va a disfrutar porque la energía llama.
Me siento cómodo en lo que me propongan, si hago un delincuente, un empresario o un personaje que tiene que ver con el humor, porque actuar es disfrutar. Siempre que tú disfrutes, te vas a sentir cómodo.
En el caso de la telenovela Asuntos pendientes, Rolando es un personaje que amé desde el principio, de grandes sentimientos, también con un conflicto amoroso.
Felo me dijo que quería verme en otra cuerda, que estaba encasillado en los personajes negativos de la serie policíaca Tras la huella. Me expresó que quería sacarme de ese tipo de personajes y es cuando me propone a Rolando. Ahora quiso eliminar la imagen de Rolando y me dio este personaje, que es totalmente diferente.
¿Félix es el personaje que te ha acercado más a la gente?
Cada vez que uno está en pantalla, y sobre todo en la televisión, te acercas más al público. A veces uno se pasa el año trabajando como guionista, haciendo teatro o en proyectos que no tienen que ver mucho con la actuación, y la gente te extraña y se pregunta qué estás haciendo porque no te ve en la televisión.
Hacer una telenovela te acerca mucho al público. Siempre que uno entregue el corazón al trabajo, el público va a recibir esa energía.
Después de estar vinculado por varios años al ámbito artístico, ¿qué significa para ti la palabra éxito? ¿El éxito es imprescindible para un artista?
El éxito está relacionado con la realización personal. Si tú te sientes realizado como creador, ya eres exitoso porque se supone que has alcanzado las metas que te has propuesto. Más allá de si ha habido reconocimiento material, del público o profesional.
Conozco grandes actores en Cuba y el mundo que nunca salieron del teatro y de la radio y se sienten realizados haciendo lo que hacen. Que nunca han salido de la televisión, y sin embargo hay otros que añoran hacer cine.
En más de 25 años de carrera he trabajado en todas las manifestaciones artísticas, he hecho teatro musical; he tenido que cantar y bailar. He trabajado en todos los medios menos en la radio. Me siento realizado, quizás porque parto primero de que estoy realizado personalmente. Soy un hombre feliz, enamorado de mi esposa y de mis hijos. Me encanta mi hogar y me siento satisfecho con los proyectos que hemos alcanzado como familia.

¿La pasión por la actuación es tu materia prima para seguir en esta profesión?
La pasión por la vida es mi materia prima. La pasión por la familia, mis amigos y por las metas que me he propuesto y que tengo planificado alcanzar. Todo eso es el combustible para seguir adelante e incrementar la imagen que quiero que recuerden de Tulio Marín.












