La participación de Colombia en la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU prevista para el 23 de enero quedó en entredicho cuando se confirmó que la canciller Rosa Yolanda Villavicencio aún no cuenta con visa estadounidense para ingresar al país.
Según versiones divulgadas por El Universal, Estados Unidos habría negado la visa a Villavicencio en una decisión impulsada por el secretario de Estado Marco Rubio, quien cuestiona los presuntos vínculos de la funcionaria con el régimen venezolano.
Las mismas fuentes indican que Rubio también objetaría declaraciones de la canciller sobre una eventual respuesta militar colombiana en caso de intervención estadounidense en el país sudamericano.
La negativa de visa también afectaría la asistencia de Villavicencio a la reunión Trump-Petro programada para febrero en Washington, un encuentro crucial para normalizar las tensas relaciones bilaterales entre ambos países.
Antecedentes: la renuncia voluntaria de septiembre
El Ministerio de Relaciones Exteriores colombiano recordó que en septiembre de 2025, Villavicencio renunció voluntariamente a su visa estadounidense como acto de solidaridad con el presidente Gustavo Petro, después de que la administración Trump le revocara el visado al mandatario colombiano.
En aquel momento, la canciller declaró en su cuenta de X: “Es un acto de dignidad frente a la inaceptable decisión de revocar el visado al presidente de Colombia. Nuestra soberanía no se arrodilla. Colombia se respeta”.
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Desde entonces, el trámite para restablecer la autorización se encuentra estancado, según confirmó la propia Villavicencio a La FM: “Yo estoy en el trámite y espero que hoy nos den ya la respuesta”.
Ante la imposibilidad de que la canciller viaje a Nueva York, el vicecanciller de Asuntos Multilaterales, Mauricio Jaramillo Jassir, asumirá la representación de Colombia en la sesión del Consejo de Seguridad, confirmó la Cancillería.
Jaramillo ya había actuado como vocero colombiano ante la Organización de Estados Americanos (OEA) el pasado 6 de enero en una sesión extraordinaria relacionada con Venezuela.
Un contexto de crisis bilateral
El impasse ocurre en un momento decisivo para la política exterior colombiana. El presidente Petro tiene agendado un encuentro con Donald Trump en la Casa Blanca el 3 de febrero, que marcaría el primer cara a cara entre ambos mandatarios tras un año caracterizado por profundos desencuentros.
Las tensiones se agravaron en enero de 2025 cuando Petro no permitió el ingreso de dos aviones con ciudadanos colombianos deportados desde Estados Unidos, alegando que no recibían trato digno.
Trump ordenó entonces la suspensión de emisión de visas en la embajada estadounidense en Bogotá y autorizó sanciones de viaje contra funcionarios colombianos.
Posteriormente, Estados Unidos retiró a Colombia de la lista de países que cooperan efectivamente en la lucha contra el narcotráfico, revocó la visa al presidente Petro y lo incluyó en octubre en la Lista Clinton de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) por presuntos vínculos con el narcotráfico.
Los temas en la agenda
Según declaraciones de Villavicencio, los ejes de diálogo con Washington incluyen la lucha contra el narcotráfico; la situación política en Venezuela y el ofrecimiento de “buenos oficios” de Colombia para evitar impactos regionales; la cooperación en temas energéticos, incluyendo importación de gas y articulación regional con Venezuela y Panamá; y la solicitud de reconsideración de la descertificación de Colombia y exclusión de funcionarios de la Lista Clinton.
El Ministerio de Relaciones Exteriores subrayó en un comunicado la importancia del cargo de Villavicencio y su “rol como un actor clave en la diplomacia internacional, comprometido con la paz, la seguridad y la cooperación multilateral”.











