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La tensión entre Israel e Irán volvió a intensificarse este lunes con una nueva oleada de ataques cruzados que golpeó instalaciones estratégicas y centros urbanos de ambos países, en un escenario que amenaza con frustrar los esfuerzos para lograr una desescalada en la región.
Las autoridades iraníes confirmaron que el complejo petroquímico Karun, ubicado en Mahshahr, en la provincia de Juzestán, fue alcanzado por proyectiles israelíes, lo que provocó daños parciales en sus instalaciones.
Según medios oficiales iraníes, el ataque formó parte de una ofensiva más amplia lanzada por Israel contra objetivos militares en el oeste y centro de Irán.
Horas antes, el Ejército israelí había anunciado operaciones aéreas en territorio iraní en respuesta a recientes lanzamientos de misiles desde la República Islámica.
La agencia iraní Fars reportó explosiones en distintos puntos de Teherán, Isfahán y Tabriz, ciudades que volvieron a situarse en el centro de la confrontación militar entre ambos países.
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Ataques en pausa, pero con amenazas de seguir
De acuerdo con El País, ambas partes anunciaron haber concluido sus ataques, luego de que EE.UU. y otras naciones llamaran a poner fin al enfrentamiento.
Sin embargo, tanto Israel como Irán dijeron estar preparados para extender las hostilidades.
El ejército israelí dijo estar preparándose para “varios días o el tiempo necesario” de combates, mientras la Guardia Revolucionaria iraní amenazó con ataques “devastadores” si Tel Aviv seguía bombardeando al Líbano o si sus complejos petroquímicos volvían a ser atacados.
“Israel ha iniciado una peligrosa escalada al atacar infraestructuras civiles y activos de la industria petrolera”, dijo el cuerpo militar en un comunicado este lunes.
La comunicación advirtió que, si este tipo de ataque se repite, Irán ampliará su respuesta “hasta abarcar todos los objetivos energéticos de la región, y cualquier daño resultante para la economía mundial recaerá sobre EEUU, a quien Irán considera el principal instigador”.
Según un reporte de EFE, como consecuencia de los ataques, Irán suspendió las operaciones en el aeropuerto Mehrabad de Teherán, utilizado principalmente para vuelos nacionales y diplomáticos, mientras mantiene restricciones sobre parte de su espacio aéreo occidental.
La nueva escalada se produjo después de que Irán lanzara misiles contra territorio israelí durante la noche del domingo. Las autoridades iraníes aseguraron que esa acción respondió a bombardeos israelíes contra edificios residenciales en los suburbios del sur de Beirut, donde murieron al menos dos personas y otras veinte resultaron heridas.
Israel respondió posteriormente con ataques contra objetivos iraníes, mientras Teherán informó de nuevos bombardeos dirigidos contra las bases israelíes de Tel Nos y Nevatim.

Cien días del inicio de la guerra
La reanudación de las hostilidades complica los esfuerzos diplomáticos por poner fin al conflicto.
El presidente Donald Trump intentó sin éxito este domingo persuadir al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para evitar una nueva represalia militar contra Irán, si bien EE.UU. e Israel iniciaron el conflicto hace justo cien días.
Según declaraciones realizadas por Trump, el mandatario estadounidense consideró que ambas partes ya habían respondido militarmente y que una nueva escalada resultaba innecesaria. Sin embargo, los ataques continuaron durante las horas siguientes.
Tras el cruce de bombas, el republicano volvió a demandar a Tel Avi y Teherán que detuvieran los ataques, y más tarde dijo en su red Truth Social que ambos países “buscan un alto el fuego inmediato” y que las “negociaciones finales sobre la paz están en curso, sujetas a que la ignorancia o la estupidez no se interpongan”, reseña El País.
En paralelo, el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, sostuvo conversaciones con representantes de Catar, Arabia Saudí, Egipto, Turquía y Pakistán para abordar las consecuencias de la nueva crisis y explorar opciones que permitan retomar las negociaciones.
También mantuvo contactos con interlocutores europeos para analizar lo que Teherán considera una violación del alto el fuego acordado el pasado 8 de abril tras los ataques israelíes en territorio libanés.
Lejos de consolidar una paz duradera, la tregua alcanzada en los últimos meses ha derivado en un escenario de enfrentamientos intermitentes que mantiene a la región en uno de sus momentos de mayor inestabilidad reciente y alimenta los temores de una expansión regional del conflicto.












