El presidente Donald Trump sorprendió el jueves al declarar que estaría dispuesto a reunirse con el nuevo líder supremo de Irán, el ayatolá Seyed Moytaba Jamenei, siempre y cuando se logre un acuerdo para poner fin a la guerra.
“No quiero reunirme. Pero si me reuniera, sería un honor reunirme con él. Me gustaría ver si logramos un acuerdo”, dijo Trump este jueves en la Oficina Oval ante periodistas, entre ellos el equipo de CNN, subrayando que cualquier encuentro se daría en un marco de respeto.
La propuesta llega en un momento de alta tensión regional, marcado por combates en el Líbano y mensajes contradictorios sobre el estado de las negociaciones de paz.
Consultado sobre si la muerte de soldados estadounidenses sería un punto de no retorno, Trump respondió: “Bueno, sería una buena razón. Si mataran soldados de EE. UU., creo que lo haría muy rápidamente”.
El presidente insistió en que se podría alcanzar un acuerdo “este fin de semana”, aunque el canciller iraní negó avances significativos. La tensión se mantiene, con mensajes cruzados entre Washington y Teherán, mientras en el Capitolio se agitan las aguas congresionales.
“La votación en la Cámara de Representantes, y una similar en el Senado el mes pasado, cuando un grupo de tránsfugas del Partido Republicano se separaron del presidente y se opusieron a la guerra, indican una voluntad cada vez mayor de algunos miembros del Partido Republicano para presionarlo con el fin de que ponga fin a un conflicto que, según la mayoría de los estadounidenses, no vale la pena los costos”, analizó el periódico The New York Times.
La voz del ayatolá Jamenei
En paralelo, Jamenei emitió un mensaje con motivo del aniversario 37 de la muerte del Imam Jomeini, fundador de la República Islámica. El líder supremo llamó a la unidad frente a los “enemigos estadounidenses e israelíes” y reafirmó la defensa de la Revolución Islámica.
Las Fuerzas Armadas iraníes, en un comunicado, prometieron defender “hasta el último aliento” la integridad territorial del país, mientras el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, aseguró que “ya se ha acabado la era de amenaza a Irán”.
Por su parte, el general Mohsen Rezai, excomandante del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica, advirtió que Estados Unidos recibirá “una fuerte bofetada” si no acepta las condiciones de Teherán.
“El estrecho de Ormuz es una poderosa herramienta de disuasión”, afirmó, asegurando que el pueblo iraní ha puesto fin al “mito de la superpotencia estadounidense”.
El CGRI, en otro comunicado, exigió la retirada inmediata de Israel del Líbano y denunció las “brutales agresiones” contra civiles, calificando al Estado israelí como un “régimen racista” sostenido por Washington y Europa.
Putin ofrece mediación nuclear
El presidente ruso, Vladímir Putin, aprovechó el Foro Económico Internacional de San Petersburgo para recordar el papel de Moscú en el acuerdo nuclear de 2015 y ofrecer nuevamente su ayuda.
“Estamos preparados para brindar asistencia como hicimos en 2015”, dijo Putin, proponiendo recibir uranio enriquecido iraní bajo supervisión del OIEA. Rusia, afirmó, mantiene “buenas relaciones de confianza con Irán” y está lista para facilitar una salida diplomática.
El frente libanés
Mientras tanto, el conflicto en el Líbano sigue ardiendo. Un militar israelí murió por un misil antitanque de Hezbolá en el sur del país, apenas horas después de anunciarse un nuevo alto el fuego mediado por Estados Unidos.
El Ministerio de Salud libanés reportó ocho muertos y varios heridos en ataques israelíes, incluidos niños y mujeres. Desde el inicio de la guerra con Irán hace tres meses, unos 30 militares israelíes han muerto en el Líbano, y las cifras de víctimas civiles superan los 3 mil 500, con más de 1,6 millones de desplazados.
El destino del Líbano y de Irán parece entrelazado. Para Teherán, cualquier tregua con Estados Unidos debe aplicarse también al frente libanés. “No habrá estabilidad ni tranquilidad en la región mientras no se produzca la retirada israelí”, advirtió el CGRI.
Trump, por su parte, expresó que “sería muy bueno que el Líbano pudiera tener algo de paz”, pero reconoció que el conflicto está “interconectado con Irán”.












