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Benjamin Netanyahu compareció este jueves ante la prensa extranjera desde lo que sus colaboradores describieron como un “emplazamiento seguro” en Jerusalén —su segunda aparición pública desde el inicio de la ofensiva conjunta con Estados Unidos el 28 de febrero— y marcó un giro significativo en la narrativa de la guerra: reconoció que derribar el régimen iraní no puede lograrse exclusivamente con bombardeos aéreos.
“No se pueden hacer revoluciones desde el aire. Eso es cierto. También tiene que haber un componente terrestre”, declaró el primer ministro israelí, agregando que existen “muchas posibilidades para esa fase” sin ofrecer detalles sobre tiempos ni alcance.
La rueda de prensa, celebrada en el día 20 del conflicto, combinó anuncios de avances militares con una retórica de cambio de régimen que sus aliados occidentales han recibido con cautela. Netanyahu afirmó que Israel está “ganando e Irán está siendo diezmado” y que la República Islámica de Irán ha perdido la capacidad de enriquecer uranio y construir misiles balísticos.
“Hemos eliminado la cúpula del régimen”
Netanyahu reivindicó los golpes militares de las últimas semanas con contundencia: “Hemos eliminado la cúpula del régimen. No importa quién lo reemplace, nos encargaremos de que su mandato sea muy corto”. Se refería a una cadena de asesinatos selectivos que incluye al ayatolá Alí Jamenei —eliminado en el primer día de la operación— junto a figuras como Alí Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Golamreza Soleimani, comandante de las milicias Basij, y el ministro de Inteligencia Esmaeil Jatib.
El mandatario argumentó que la intención de estas operaciones es debilitar al gobierno iraní para que la ciudadanía pueda derrocarlo. “Estamos socavando a este régimen con la esperanza de dar al pueblo iraní una oportunidad para derrocarlo. No pasará de golpe, y no pasará de forma sencilla. Si persistimos, les daremos la oportunidad de tomar el destino con sus manos”. Sin embargo, admitió que ese momento aún no ha llegado: “Es demasiado pronto para que puedan salir a la calle”.
Netanyahu también reconoció que hay “muchos indicios de que el régimen iraní se está resquebrajando”, aunque matizó que si el país “se agrieta lo suficiente, el régimen podría cambiar”, para añadir de inmediato: “¿Está garantizado? No. Depende del pueblo iraní”.
Tensión con Washington por el ataque a South Pars
La rueda de prensa también estuvo marcada por la controversia en torno al bombardeo israelí al yacimiento de gas natural de South Pars —la mayor reserva de este combustible en el mundo, compartida con Qatar— ejecutado, según Trump y Netanyahu sin coordinación explícita con Washington.
Netanyahu confirmó que fue Israel quien actuó solo en ese ataque y que Trump le pidió abstenerse de llevar a cabo operaciones similares en el futuro. “Diré dos cosas. Primero, Israel actuó solo contra el complejo de gas. Segundo, el presidente Trump nos pidió que suspendiéramos futuros ataques y lo estamos haciendo”.
El episodio puso en evidencia fricciones en la alianza bilateral. Ante las preguntas sobre si Israel había “arrastrado” a Estados Unidos a la guerra, Netanyahu respondió: “Esa patraña de que arrastramos a EE.UU. a esto no es solo una patraña, es ridículo. ¿Alguien cree realmente que alguien puede decir al presidente Trump qué hacer?”
Desde Washington, Trump reiteró este jueves que no desplegará tropas terrestres en la región. “No voy a poner tropas en ningún sitio”, afirmó en rueda de prensa en la Casa Blanca, en aparente contraste con la apertura que Netanyahu expresó hacia ese escenario en Irán —aunque la propia administración Trump ha estado considerando el despliegue de miles de soldados en Medio Oriente, según fuentes citadas por Reuters.
El escenario iraní, lejos del colapso
A pesar del triunfalismo del discurso israelí, el régimen iraní no muestra señales de derrumbe inminente. El nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, designado el 8 de marzo, no ha recibido garantías de inmunidad por parte de Netanyahu, quien al ser consultado sobre sus planes respondió: “Yo no emitiría una póliza de seguro de vida para ninguno de los líderes de este régimen terrorista”. La Guardia Revolucionaria Islámica, por su parte, juró “perseguir y matar” a Netanyahu, mientras Irán mantiene bombardeos de represalia con misiles y drones contra Israel y países del Golfo.
Según la ONG HRANA, alrededor de 3 mil personas han muerto en Irán desde el comienzo de la operación, mientras en Líbano las víctimas superan las mil y en Israel ascienden a al menos 14.
El Banco Central Europeo advirtió este jueves que, si la guerra se prolonga con un bloqueo persistente del estrecho de Ormuz, la inflación en la eurozona podría dispararse hasta el 4,8 % en 2027 y el crecimiento desplomarse a apenas el 0,4 % este año.
El conflicto no tiene calendario de cierre. Netanyahu evitó establecer un horizonte temporal para el fin de la ofensiva: “Creo que tenemos objetivos que debemos lograr, y no estamos contando los días”.










