La guerra en Medio Oriente llegó a un mes de iniciada sin que se divise un final claro para un conflicto que ha costado ya la vida a miles de personas y presiona con fuerza la economía global.
A medida que los ataques cruzados se suceden en la región y cada vez son más los países involucrados de una forma u otra, aumenta dramáticamente la cifra de víctimas —muchas de ellas civiles, incluidos niños, trabajadores de la salud y periodistas— y también los daños no solo en la infraestructura militar sino también en instalaciones civiles.
De acuerdo con datos revelados este sábado por la CNN, basados en fuentes locales, al menos 1900 personas han muerto en Irán desde el inicio de los ataques estadounidenses e israelíes el pasado 28 de febrero. Mientras, en el Líbano suman más de 1400 fallecidos como consecuencia de la campaña bélica de Israel en ese país.
En Iraq, cuyo territorio ha recibido ataques tanto de las fuerzas estadounidenses como de las iraníes —por albergar tropas o simpatizantes de ambos bandos— los muertos se acercan ya al centenar, en tanto los israelíes fallecidos, ya sean militares o civiles, superan la veintena.
En cuanto a las tropas de EE.UU, hasta el momento se ha informado del fallecimiento de 13 militares como resultado de ataques de Irán, al tiempo que el número de heridos superaba los 300, varios de ellos de gravedad, de acuerdo con reportes de prensa.
Entre los más recientes heridos estadounidenses se cuenta al menos una docena que recibió lesiones por el impacto de misiles iraníes en la base aérea Príncipe Sultán, en Arabia Saudita, que ya había sido blanco de ataques previos.
Además, otros países de la región, como Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait, Bahrein, Omán y la propia Arabia Saudita, han reportado muertos como resultado del conflicto. Estas naciones han sido atacadas por Irán en represalia por los ataques de EE.UU e Israel en su contra.
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Los hutíes de Yemen entran a la guerra
Los rebeldes hutíes de Yemen, aliados de Irán, han sido los últimos en entrar a la guerra. Este sábado lanzaron misiles balísticos hacia Israel, lo que describieron como la primera fase de una intervención militar directa en apoyo a los iraníes y las fuerzas que los respaldan.
El portavoz militar de los hutíes, Yahya Sarea, dijo en una intervención televisiva que los ataques fueron lanzados contra “objetivos militares sensibles” en el sur de Israel y se llevaron a cabo en coordinación con lo operaciones de Irán y Hezbolá en el Líbano, informa la agencia EFE.
El grupo yemenita aseguró que el ataque fue exitoso y que seguiría atacando en respuesta a la ofensiva estadounidense e israelí contra Irán y a lo que describió como una escalada de violencia contra las facciones aliadas en el Líbano, Irak y los territorios palestinos, añade el reporte.
“Nuestras operaciones continuarán hasta que se alcancen los objetivos declarados (…) y hasta que cese la agresión contra todos los frentes de resistencia”, aseguró el vocero.
La entrada de los hutíes en la guerra escala aún más el conflicto y amenaza con perturbar aún más el comercio en la región, en particular el energético, dada su cercanía con el estratégico estrecho de Bab el-Mandeb, que sirve de entrada al mar rojo, donde con anterioridad ya han lanzado ataques contra buques que transitaban por la zona.
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Incertidumbre con las negociaciones
Mientras ambos bandos se disparan misiles y drones, e incluso atacan infraestructura civil e instalaciones industriales y energéticas —incluidas centrales nucleares de Irán—, el mundo siente cada vez más el peso de la guerra en la economía global y aboga por unas negociaciones que no terminan de realizarse.
Países como Pakistán y Turquía buscan mediar en el conflicto, aunque por el momento, a pesar de las reiteradas declaraciones de Donald Trump, las posiciones y exigencias para poner fin a las hostilidades de EE.UU e Israel por un lado, y de Irán por otro, parecen lejos de acercarse.
El control del estrecho de Ormuz, actualmente cerrado de facto por los iraníes y por donde pasa normalmente alrededor del 20 % del comercio energético del planeta, es un significativo punto de discordia, al igual que el programa nuclear y misilístico de Teherán.
En este muy complejo escenario, el enviado especial de Estados Unidos para Oriente Medio, Steve Witkoff, afirmó este viernes que podría haber reuniones con Irán “esta semana”, aunque sin dar detalles, y desmintió a quienes, desde Irán u otras partes, han negado las negociaciones.
Por su parte, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, señaló este viernes en París que la operación militar en Irán podría terminar en “cuestión de semanas” y consideró que para lograr los objetivos norteamericanos en el conflicto no sería necesaria una operación terrestre, una opción que Washington estaría manejando, según varias fuentes internas y también Irán.
Rubio también urgió al resto de países “a implicarse más” para que la navegación en el estrecho de Ormuz “sea segura”, en tanto el presidente iraní afirmó que Teherán “tomará fuertes represalias” si era atacada la infraestructura energética y económica de su país.











