ES / EN
- agosto 19, 2026 -
No Result
Ver todos los resultados
OnCubaNews
  • Cuba
  • Cuba-EE.UU.
  • Economía
  • Cultura
  • Cartelera
  • Deportes
  • Opinión
  • Podcasts
  • Videos
  • Especiales
  • Cuba
  • Cuba-EE.UU.
  • Economía
  • Cultura
  • Cartelera
  • Deportes
  • Opinión
  • Podcasts
  • Videos
  • Especiales
OnCubaNews
ES / EN
Inicio Opinión Columnas Con tinta negra

Los negros y la Tierra y todo lo demás

Cuando la sociedad no ofrece sentido de pertenencia, ha sido dentro de su propia espiritualidad y en la naturaleza donde es hallada cobija.

por
  • Odette Casamayor
    Odette Casamayor
abril 26, 2021
en Con tinta negra
0
Manuel Mendive, “Mito de la creación” (1985). Colección Nercys y Ramón Cernuda.

Manuel Mendive, “Mito de la creación” (1985). Colección Nercys y Ramón Cernuda.

“No me puedo separar de la naturaleza, implícita en mi obra. De ahí surge todo. En ella están todas las energías, todas las fuerzas vitales que hacen posible la vida del hombre. Miles de energías ocultas están aquí; nos acechan y también nos cuidan, y comparten una misma idea: que sea posible estar aquí, disfrutar de ellas, y a la vez recibir la savia que nos nutre, para en compañía de los orishas, hacer mi obra.”1

Manuel Mendive.

Se celebra por estos días la Tierra y todos de una manera u otra buscamos reflexionar sobre nuestra relación con el planeta. Nos arrepentimos de no haber separado debidamente la basura reciclable la semana pasada, prometemos no utilizar bolsas plásticas en el supermercado y limitar el uso del carro o venderlo o pasarnos al consumo de energía solar o eólica. Me dejo llevar y, ¿por qué no?, invito a mi cuerpo y espíritu a entregarse al homenaje —que debería ser, como todo homenaje, diario, tragarse cada uno de nuestros minutos y segundos.

Somos, aunque nos obstinemos en olvidarlo con tanta guerra, con nuestra indiferencia y la violencia que nos autoinfligimos e infligimos al resto de la humanidad, a los bosques, las aguas y al aire, parte infinitesimal de este universo. Pero, mezcladas, la necedad y la arrogancia terminan por materializarse en un boomerang mortal.

La conexión telúrica existe, no obstante. A la tierra nos mantiene atados un cordón umbilical que siglos de indolencia y desidia no han conseguido del todo cortar. Quedan caminos, torcidos a veces, entre nuestros cuerpos y la tierra.

Perseverante, mi abuela cultivaba rosas. Yo, con sorprendente destreza, hierbas. La albahaca, el tomillo, la yerbabuena, el perejil y el romero se me dan en todas partes. Llegué incluso, aunque con mucho menos éxito, a cultivar tomates, berenjenas, calabacín, ají, cebollas, pepinos. En patio o maceta, en La Habana, París, New York, Connecticut o Filadelfia, siempre están ahí para el mundo y para mí las plantas que he sembrado, cuidado o maltratado yo. No uso sin embargo guantes al plantarlas; poco me importa cuanto puedan dañarse mis uñas, que entre ellas y la piel la tierra se incruste.

Aunque no ha sido siempre así.

Por muchos años odié la tierra —y más que la tierra, el fango—; pues como a todos los cubanos que en los sesenta y los setenta y los ochenta y hasta los tempranos noventa hemos vivido en la Isla, me tocaron repetidas dosis de trabajo obligatorio —aun si era anunciado como voluntario— escarbando malas yerbas con guatacas oxidadas, desenterrando con manos desnudas papas, zanahorias y boniatos, o recogiendo tomates en surcos que bajo el sol parecían infinitos. Sobre nuestras espaldas, ráfagas de órdenes lanzadas con acritud por los “tíos”, aquellos campesinos que, entre burlones y vengativos, supervisaban el trabajo de la poco hábil banda de adolescentes habaneros que entonces éramos.

¿Qué conexión puede sentirse con el sitio en que se está por obligación, realizando una actividad que se percibe como castigo o tortura? La relación de pertenencia que según el proyecto marxista-leninista pretendía imponerse entre los jóvenes y la tierra a través del trabajo “voluntario” y la combinación de las labores agrícolas con la educación, no resultó ser, en la práctica, conseguida.

Con la tierra que se labra con desgano no hay comunión posible.

Por eso tan erróneo es considerar como vago al negro esclavizado que, tras la abolición, hiciera lo posible por abandonar con prontitud los cañaverales. Las ciudades, además de ofrecer nuevas posibilidades de trabajo en las incipientes naciones latinoamericanas del siglo XIX y, en el caso de Cuba, más bien en el siglo XX, constituían al menos en apariencia espacios libre de las omnipresentes estructuras y artefactos de la experiencia esclava: la caña y el ingenio, el barracón y el cepo, la casa señorial y el bocabajo. El éxodo hacia las ciudades no mitigaría sin embargo la particular relación con el mundo natural que muchos descendientes de africanos hemos podido heredar de nuestros antepasados.

No debe ser esta conexión, como se ha exitosamente promovido a través de la construcción racista de la historia, atribuida a una presunta premodernidad del negro. Cierto es que la interpretación contemporánea del espacio natural en concatenación con la experiencia individual y social, que puede prevalecer en ámbitos donde las culturas afrodescendientes son respetadas, encuentra en cosmologías africanas una robusta base epistemológica. Pero ha de recordarse que las utilizó el sujeto esclavizado en las Américas también, o fundamentalmente, en su búsqueda de un sentido de pertenencia. Si jurídica y socioculturalmente se le negaba al esclavo la identificación como persona, siendo desposeído no sólo material sino también corporalmente (no era dueño de su cuerpo) y territorialmente (ni siquiera Carlos Manuel de Céspedes —ah, Padre de la Patria— consideraba al negro cubano per se, condicionando su identificación nacional a su adhesión al patriotismo independentista); es natural entonces que explore el negro cubano otros espacios en los que pudiera hacer valer su agencia humana.

Cuando la sociedad no ofrece sentido de pertenencia, ha sido dentro de su propia espiritualidad y en la naturaleza donde es hallada cobija. En el monte, son tan amenazados como amenazantes los cimarrones, expuestos a la inclemencia natural pero libres de relacionarse con el espacio a su antojo. No depende de otro ser humano —el blanco— su existencia; sino de la conversación y el trato íntimo que sea capaz de establecer con las fuerzas universales manifestadas en su entorno natural. El machete utilizado para desgajar ramajes y hacerse camino en la intrincada maleza no es ya levantado para cebar ganancias ajenas, sino para alejarse de sus opresores y adentrarse aún más en la libertad propia. Dentro de la manigua se sabe protegido el negro, siempre que logre mantenerse en armonía con las energías naturales.

Es la naturaleza además territorio sagrado. Eso al menos consiguió entender correctamente Lydia Cabrera al copiar la palabra de sus informantes; y quienes hoy leen El monte (1954) encontrarán el reconocimiento de que la manigua cubana es habitada por espíritus, orishas, difuntos. De tal suerte, para el esclavo a quien se impuso la discontinuidad genealógica, al ser separado de su familia y antepasados, y espiritual, al ser despojado a través de la migración forzada de las instituciones que posibilitaban la efectiva organización del mundo según sus creencias, quedaba la naturaleza, como sitio para reestablecer los sesgados nexos con el territorio donde ser negro no era sinónimo de subhumanidad, del otro lado del Atlántico, en África.

Hay una comunicación invisible tanto como es inextinguible entre todos los elementos naturales. Los girasoles que se le depositan a Oshún al borde del río son recogidos por la orisha, y su agradecimiento es miel que suaviza los ímpetus de Oggún o detiene el fuego de Shangó; es así que las iras se disipan, la paz domina tal vez el diálogo que, de otro modo, hubiera podido terminar en riña, herida y muerte. Yemayá recibe asimismo sus príncipes negros junto al acantilado y Obbatalá sus cocos en lo alto de la loma; y son otras las energías que se vierten sobre nuestros días, porque la armonía es entonces mantenida. Quienes atendemos a estas leyes, vivimos conscientes del poder del ashé, el àṣẹ que en las sociedades yorubas de las que fueron secuestrados nuestros ancestros, es lo que hace posible que las cosas sucedan, “cambiando la materia de un estado a otro, permitiendo que el sol y la luna brillen, que sople el viento, caiga la lluvia y el río fluya, dándole forma a lo informe, movimiento a lo inmóvil, vida a lo que existe. El aché es también responsable de la interacción de los elementos opuestos en el cosmos, tales como el día y la noche, lo visible y lo invisible, lo masculino y lo femenino, lo físico y lo metafísico, cuerpo y alma, el interior y lo exterior, caliente y frío, duro y suave, derecha e izquierda, éxito y fracaso, lo bueno y lo malo, la vida y la muerte.”2

Gracias a la creencia en esa unidad de todas las fuerzas universales, en La última cena, película dirigida por Tomás Gutiérrez Alea en 1976, el personaje Biricó, acosado por los perros de la partida de rancheadores que lo persiguen, escoge lanzarse desde lo alto de un farallón. Da antes vueltas como un poseso y grita “A mí los perros no me agarran, a mí el amo no me agarra… Ya me están saliendo plumas… Ya me están saliendo alas”. Es esta escena similar a la de la muerte de Coba, jefe palenquero en otro notorio filme con temática racial —de los entonces llamados negrometrajes— Maluala, realizado en 1979 por Sergio Giral. Los cadáveres de ambos personajes son mostrados en el fondo del precipicio al que se lanzan, pero a juzgar por la felicidad que expresan al hacerlo, puede imaginarse que murieron creyendo que alcanzaban la libertad mientras volaban, tal vez hacia África. La idea del regreso a África tras la muerte, sea alzando el vuelo o dejándose llevar por la corriente de los ríos que desembocarían en el océano y, de alguna manera algún día depositarían el espíritu del negro en territorio africano, atraviesa naciones, culturas y generaciones de afrodescendientes en las Américas. También es en las cosmologías africanas donde esta creencia encuentra sustento lógico: la materia es una, que se transforma en aire, árbol, agua, palabra, idea, ciertas frutas o animales o un canto entonado en el momento preciso, frente al tambor. Entre unos y otros, el ashé circula. Es así que se comprende el sentido de la ofrenda, el ebbó al que también dedica Lydia Cabrera en ¿Por qué? Cuentos negros de Cuba (1972), una de aquellas fabulillas suyas que tanto deleitaban a sus amigos poetas del grupo Orígenes.

Era el mito lo que celebraban en Cabrera los origenistas, su habilidad, en fin, para prescindir de la extrema violencia que define la experiencia negra en Occidente. Los negros de Cabrera son mágicos, sabrosos, tiernos, apegados a costumbres presentadas entre salvajes y curiosas, interesantes objetos de estudio, primitivos; nunca, la carne molida en el trapiche junto con el azúcar que producían para que los notables cubanos, entre quienes se contaba la familia de la escritora, continuaran enriqueciéndose. Sólo Lorenzo García Vega alcanzó a descubrir el gran camuflaje, atreviéndose a revelarlo al menos en las entrevistas que le hiciera a Lydia Cabrera ya en el árido exilio en Playa Albina.

Se hace ebbó, contaba Lydia Cabrera, para entretener a Ikú, la muerte, y su sierva, la enfermedad. Mientras estas saciaban el hambre con las ofrendas que los hombres les dejaban, sus caminos se trocaban, alejándolas de las víctimas sobre quienes originalmente pretendían abalanzarse. Es todo un toma y daca en el universo. Hay que dar para recibir, respetar para ser respetado, cuidar para recibir amparo. Con la naturaleza, sin mucho aspaviento ni discurso inútil, no hay más que dejar de confrontarla para mantenernos tan solo junto a ella, con mutua consideración, cuidando de no interceptar el aché.

No hay por qué vivir en ese pánico cristiano bajo las iras de un dios lejano pero, dicen, vigilante hasta la eternidad. Basta con aquilatar nuestra verdad: cuerpos formados por átomos contenidos dentro de un universo donde cada partícula cuenta. Mantener ese equilibrio, que no es más divino que, simplemente, natural, es nuestra principal responsabilidad de terrícolas.

Ya sabemos. Y el que sabe, no muere como el que no sabe, Obbara Melli —dice Orula a quien se digne escuchar.

***

Notas:

1 Mendive, Manuel. “En el jardín mágico de los orishas. (Fragmentos de entrevista con Manuel Mendive en Manto Blanco)” por Orlando Britto Jinorio, en Mendive, La Habana, Collage Ediciones (Fondo Cubano de Bienes Culturales), 2015, p. 107.

2 Lawal, Babatude. Yoruba. Milan, 5 Continent Editions, 2012, p. 12-13. (Mi traducción).

Etiquetas: Portadaracismoreligión afrocubana
Noticia anterior

“Nomadland” hace historia en los Oscar 2021

Siguiente noticia

Pan-Corona: el proyecto de Cuba y China para adelantarse a próximas epidemias

Odette Casamayor

Odette Casamayor

Artículos Relacionados

Odette Casamayor.
Con tinta negra

“Con tinta negra” se despide de OnCuba

por Odette Casamayor
febrero 27, 2023
1

...

Con tinta negra

El amor de la mujer negra

por Odette Casamayor
febrero 13, 2023
4

...

Con tinta negra

En las calles otra vez, pero ¿a qué enfrentarnos?

por Odette Casamayor
enero 30, 2023
0

...

René Peña, De la serie “Man Made Materials” 1998-2001
Con tinta negra

Negros no somos, o la sonrisa que me saca la fotografía de René Peña

por Odette Casamayor
enero 16, 2023
1

...

The Woman King filme de Netflix cartel mujer negra de perfil con machete
Con tinta negra

Reinas y princesas: Entre “The Woman King” y “Harry & Meghan”, la mujer negra

por Odette Casamayor
enero 2, 2023
1

...

Ver Más
Siguiente noticia
Un empleado inspecciona jeringas para la vacuna contra el COVID-19 producida por Sinovac en su fábrica de Beijing. Foto: Ng Han Guan/AP/Archivo.

Pan-Corona: el proyecto de Cuba y China para adelantarse a próximas epidemias

Foto: Otmaro Rodríguez/Archivo OnCuba.

Contagios por coronavirus descienden de los mil, pero abril es ya el mes con mayores casos

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

La conversación en este espacio está moderada según las pautas de discusión de OnCuba News. Por favor, lea la Política de Comentarios antes de unirse a la discusión.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete

Lo mejor de OnCuba, cada semana. ¡Únete a nuestra comunidad!

Más Leído

  • Presidente de JOLYNI S.U.R.L, Jorge Félix Peraza Noriega, caminando junto a paneles fotovoltaicos en La Habana. Foto:  Ernesto Mastrascusa/EFE.

    Una empresa privada cubana busca producir pastas alimenticias con energía solar, y ayuda del PNUD

    58 compartido
    Comparte 23 Tweet 15
  • Volver sobre las urgencias y el horizonte estratégico para las reformas económicas en Cuba

    53 compartido
    Comparte 21 Tweet 13
  • ¿Hará suyo el pueblo un programa de reformas que desconozca o no trate adecuadamente sus realidades?

    21 compartido
    Comparte 8 Tweet 5
  • Nueva “solinera” en La Habana para carga de vehículos eléctricos y uso comunitario

    21 compartido
    Comparte 8 Tweet 5
  • Exportaciones de México a Cuba se desploman en 97,1% en un año

    19 compartido
    Comparte 8 Tweet 5
  • Avería de fibra óptica interrumpe operaciones del servicio Nauta en Cuba

    17 compartido
    Comparte 7 Tweet 4

Más comentado

  • Foto: Otmaro Rodríguez

    ¿Hará suyo el pueblo un programa de reformas que desconozca o no trate adecuadamente sus realidades?

    21 compartido
    Comparte 8 Tweet 5
  • La Habana del centenario

    17 compartido
    Comparte 7 Tweet 4
  • Gaza: la crisis humanitaria a 300 días del alto al fuego

    2 compartido
    Comparte 1 Tweet 1
  • Dominicana da siete días a nueve diplomáticos cubanos para que abandonen el país 

    114 compartido
    Comparte 46 Tweet 29
  • El próximo líder de Cuba no hay que buscarlo en Washington

    117 compartido
    Comparte 47 Tweet 29

Cannabidiol

  • Sobre nosotros
  • Trabajar con OnCuba
  • Política de privacidad
  • Términos de uso
  • Política de Comentarios
  • Contáctenos
  • Anunciarse en OnCuba

OnCuba y el logotipo de OnCuba son marcas registradas de Fuego Enterprises, Inc, sus subsidiarias o divisiones.
© Copyright OnCuba Fuego Enterprises, Inc Todos los derechos reservados.

No Result
Ver todos los resultados
  • Cuba
  • Cuba-EE.UU.
  • Economía
  • Cultura
  • Cartelera
  • Deportes
  • Opinión
  • Podcasts
  • Videos
  • Especiales
Síguenos en nuestras redes sociales:

OnCuba y el logotipo de OnCuba son marcas registradas de Fuego Enterprises, Inc, sus subsidiarias o divisiones.
© Copyright OnCuba Fuego Enterprises, Inc Todos los derechos reservados.

Gestionar consentimiento
Para ofrecer las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como las cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. El consentimiento de estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o las identificaciones únicas en este sitio. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
Funcional Siempre activo
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
Preferences
The technical storage or access is necessary for the legitimate purpose of storing preferences that are not requested by the subscriber or user.
Estadísticas
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos. The technical storage or access that is used exclusively for anonymous statistical purposes. Without a subpoena, voluntary compliance on the part of your Internet Service Provider, or additional records from a third party, information stored or retrieved for this purpose alone cannot usually be used to identify you.
Marketing
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.
  • Administrar opciones
  • Gestionar los servicios
  • Gestionar {vendor_count} proveedores
  • Leer más sobre estos propósitos
Ver preferencias
  • {title}
  • {title}
  • {title}
No Result
Ver todos los resultados
  • Cuba
  • Cuba-EE.UU.
  • Economía
  • Cultura
  • Cartelera
  • Deportes
  • Opinión
  • Podcasts
  • Videos
  • Especiales
Síguenos en nuestras redes sociales:

OnCuba y el logotipo de OnCuba son marcas registradas de Fuego Enterprises, Inc, sus subsidiarias o divisiones.
© Copyright OnCuba Fuego Enterprises, Inc Todos los derechos reservados.