ES / EN
- marzo 20, 2026 -
No Result
Ver todos los resultados
OnCubaNews
  • Cuba
  • Cuba-EE.UU.
  • Economía
  • Cultura
  • Cartelera
  • Deportes
  • Opinión
  • Podcasts
  • Videos
  • Especiales
  • Cuba
  • Cuba-EE.UU.
  • Economía
  • Cultura
  • Cartelera
  • Deportes
  • Opinión
  • Podcasts
  • Videos
  • Especiales
OnCubaNews
ES / EN
Inicio Opinión Columnas Sigue leyendo

Sigue leyendo: Visa de lectura

por
  • Gilberto Padilla Cárdenas
    Gilberto Padilla Cárdenas
noviembre 5, 2014
en Sigue leyendo
4

Todas las mañanas de mi vida recuerdo aquel poema de Stéphane Mallarmé —ridiculizado por Roberto Bolaño en El gaucho insufrible— donde más o menos se nos decía que el sexo y la lectura, a la postre, resultan aburridos, y que viajar es nuestra única salida. El viaje —como quien dice: la respiración— antes que el sexo y la literatura. (Hubiera sido interesante leerle esos versos de Mallarmé a David Foster Wallace, un autor cuyo único propósito en la tierra fue meter su pene en la mayor cantidad de vaginas posibles: 329 en 46 años, y escribir libros de culto o algo así.)

Pero en realidad de lo que más me acuerdo es de lo irónico que resulta un poema como “Brisa marina” para los cubanos, y de la ilógica de su razonamiento en este mundo paralelo donde viajar es casi una ucronía, esto es: un subgénero de la ciencia ficción, para entendernos.

Se sabe: los escritores cubanos —y semejante adjetivo tiene por maldita costumbre enrarecerlo todo— son los profesionales del “viaje estacionario”. Ahí están los ejemplos de José Lezama Lima, quien apenas salió de la isla dos veces: un brevísimo viaje a México en 1949, y a Jamaica, un año después. Y, más recientemente, del narrador capitalino Abel Fernández Larrea, que escribió su Trilogía sucia de Manhattan con el Google Earth. Porque claro, eso hace la literatura: no hace falta pisar una ciudad para conocerla. Conocemos Oxford por Crímenes imperceptibles, Ciudad Juárez por La muerte me da, Las Vegas por Beautiful Children, el DF por Mantra, Bogotá por Satanás, París por El síndrome de Ulises, Manhattan por American Psycho, Tokio por Tokio Blues. Y hay ciudades que solo conocemos porque sería imposible pisarlas: la Autofac que imaginó Phillip K. Dick, la Virtual Light de William Gibson, la exótica Amauroto de Tomás Moro, la Yoknapatawpha County en la que husmea William Faulkner, las urbes invisibles de Italo Calvino, la ciudad submarina de Ctulthu: esa metrópoli soñada por Lovecraft que acecha en el fondo de los océanos esperando el retorno de sus constructores.

Pero no siempre fue así, está claro. Hubo un tiempo en que los escritores cubanos prescindían del viaje sedentario (Pienso en Alejo Carpentier y Lisandro Otero, un par que hizo más giras que los Rolling Stones.) Y mientras recordamos, el viaje es posiblemente lo menos transitado en la literatura nacional contemporánea. Una ausencia que hay que llenar como sea y con lo que sea. Y para eso, afortunadamente, están nuestras cada vez más ocurrentes editoriales, a las que hay que salvar a toda costa, parece. Mientras tanto y hasta entonces, basta una ojeada a lo que se publica para notar el predominio, casi risible, de libros donde el viaje es a la inversa, marcha atrás (¿la guagua en reversa?), o cualquiera de esos eufemismos dentro de los que cabe destacar el viaje hacia nosotros mismos: el insight. Libros del tipo Por el camino de la mar. Los cubanos. Libros placebo.

Pero la idea es hablar de la verdadera literatura de viajes. En ese ecosistema destaca Ronaldo Menéndez, destaca su más reciente texto Rojo aceituna (Páginas de Espuma, 2014): un tour de trece meses por los principales espacios de la izquierda en el mundo, que sirve como anatomía del comunismo. Y como esto no es exactamente una reseña, más bien se trata de la enunciación pública y por escrito de una carencia —Rojo aceituna no está en ninguna biblioteca cubana (decir que no está en ninguna librería sería un lugar común). Nótese aquí el tono de reproche, releo unas malditas páginas escaneadas—, aprovecho para promocionar la epistemología de Menéndez: “Yo no llegué a ningún país diciendo, ‘¿y aquí, cómo está el comunismo?’, sino que llegué preguntado ‘¿dónde se toma una cerveza?’” Comunismo y cerveza, buen logaritmo. Imagino a Ronaldo en La Habana, durante la ley seca (me refiero a ese lapsus de tiempo en que no hubo cerveza en ningún sitio), entrándole al sistema en strike. Resultado: Rojo aceituna.

Hay que aproximarse a Ronaldo Menéndez desde varias direcciones. El ángulo biográfico lo retrata como un superficcionalista cubano, radicado en Madrid. El ángulo fashion lo cataloga como una especie de Nathan Zuckerman moderado, sin teléfono móvil, que un buen día decidió largarse por el mundo y exponerse al uranio del comunismo. El ángulo ideológico muestra a Menéndez explayándose en su metabolismo identitario:

Fuera de Cuba intento no decirle a nadie que soy cubano. A veces me he vuelto colombiano durante los veinte minutos de un viaje en taxi […]. Otras me he vuelto argentino […]. ¿Por qué escondo mi orgullo patrio cubano hasta el subsuelo […]? No se puede esconder lo que no se tiene […]. Cada vez que me dejo desenmascarar como cubano, y la consecuente información de que no vivo en la isla hace cerca de veinte años, tengo que sufrir el calvario de las preguntas de siempre: “¿Cómo saliste de Cuba?” “¿Y puedes regresar?” Esto último siempre va acompañado de una cara escéptica. Y acto seguido, un clásico: “¿Qué va a pasar cuando muera Fidel?” Pero la cosa puede llegar aún más lejos en mi temblorosa intimidad: “¿Tus padres todavía viven en Cuba?” “¿Qué edad tienen?” “¿Eres hijo único?” “Te deben extrañar muchísimo”…, y así sucesivamente. Imagínese esta cantaleta durante veinte años con cada taxista, burócrata, borracho de turno en un pub a las tres de la madrugada, chica con la se quiere ligar y mochilero de paso. Todos alegremente desconocidos formulando preguntas […].

Y para evitar esas preguntas, Ronaldo Menéndez cambia de país, viaja, como antiguamente los médicos recomendaban a sus pacientes, sobre todo a los que padecían enfermedades nerviosas. Viajar para soltar el carcinoma de la cubanidad. Contemplamos pasmados esas “postales” —sin la épica absurda de Telesur— que nos envía Menéndez desde cada región: China, Vietnam, Laos, Camboya, Chile, Cuba, Venezuela… Sumarle al paisaje la erosionante prosa de Rojo aceituna, que parece estudiada cuidadosamente en un aula de la W. G. Sebald University, con Paul Theroux como decano y el tío Matt de Fraggle Rock como jefe de cátedra. (¿Recuerdan aquella sección de los Fraggle…, “Querido sobrino Gobo”, donde un fraggle viajero enviaba postales insólitas, desde diversas partes del mundo, a su sobrino?) El libro de Ronaldo tiene esa óptica fraggle porque lo que se ausculta es el comunismo. Creo innecesario aclarar que leer Rojo aceituna cuando se vive en un sistema comunista puede producir efectos muy extraños.

Y lo del principio: ¿Por qué en Cuba, donde hasta hace muy poco tiempo viajar era una entelequia, apenas se publica literatura de viajes? (Piezas como Viajero sin itinerarios, de Enrique Labrador Ruiz, son extraños sirenios en las playas cubanas.) La verdad, no lo sé. Hoy, por ejemplo, en la librería de Línea y 12, Ateneo de Línea, solo hay pasaje —a juzgar por la nacionalidad de lo que se publica— para:

Haití (no hay mucha diferencia entre un billete a Haití y la lectura de La exhibición de atrocidades, del escritor inglés J. G. Ballard).

Bolivia.

España (la España de Belén Gopegui).

Venezuela (Boeing 747).

Ecuador (la Catedral de la ropa desechable).

Mayabeque (ese otro país).

Argentina (una Argentina desangrada por los fondos buitre: nada de Pauls, de Fogwill, nada de Fresán, de Washington Curcuto, de Guillermo Martínez; y ni hablar de Patricio Pron, Anna Kazumi…).

Rusia (tal vez deba decir: la URSS).

Angola.

La Inglaterra de Coleridge, la Alemania de Müller, la Francia de Víctor Hugo… El pasado.

Y boletos para viajar a esa otra Neverland —que siempre está luchando consigo misma— que es Cuba.

Noticia anterior

Béisbol cubano: retorno a las raíces

Siguiente noticia

Antonio Muñoz: “Reciban el cariño del beisbol cubano”

Gilberto Padilla Cárdenas

Gilberto Padilla Cárdenas

Papiroflexólogo, esto es: un filólogo que marca y dobla escrupulosamente algunas páginas de los libros prestados. Lector paranoico de Lo cubano en la pornografía, de Cintio Vitier. Hincha del jazz y el Glenfiddich. Con una atracción casi patológica por las periodistas que calzan el número de Madonna. En 2015, planea el secuestro de Leonardo Padura.

Artículos Relacionados

Sigue leyendo

Leer sin leer

por Gilberto Padilla Cárdenas
enero 13, 2016
2

...

Liu Zhi ¿Humanos evolucionados o civilización alienígena?
Sigue leyendo

Bibliografía alienígena

por Gilberto Padilla Cárdenas
diciembre 30, 2015
3

...

Sigue leyendo

Cines Zombis

por Gilberto Padilla Cárdenas
diciembre 16, 2015
25

...

James Joyce. Fragmento de una ilustración de Delphine Lebourgeois. Tomado de The New Yorker
Sigue leyendo

Cartas que no se extraviaron

por Gilberto Padilla Cárdenas
diciembre 2, 2015
6

...

Sigue leyendo

Notas al total

por Gilberto Padilla Cárdenas
noviembre 4, 2015
0

...

Ver Más
Siguiente noticia
Antonio Muñoz

Antonio Muñoz: "Reciban el cariño del beisbol cubano"

Los espacios de participación ciudadana se han convertido en una empresa formal por lo que muchos no confían / Foto: Raquel Pérez.

La corrupción y el deshierbe

Comentarios 4

  1. Paula says:
    Hace 11 años

    Cuando leí la entrada me esperaba otra cosa. Pero bueno, buen texto. Solo que creo que el orgullo o no de ser cubano debía ir más allá de cualquier política, de cualquier Estado, de cualquier cosa; porque responde a los recuerdos que, a pesar de cualquier circunstancia, tu tierra (entiéndase como cultura en su sentido más amplio) te haya dado. Ojalá y un día el viaje o no deje de ser un dolor en la psiquis de nosotros los cubanos.

    Responder
  2. Ulises says:
    Hace 11 años

    Reseña perspicaz e irónicamente literaria

    Responder
  3. Jean says:
    Hace 11 años

    ¡Excelente! Buscaremos el libro de Menéndez. La literatura no conoce fronteras. “Yo no llegué a ningún país diciendo, ‘¿y aquí, cómo está el comunismo?’, sino que llegué preguntado ‘¿dónde se toma una cerveza?’” Comunismo y cerveza, buen logaritmo. gracias oncuba!!

    Responder
  4. Aristides says:
    Hace 11 años

    buen articulo

    Responder

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

La conversación en este espacio está moderada según las pautas de discusión de OnCuba News. Por favor, lea la Política de Comentarios antes de unirse a la discusión.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete

Lo mejor de OnCuba, cada semana. ¡Únete a nuestra comunidad!

Más Leído

  • Termoeléctrica Carlos Manuel de Céspedes, de Cienfuegos. Foto: Tomada del perfil de Facebook de la Unión Eléctrica (UNE) / Archivo.

    Tras más de un año sin funcionar, sincroniza la unidad 4 de la termoeléctrica de Cienfuegos

    6514 compartido
    Comparte 2606 Tweet 1629
  • El “Sea Horse” rumbo a Cuba: Moscú desafía el cerco de Washington con un envío de combustible a la isla

    82 compartido
    Comparte 33 Tweet 21
  • El New York Times le responde a Marco Rubio: “Nuestro reportaje es real y preciso”

    164 compartido
    Comparte 66 Tweet 41
  • Cuba, entre la resistencia creativa y la destructiva

    132 compartido
    Comparte 53 Tweet 33
  • Minint decomisa millones de dólares en operativos contra el tráfico ilegal de divisas

    308 compartido
    Comparte 123 Tweet 77

Más comentado

  • El presidente cubano Miguel Díaz-Canel confirmó conversaciones con el Gobierno de EE.UU. Foto: Captura de pantalla del Canal Caribe.

    Díaz-Canel confirma conversaciones con el gobierno de Estados Unidos

    175 compartido
    Comparte 70 Tweet 44
  • Protestas en Morón: asalto e incendio de sede del Partido Comunista

    115 compartido
    Comparte 46 Tweet 29
  • Cuba, entre la resistencia creativa y la destructiva

    132 compartido
    Comparte 53 Tweet 33
  • De aquí y de allá: la frontera infinita de la emigración cubana

    45 compartido
    Comparte 18 Tweet 11
  • Apertura económica para cubanos residentes en el exterior: pasos tardíos en circunstancias difíciles

    40 compartido
    Comparte 16 Tweet 10

Cannabidiol

  • Sobre nosotros
  • Trabajar con OnCuba
  • Política de privacidad
  • Términos de uso
  • Política de Comentarios
  • Contáctenos
  • Anunciarse en OnCuba

OnCuba y el logotipo de OnCuba son marcas registradas de Fuego Enterprises, Inc, sus subsidiarias o divisiones.
© Copyright OnCuba Fuego Enterprises, Inc Todos los derechos reservados.

No Result
Ver todos los resultados
  • Cuba
  • Cuba-EE.UU.
  • Economía
  • Cultura
  • Cartelera
  • Deportes
  • Opinión
  • Podcasts
  • Videos
  • Especiales
Síguenos en nuestras redes sociales:

OnCuba y el logotipo de OnCuba son marcas registradas de Fuego Enterprises, Inc, sus subsidiarias o divisiones.
© Copyright OnCuba Fuego Enterprises, Inc Todos los derechos reservados.

Consentimiento Cookies

Para brindar las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como cookies para almacenar y/o acceder a información del dispositivo. Dar su consentimiento a estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o identificaciones únicas en este sitio. No dar o retirar el consentimiento puede afectar negativamente a determinadas características y funciones.

Funcional Siempre activo
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario con el fin legítimo de posibilitar el uso de un servicio específico solicitado explícitamente por el suscriptor o usuario, o con el exclusivo fin de realizar la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
Preferences
The technical storage or access is necessary for the legitimate purpose of storing preferences that are not requested by the subscriber or user.
Estadística
El almacenamiento o acceso técnico que se utilice exclusivamente con fines estadísticos. The technical storage or access that is used exclusively for anonymous statistical purposes. Without a subpoena, voluntary compliance on the part of your Internet Service Provider, or additional records from a third party, information stored or retrieved for this purpose alone cannot usually be used to identify you.
Marketing
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad o para rastrear al usuario en un sitio web o en varios sitios web con fines de marketing similares.
  • Administrar opciones
  • Gestionar los servicios
  • Gestionar {vendor_count} proveedores
  • Leer más sobre estos propósitos
Ver preferencias
  • {title}
  • {title}
  • {title}