La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) confirmó en su Anuario Estadístico de 2025 que la economía de Cuba ha llegado a un límite crítico: dos años consecutivos de contracción y el nivel más bajo de producto interno bruto (PIB) per cápita corriente de toda la región.
El informe de la CEPAL sitúa a la isla en el último lugar latinoamericano, incluso por debajo de Haití, y refleja una brecha de casi 90 % respecto al promedio regional. De acuerdo con la entidad, el PIB cubano a precios corrientes alcanzó apenas 12 099,9 millones de dólares en 2025, equivalente al 0,2 % del total regional estimado en 6,79 billones.
En términos per cápita, la cifra se desploma hasta los 1 082,8 dólares, frente a los 10 212,2 dólares de promedio en América Latina y el Caribe.
El contraste se torna chocante, dado que mientras países de tamaño similar registran cifras muy superiores—como República Dominicana (10 867 dólares per cápita) y Costa Rica (18 867)—, Cuba queda relegada al último lugar.
Incluso Haití, tradicionalmente considerado el país más pobre de la región, supera a la isla con 2 136 dólares per cápita.
La economía cubana se contrajo un 5 % en 2025, estima un centro de estudios oficial
Ajustes por inflación: una mejora relativa
El organismo regional también calculó el PIB a precios constantes de 2018, lo que permite corregir los efectos de la inflación.
Bajo este indicador, la economía cubana alcanza 88 906,6 millones de dólares, equivalente al 1,4 % del total regional. El PIB per cápita constante se sitúa en 7 956,1 dólares, todavía un 12 % por debajo de la media regional de 9 032,9 dólares.
Aunque la distancia se reduce, Cuba sigue rezagada. El economista Elías Amor, en su blog Cubaeconomía, subrayó que “la crisis no responde a un episodio puntual, sino a un deterioro estructural acumulado”.
Según Amor, la isla enfrenta un escenario de “extrema pobreza” en términos de ingreso corriente y un rezago persistente incluso en las mediciones ajustadas.
Dos años de caída frente al crecimiento regional
El Anuario confirma que la economía cubana se contrajo un 2,6% en 2024, según la CEPAL, y un 2,3% de acuerdo con cifras oficiales. La tendencia se prolongó en 2025, consolidando dos años consecutivos de retroceso.
En contraste, América Latina y el Caribe registraron un crecimiento agregado de 4,7% en el mismo período.
La divergencia evidencia la incapacidad de Cuba para aprovechar el ciclo expansivo regional. Mientras países como México, Brasil y Chile lograron repuntes significativos, la isla se hundió en una dinámica de contracción que refuerza su aislamiento económico.
El informe de la CEPAL se suma a las advertencias de otros organismos y expertos.
El Fondo Monetario Internacional (FMI), en su reporte de diciembre de 2025, señaló que el país más pobre del planeta es Burundi, con un PIB anual de 450 dólares por habitante. Sin embargo, analistas destacan que esa cifra es tres veces superior al salario promedio de un trabajador cubano en el campo y cuatro veces mayor si se incluye a toda la población.
Un deterioro estructural y distancia vecinal
Los especialistas coinciden en que la crisis cubana no es coyuntural. La falta de reformas profundas, otros fallos e ineficiencias internas, la dependencia de subsidios externos y el impacto de las sanciones de EE.UU —a las que se une el reciente bloqueo petrolero impuesto por la Administración Trump—, han debilitado aún más la capacidad productiva del país.
Amor sostiene que “el deterioro se viene produciendo de forma continua” y que la gravedad del escenario exige “responsabilidad y competencia ya”. Para el economista, la persistencia de políticas centralizadas y la ausencia de incentivos al sector privado han encallado la economía en un punto de difícil retorno.
Mientras Cuba retrocede, la región muestra signos de dinamismo. El crecimiento agregado de 4,7 % en 2024 y 2025 refleja la recuperación pospandemia y la expansión de sectores como la energía, el turismo y la tecnología.
Países como República Dominicana y Costa Rica han capitalizado su apertura económica y diversificación productiva, consolidando niveles de ingreso muy superiores.
La brecha con Cuba se amplía no solo en términos de PIB, sino también en indicadores sociales como empleo, inversión extranjera y acceso a bienes básicos. La isla, atrapada en una economía de subsistencia, se distancia cada vez más de sus vecinos.
En opinión de expertos, el futuro inmediato de Cuba luce sombrío. Con dos años de contracción y un PIB per cápita en mínimos históricos, el margen de maniobra del gobierno es limitado. La falta de divisas, la crisis energética y la presión social por el deterioro del nivel de vida configuran un escenario de alta vulnerabilidad.
La CEPAL advierte que, sin cambios estructurales, la isla difícilmente podrá revertir la tendencia. La comunidad internacional observa con preocupación el deterioro, consciente de que la crisis cubana tiene implicaciones regionales en materia migratoria y de seguridad.











