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He visto con mucho interés y atención la intervención transmitida del presidente de la República, anunciando importantes medidas económicas para su implementación inmediata. Por lo que hemos visto, considero que ahora se pretende un alcance mayor, se observa un calado más profundo en lo que se plantea.
Una buena parte de las decisiones anunciadas ha estado incluida en las diversas propuestas y análisis que varios economistas hemos venido presentando hace años.
No me detengo a describir el contenido de las medidas hoy anunciadas; debajo, un anexo las resume. Solo quiero decir que son bastante abarcadoras y tocan aspectos esenciales de la gestión económica.
Claro que es necesario conocer mejor los detalles de esta nueva política, que esperamos se presente de manera ordenada en algún documento oficial, para poder analizar con mayor rigor su alcance, integralidad y profundidad.
Es importante tener en cuenta que, además de las diferentes medidas, son esenciales el orden (secuencia), la integralidad y el horizonte estratégico en que estas se colocan.
Es preciso y esencial un programa bien diseñado, con todo lo que eso lleva, donde se coloquen adecuadamente tanto las urgencias como lo más estratégico, tratando de que una perspectiva refuerce a la otra en el mayor grado posible.
No basta la sumatoria de medidas, por razonables que estas sean; su estructuración es fundamental. Ese fallo se ha cometido muchas veces y los resultados a la vista están; los márgenes para el error son cada vez más cerrados.
Hemos concebido ese programa y hemos dedicado textos extensos y detallados, siempre con la intención de que fueran objeto de debate y actualización.
Desde luego que se debe comprender, además, la necesidad de combinar la visión estratégica con el imprescindible pragmatismo, para actuar de manera rápida y precisa sobre los principales problemas que afectan a una población fatigada e impactada también por las desigualdades que inevitablemente han surgido.
Visión estratégica a la vez que pragmatismo y agilidad es una combinación que debe acompañar a la política que se haga en medio de amenazas enormes ante las cuales hay que actuar.
Lo estratégico no debe impedir lo urgente y, a su vez, lo urgente tampoco debe nublar el horizonte estratégico; de esa magnitud es el desafío. Por supuesto que la defensa de la soberanía es la primera prioridad, pero ella también está íntimamente relacionada con la transformación necesaria.
Por otro lado, no se puede dejar de tener en cuenta que en estos momentos, debido a la agresión y a las fuertes amenazas externas, sumado al notable retraso en los cambios necesarios, hay un problema crítico, mucho más hoy de lo que este ya era hace apenas unos meses.
Se trata de la combinación de la falta de los combustibles para la energía, la situación de las plantas termoeléctricas, apenas hay créditos internacionales, la inversión extranjera en gran medida se ha retirado, las exportaciones están muy deprimidas y las remesas golpeadas, la planta productiva y de servicios semi paralizada y la productividad en el piso, además de la inflación y la persistencia de desequilibrios macroeconómicos, las crisis sectoriales, etc.
En esas condiciones es fundamental encontrar un nivel mínimo de compensaciones externas, lo cual es tarea difícil dada la situación internacional, la deuda acumulada y la persecución obsesiva que se le hace al país para aislarle. Hay opciones, pero ni son muchas ni se accede a ellas de cualquier manera.
Una cuestión que nos parece esencial es la necesidad de reconstruir un consenso notablemente dañado, imprescindible para darle la base popular y política a una transformación del tamaño de la que se necesita; eso supone información, participación de todos los sectores, debate y acción rápida, sin dogmas.
No solo las instituciones de gobierno, también las políticas y sociales deben ser objeto de cambios importantes, obtener el peso y eficacia que les debe corresponder en la vida democrática de la República. Sin ellas no hay sujeto político que pueda conducir la transformación y la vida nacional.
Ahora, cuando el municipio debe jugar un papel de mucha relevancia, se necesitan allí los mejores y más calificados cuadros; vale para todos los niveles.
Desde la dimensión económica está, de una parte, la transformación integral y profunda de la organización y gestión de la economía interna junto a las respuestas que exigen las urgencias; de la otra, la necesidad de encontrar los espacios y compensaciones externas imprescindibles para obtener los recursos mínimos que la propia transformación exige.
Podríamos decir que estas dos dimensiones son “de un pájaro las dos alas”. ¿Será este paso de ahora la cristalización de una convicción y una estrategia de largo plazo bien pensada, o un espasmo resultado de la fuerte presión a la que está sometido el país?
¿Podrán hacerlo “en el mismo lugar y la misma gente”? ¿Qué instituciones? ¿En qué plazos? Teniendo en cuenta que los tiempos son políticos.
Debemos lograr a tiempo, recordando lo que decía un gran amigo, que sean las ideas fundamentadas y no los hechos incontrolados y desconectados la fuerza conductora del proceso.
*Este texto fue publicado originalmente en el perfil de Facebook de su autor. Se reproduce con su expreso consentimiento.
¿Qué anunció Miguel Díaz-Canel?
1. Sistema de dirección de la economía. Reconoce “viejas contradicciones” entre la planificación central y los incentivos de mercado. Propone desbloquear señales de mercado para estimular la producción tanto para el mercado interno como para la exportación. Formulación central: “Crear riqueza y distribuir esas riquezas con justicia social”, reconociendo que sin riqueza no hay política social posible.
2. Autonomía municipal. Los municipios podrán gestionar directamente inversión extranjera directa; importar y exportar sin depender de planes centrales; tener cuentas en divisas; aprobar inversiones de cubanos en Cuba y del exterior; diseñar y gestionar sistemas productivos locales. En marzo, ante el Consejo de Ministros, ya se había planteado que “los municipios tienen que gestionar la inversión extranjera directa; los municipios tienen que gestionar sus propios esquemas cerrados en divisas”.
3. Autonomía empresarial estatal. Según lo anunciado, la empresa estatal operaría “sin intermediarios”, con participación de los trabajadores, capacidad de diseñar su sistema salarial, objeto social amplio (sin límite de actividades), facultades de exportación e importación propias y acceso directo al mercado cambiario. Díaz-Canel mencionó que habrá “maneras en que la empresa estatal va a poder participar directamente en el mercado cambiario”.
4. Reducción del aparato estatal. Existe ya un proyecto de ley publicado en el sitio de la Asamblea Nacional que anuncia reducción no solo de ministerios, sino de cargos, con ahorro presupuestario destinado a programas sociales y reforma salarial.
5. Producción agrícola y soberanía alimentaria. Se ampliarán las facultades para el uso de la tierra, entrega a quienes puedan producirla, acceso a mercados de insumos en divisa y moneda nacional, posibilidad de cuentas en divisas para todos los actores (estatal, cooperativo, privado, inversión extranjera), simplificación de trámites. Meta explícita: “Llegar a la soberanía alimentaria y ser autosuficientes en producción de alimentos”.
6. Energía y movilidad eléctrica. Denunció el “cerco energético”: en los últimos cinco meses, afirmó, “nada más que ha entrado un barco de petróleo a Cuba”. Apuesta por multiplicar sistemas fotovoltaicos con empresas extranjeras, redes de solineras, importación y ensamblaje de vehículos eléctricos.
7. Inversión extranjera y participación de la diáspora. Simplificación de plazos de aprobación, derechos de superficie, uso ágil de cuentas bancarias. Equipara en condiciones a la IED, los cubanos residentes en el exterior y los cubanos en Cuba. Esto conecta directamente con el anuncio de Pérez-Oliva Fraga del 16 de marzo sobre integración de la diáspora.
8. Turismo y sector inmobiliario. Ante la retirada de cadenas extranjeras por presión de Washington, plantea “nuevas modalidades con nuevos actores” para gestionar la infraestructura hotelera existente y desarrollar negocios inmobiliarios.
9. Otros temas mencionados. Comercio interior con más actores y facturación electrónica; protección del capital humano joven mediante mejoras salariales y pluriempleo; recogida de desechos sólidos con economía circular e IED; política fiscal y monetaria con redimensionamiento del mercado cambiario.











