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Por Juan Palop
El empresario cubanoamericano Hugo Cancio, con importantes negocios y contactos a ambos lados del estrecho de La Florida, anima en entrevista con EFE a La Habana a “aprovechar” la “oportunidad única” de hablar con Washington, pese a lo “difícil” que es negociar bajo presión.
El dueño de la plataforma de comercio electrónico Katapulk y el medio de comunicación OnCuba, entre otros, lamenta desde Miami la situación en su país de origen y aboga por dejar atrás el “pimpón de la culpabilidad” para caminar hacia una “apertura económica total y profunda” y, también, hacia una “apertura política” en la isla.
“Yo no creo que sea saludable negociar bajo presión. Pero a veces hay que hacer lo que toca, no lo que uno quiere (…) El Estado cubano tiene en este momento una oportunidad única de sentarse a negociar con el Gobierno de los Estados Unidos”, afirma.
Destaca que la Administración del presidente de EE.UU., Donald Trump, “ha tomado la iniciativa” de buscar una negociación, pese a que tiene a su disposición “todas las herramientas del mundo” para forzar un cambio en Cuba, incluso militarmente.
“Es una transacción —llamémoslo inhumano, llamémoslo incoherente, lo que queramos—, pero es una oportunidad, una puerta que está abierta, que hay que aprovecharla”, argumenta.
Primero, la economía
Considera positivo que el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, dijese que “la apertura económica es un buen comienzo” y que Washington haya relajado esta semana las restricciones sobre la exportación de combustibles al sector privado en Cuba.
Cancio no minusvalora el efecto del asedio petrolero estadounidense, que está “profundizando” la “crisis humanitaria” en la isla; ni el de las sanciones, una política “extremadamente injusta” para el pueblo cubano.
Sin embargo, sostiene que hay que abandonar los rencores entre cubanos, porque cree que hay responsables “a ambos lados”. Aboga en cambio por buscar caminos para mejorar el país, aunque sin olvidar, porque reconoce que hay “una herida abierta”.
“Hay mucho dolor y resentimiento en ambos lados del estrecho de la Florida. Hay un dolor profundo en la comunidad en Miami, (donde) hay un grupo de cubanos que se opone a cualquier tipo de concesión (…). Y en Cuba también hay personas y grupos organizados que están constantemente criticando cualquier tipo de acercamiento”, describe.
En cuanto a la ruta de transformaciones, plantea comenzar con “una reforma económica contundente que permita el regreso de la diáspora” y que los cubanos en el exterior puedan legalmente poseer empresas privadas en la isla e invertir desde fuera: “Abrir el marco jurídico para que el sector privado en Cuba tenga más capacidad de movimiento”.
“Sería extremadamente positivo si el Estado cubano empieza a abrirse un poco más a la posibilidad de fortalecer, de ofrecer las herramientas al sector privado” en la isla porque “al final del día el que se beneficia es nuestro pueblo”, propone.
Asegura que las empresas privadas cubanas, pese a las múltiples limitaciones, importaron el año pasado mil millones de dólares, mientras que las plataformas de comercio electrónico, con unas 20.000 transacciones diarias, tienen ya un “papel enorme” en el alivio de la crisis.
“El sector privado tiene un papel fundamental en la economía cubana”, afirma Cancio.
Sin embargo, los cambios no pueden limitarse a lo económico. “Una Cuba próspera depende muchísimo de la unidad de todos los cubanos, independientemente de diferencias políticas e ideológicas”, por lo que considera prioritario “buscar la unidad generalizada de todos los cubanos”, algo para lo que es preciso antes “bajar los ánimos”.

“Una Cuba mucho más democrática”
Su objetivo final sería “una Cuba mucho más democrática, más plural, más inclusiva, más participativa, que reciba a todos sus hijos”, en la que todos los ciudadanos puedan “decidir desde el puesto más pequeño a nivel municipal” hasta la posición de “presidente del país”.
En cuanto a su posible rol en una transición, cree que puede aportar más desde el sector privado que saltando a la política, aprovechando sus conexiones con “personas que tienen mucha influencia” en Estados Unidos y Cuba, ámbito en el que asegura que se mantiene “muy activo”.
Entre estas personas se encuentra el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, aunque Cancio reconoce que le “encantaría” poder “sentarse a conversar” con el político cubanoamericano “y que por lo menos escuchara otra perspectiva de lo que es la Cuba de hoy”.
“Yo le he dedicado prácticamente toda mi vida como ciudadano privado a eso, a que mi país natal, mi país de origen y mi país adoptivo concilien sus diferencias y no he parado de hacerlo”, subraya.
En cuanto al papel de EE.UU. en Cuba, entiende que puede jugarlo “desde el punto de vista económico”. Pero los asuntos políticos, matiza, eso “es algo que nos pertenece a todos los cubanos, decidir cuál va a ser el futuro de Cuba”.
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