Luego de confirmar hace solo unos días que su Gobierno sostenía conversaciones con EE.UU, este martes el presidente Miguel Díaz-Canel subió el tono frente a la Administración Trump, a la que acusó de querer “adueñarse de Cuba” y “derrocar por la fuerza el orden constitucional” en la isla.
El mandatario cubano, que en su anuncio previo había dicho que el diálogo con Washington buscaba “identificar los principales problemas” entre las dos naciones y “concretar acciones en beneficio de los pueblos de ambos países”, advirtió ahora contra las “amenazas” del Gobierno estadounidense.
“EE.UU amenaza públicamente a Cuba, casi a diario, con derrocar por la fuerza el orden constitucional. Y usa un indignante pretexto: las duras limitaciones de la debilitada economía que ellos han agredido y pretendido aislar hace más de seis décadas”, escribió en su perfil en X.
Díaz-Canel señaló que los gobernantes estadounidenses “pretenden y anuncian planes para adueñarse del país, de sus recursos, de las propiedades y hasta de la misma economía que buscan asfixiar para rendirnos” y cargó contra “la feroz guerra económica que se aplica como castigo colectivo”.
Ante “el peor escenario”, el también primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) sostuvo que “cualquier agresor externo chocará con una resistencia inexpugnable”.
#EEUU amenaza públicamente a #Cuba, casi a diario, con derrocar por la fuerza el orden constitucional. Y usa un indignante pretexto: las duras limitaciones de la debilitada economía que ellos han agredido y pretendido aislar hace más de seis décadas.
Pretenden y anuncian planes…
— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) March 18, 2026
También Bruno Rodríguez
Las declaraciones del mandatario fueron complementadas en otro mensaje por el canciller Bruno Rodríguez.
El ministro cubano de Exteriores reiteró en X que “EE.UU. amenaza a Cuba con destruir el orden constitucional y tomar el control del país” y aseguró que “el castigo colectivo” a la isla “no mellará el ejercicio pleno de la soberanía ni la creatividad frente al bloqueo y el cerco energético”.
“Toda agresión del imperialismo chocará con la voluntad irreductible del pueblo cubano en la defensa de la independencia de la Patria”, concluyó.
Días atrás, tras la confirmación de las conversaciones con Washington por parte de Díaz-Canel, el canciller había dicho que los “asuntos internos” de ambos países no serían parte de un posible diálogo “serio” con la Administración Trump.
Entonces señaló que la disposición de La Habana a dialogar “de forma seria y responsable” con Washington “no es nueva”, y aseguró que con ello se persigue “encontrar solución a diferencias bilaterales, con apego al Derecho Internacional y respeto a la soberanía de ambas partes”.
“Por tanto, no concierne en lo absoluto a los asuntos internos, los ordenamientos constitucionales, ni los modelos políticos, económicos y sociales de los dos países”, remató su mensaje.
Bruno Rodríguez: Un diálogo “serio” con EEUU “no concierne en lo absoluto a los asuntos internos”
¿Y el diálogo bilateral?
Estas palabras de Díaz-Canel y Rodríguez llegan tras las reiteradas declaraciones de Donald Trump sobre una “toma de control” sobre Cuba, la que —ha llegado a decir— podría ser “amistosa” o no.
A la par de repetir que ambos gobiernos estaban en negociaciones —incluso desde mucho antes de que La Habana lo reconociera—, el mandatario republicano ha dicho varias veces que el Gobierno de La Habana “caerá muy pronto” porque el país “está en ruinas”, debido a la grave crisis económica en la isla y el bloqueo petrolero impuesto por Washington en enero pasado.
Este lunes, luego de haber hablado en varias ocasiones de un posible acuerdo con las autoridades de la isla, llegó a decir que tendría “el honor de tomar Cuba” de alguna forma, “ya sea liberarla o tomarla”, y que “podría hacer lo que quisiera con ella”.
Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, apuntó este martes que las reformas recién anunciadas por La Habana para propiciar la participación de los cubanos residentes en el exterior en grandes inversiones y negocios en la isla no constituyen un cambio “lo suficientemente drástico” y aseguró que no lograrán reparar una economía fallida.
El político cubanoamericano reiteró la idea de que la economía cubana “no funciona” —aunque sin hacer referencia al impacto de las sanciones estadounidenses—, y señaló que “quienes están al mando no saben cómo solucionar el problema, por lo que es necesario que asuman el liderazgo personas nuevas”.
En este escenario crítico, con declaraciones nuevamente desafiantes de un lado y otro, la continuidad del diálogo bilateral pudiera estar en entredicho. Sin embargo, hasta el momento no hay ningún anuncio sobre una posible ruptura, como tampoco lo hay sobre una continuación.
Los recientes mensajes del presidente y el canciller cubanos, más allá de subir el tono, omiten cualquier referencia a las conversaciones, y tampoco lo han hecho Trump, Rubio u otro funcionario estadounidense, por lo que habrá que esperar por próximas declaraciones de una parte u otra, o de ambas, para saber si el diálogo continúa mientras se agrava cada vez más la crisis en la isla.












