Estados Unidos lanzó este lunes ataques contra objetivos en el sur de Irán alegando haber protegido a sus tropas, en un hecho que supone una ruptura del alto el fuego vigente desde abril.
La Guardia Revolucionaria consideró “legítimo y definitivo” su derecho a una respuesta recíproca, después que se rechazara la versión estadounidense del ataque y aseguraran que las ciudades bombardeadas, incluida la estratégica Bandar Abás, vivían con normalidad y sin afectaciones a la población civil.
Versión estadounidense: ataques de autodefensa
El portavoz del Comando Central de EE. UU. (Centcom), capitán Timothy Hawkins, declaró que las fuerzas estadounidenses atacaron “plataformas de lanzamiento de misiles y embarcaciones iraníes que intentaban colocar minas” en las inmediaciones del estrecho de Ormuz.
Según Washington, la acción fue necesaria para proteger a sus tropas desplegadas en la región, indicó un despacho de la cadena CNN.
Hawkins insistió en que los ataques se realizaron “con moderación” y no constituyen una violación del alto el fuego. Fuentes citadas por medios estadounidenses añadieron que se neutralizaron dos embarcaciones iraníes y se bombardeó una base de misiles tierra-aire en Bandar Abás, que supuestamente apuntaba contra aviones de combate norteamericanos.
Respuesta iraní: ciudades bajo control
Las agencias iraníes IRNA, Mehr, Tasnim y Fars confirmaron explosiones en Bandar Abás y en localidades costeras como Sirik y Yask. Sin embargo, subrayaron que la situación permanecía bajo control, con la vida civil y las operaciones portuarias desarrollándose con normalidad.
Fuentes locales señalaron que los residentes oyeron detonaciones, pero no hubo daños a la infraestructura estratégica ni interrupciones en la actividad cotidiana. Teherán calificó la acción como “provocación” y acusó a Washington de utilizar pretextos para justificar su presencia militar en aguas iraníes.
Poco después, citaba EFE, la Guardia Revolucionaria Islámica anunció el derribo del dron estadounidense MQ-9 y que dispararon contra un caza F-35 y otro avión no tripulado tras haber violado su espacio aéreo.
Desde Teherán, el líder supremo Mojtaba Jameneí afirmaba este martes que Estados Unidos está perdiendo poder en Oriente Medio y predijo que Israel se acerca a su final.
Contexto del alto el fuego
Los incidentes se producen pese a la tregua temporal mediada por Pakistán, vigente desde el 8 de abril, tras 40 días de enfrentamientos que incluyeron más de 100 oleadas de contraataques iraníes contra activos militares estadounidenses e israelíes.
Las negociaciones en Islamabad no lograron un acuerdo definitivo debido a lo que Teherán describió como “demandas maximalistas” de Washington.
El conflicto comenzó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva no provocada que incluyó el asesinato del líder supremo iraní, ayatolá Seyed Ali Jamenei, y varios altos comandantes militares. En respuesta, Irán cerró el estrecho de Ormuz, provocando un alza en los precios del petróleo y desatando una crisis energética global.
El comandante del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI), el mayor general Ahmad Vahidi, advirtió que cualquier agresión extranjera tendrá una respuesta “devastadora e infernal” a nivel regional y extrarregional.
Irán ha reiterado que cualquier ataque en el estrecho de Ormuz pone en riesgo la navegación internacional y la seguridad energética mundial.
Negociaciones en curso
Mientras se reportaban los ataques, una delegación iraní encabezada por el presidente del Parlamento, Mohamad Baqar Qalibaf, y el canciller Seyed Abás Araqchi llegó a Doha para continuar diálogos con EE. UU. bajo mediación de Pakistán y Catar, reseñó el portal iraní Hispantv.
El objetivo es alcanzar un memorando de 14 puntos que ponga fin a la guerra y desbloquee activos financieros iraníes.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, declaró que el país no cederá ante “exigencias excesivas” de Washington y defenderá sus derechos por vía diplomática. Por su parte, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, aseguró que se está cerca de un acuerdo “sólido”.
Los ataques en torno al estrecho de Ormuz, una de las principales rutas de transporte de petróleo del mundo, generan preocupación global. Analistas advierten que cualquier escalada podría afectar el comercio energético y provocar un repunte en los precios internacionales del crudo.
Este lunes, el precio del crudo internacional registró una fuerte caída: el Brent cerró en torno a los 97–98 dólares por barril y el WTI se ubicó en 91–92 dólares, perforando la barrera psicológica de los 100 dólares. La baja se atribuye a expectativas de un acuerdo diplomático.












