La segunda ola de ataques lanzada por EE.UU. contra objetivos en Irán y la respuesta del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) marcan una peligrosa escalada de la guerra y violentan un escenario donde el alto el fuego pactado se ha convertido en papel mojado.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó que sus fuerzas iniciaron la noche del miércoles una nueva serie de bombardeos contra “múltiples objetivos” en Irán.
Según el presidente Donald Trump, se dispararon 49 misiles Tomahawk y se ejecutaron ataques aéreos con cazas de combate, alcanzando instalaciones militares en Hormozgán y puntos cercanos a Teherán, a apenas 65 kilómetros de la capital.
Trump declaró que los bombardeos cesarían pronto, pero advirtió que si Irán no firma el acuerdo propuesto por Washington, se tomaría la decisión de “bombardear sin piedad”. El mandatario calificó la situación como “el alto el fuego más violado en la historia del mundo”.
La respuesta iraní: drones y misiles
El CGRI anunció que sus fuerzas aeroespaciales y navales lanzaron dos oleadas de operaciones de represalia a los bombardeos estadounidenses.
Según la fuerza armada iraní fueron destruidos 18 objetivos estadounidenses en las bases aéreas de Ali Salem, Ahmad al-Jaber y Sheikh Isa. Además, drones de Irán atacaron posiciones de la Quinta Flota de EE.UU. en Baréin, en lo que el CGRI calificó como un castigo al “ejército agresor”.
El cuartel general central Jatam al-Anbiya aseguró que la respuesta continuará mientras persistan las acciones hostiles de Washington. Según fuentes iraníes, se alcanzaron 21 objetivos adicionales, incluidos hangares de cazas F-35 en Jordania.
El estrecho de Ormuz, epicentro del conflicto
Tras los ataques, el CGRI declaró cerrado el estrecho de Ormuz para todas las embarcaciones, incluidos petroleros y buques comerciales. “Cualquier embarcación que intente transitar será atacada”, advirtió en su canal oficial de Telegram.
Aunque CENTCOM negó que el tránsito marítimo se hubiera detenido, medios iraníes reportaron que dos barcos fueron alcanzados al intentar cruzar sin autorización.
La agencia estatal IRNA informó igualmente de un “enfrentamiento” entre la marina iraní y fuerzas estadounidenses, con fuego intenso que habría dejado a las tropas norteamericanas “impactadas”.
La guerra ha reducido el tráfico marítimo en Ormuz a apenas un 15 % de los niveles previos, según estimaciones del banco estadounidense JPMorgan. La tensión creciente amenaza con paralizar el comercio energético mundial y arrastrar a la región a un conflicto de mayor escala.
Violación del alto el fuego
La reciente ofensiva estadounidense marca la segunda noche consecutiva de ataques, en abierta violación del alto el fuego declarado el 8 de abril tras la guerra de 40 días entre EE.UU., Israel e Irán.
El martes, Washington había bombardeó puntos del sur iraní en respuesta al derribo de un helicóptero Apache cerca del estrecho de Ormuz, atribuido a las fuerzas de Teherán.
Las autoridades iraníes denunciaron que esos ataques destruyeron infraestructuras civiles, como depósitos de agua y torres de comunicaciones, y acusaron a EE.UU. de actuar con “pretextos infundados”.
Irán contraataca tras bombardeo de Washington y lanza ofensiva contra bases de EE.UU.
Reacciones diplomáticas
En medio de la nueva escalada, la Cancillería iraní llamó a los países de Medio Oriente a impedir que sus territorios sean utilizados por EE.UU. e Israel para lanzar ofensivas. En su mensaje recordó que Teherán “no dudará en ejercer su derecho inherente a la legítima defensa”.
Mientras tanto, Trump aseguró haber mantenido contactos directos con funcionarios iraníes que le pidieron detener los ataques, aunque el CGRI negó rotundamente esa versión, calificándola de “excusa para evitar la guerra”.
El vicepresidente J.D. Vance reconoció que Washington trata con “voces moderadas y extremistas” dentro de Irán como parte de un proceso de negociación aún incierto.













