La Dirección General de Salud Pública de Mayabeque advirtió a la población que no consuma un aceite comercializado en el Recinto Ferial El Rodeo, en la capital provincial, después de que las pruebas realizadas determinaran que se trata de aceite crudo vegetal “destinado al consumo animal y no humano”.
“No se deben adquirir productos que no tengan sus etiquetas, sin su certificado de calidad y con su valor de venta”, alertaron las autoridades en el mensaje publicado en Facebook.
La alerta se produce en un momento particularmente sensible para el acceso a este producto en Cuba. El aceite comestible ha experimentado fuertes incrementos de precio y períodos de escasez, al punto de convertirse en uno de los alimentos que las autoridades han vuelto a someter a mecanismos de contención con el topado de precios.
En junio, el Gobierno cubano eliminó el precio máximo de 990 pesos por litro vigente desde 2024 para el aceite comestible, junto con los topes aplicados a otros productos básicos. La decisión se produjo en el marco del nuevo paquete de 176 reformas y bajo el argumento de que aquellos límites no habían conseguido impedir que las mercancías se vendieran por encima de los precios regulados debido a la escasez y la elevada demanda.
Pero la eliminación del tope fue seguida por una rápida escalada. En las semanas posteriores, el litro de aceite llegó a comercializarse en distintos puntos por entre 1750 y 2 mil pesos. En ese escenario, un solo litro podía absorber entre 25 % y 29 % de un salario mensual promedio.
La presión sobre el producto también ha llevado a gobiernos provinciales a intervenir nuevamente. En Matanzas, por ejemplo, las autoridades establecieron recientemente un precio referencial de 2250 pesos por litro para la venta mayorista y 2500 pesos para la minorista, dentro de un paquete de medidas para contener el incremento de los precios de alimentos básicos. La decisión siguió medidas similares adoptadas en otras provincias.
Hasta el momento, las autoridades en Mayabeque no precisan en el aviso la cantidad comercializada, el origen del producto ni si se han identificado personas que lo hayan consumido.
En cambio, sí llamó a la población a no adquirir productos que carezcan de etiqueta, certificado de calidad y valor de venta, y a extremar las precauciones antes de consumir mercancías cuya procedencia y características no puedan ser verificadas.











