La música cubana perdió esta semana a una figura sobresaliente: la violinista, cantante y compositora Martha Duarte Mustelier.
La artista falleció a los 61 años en la ciudad suiza de Locarno, donde residía desde hacía más de una década, según dieron a conocer amigos y admiradores en redes sociales, entre ellos la musicógrafa Rosa Marquetti.
Primera mujer graduada en la especialidad de violín en el Instituto Superior de Arte de La Habana (ISA), su trayectoria artística la convirtió en referente de la interpretación y la creación musical tanto en Cuba como en Europa.
Perfil de una brillante carrera: Sarabanda, su culmen
Nacida en la capital cubana, Martha Duarte se formó en el Instituto Superior de Arte (ISA), donde alcanzó un hito histórico: convertirse en la primera mujer en graduarse en la especialidad académica de violín. Desde entonces, dedicó su vida al “divino arte de interpretar el violín”, como solía decir.
En Cuba, integró la Orquesta del Gran Teatro de la Ópera y Ballet de La Habana como primer violín, y colaboró con figuras emblemáticas como Pablo Milanés, Silvio Rodríguez y Frank Fernández, participando en grabaciones bajo el sello EGREM. Su versatilidad la llevó también al Conjunto Folklórico Nacional, donde brilló como solista.
Su inquietud artística la impulsó a explorar otros géneros. En 1985 se unió al grupo de rock Arte Vivo, con el que recorrió escenarios de la isla y del extranjero. Posteriormente, fundó Vidrio y Corte (1990), una propuesta de fusión entre jazz, canción, rock y funk.
El proyecto más ambicioso llegó en 1993 con la creación de Martha Duarte y Sarabanda, agrupación que conjugaba ritmos cubanos con sonoridades contemporáneas. Con Sarabanda grabó en el CD La Isla de la Música y realizó giras internacionales. En 2001 lanzó su primer disco como directora y productora, Mulata de Espalda, que incluyó obras de su autoría.
Su presencia se hizo habitual en programas de radio y televisión, y en escenarios de La Habana. Participó en el Son más Largo del Mundo, inscrito en el libro Guinness en 1997, y su agrupación fue reconocida como “Orquesta revelación” en el programa televisivo Mi Salsa.
También representó a Cuba en la Cumbre Iberoamericana de Montevideo (2006) y en la Primera Semana de la Cultura Cubana en Medio Oriente (2009).
Aportes a la música y la pedagogía
Además de su carrera interpretativa, Martha Duarte realizó transcripciones de obras de grandes autores. Fue responsable de la transcripción completa de la obra de Pablo Milanés, publicada en España en 1999, y trabajó también con piezas de Silvio Rodríguez, Compay Segundo, Nicolás Guillén y Joaquín Sabina, entre otros.
Su talento se extendió al cine y la televisión: compuso música para obras teatrales, ballets y largometrajes, incluyendo un tema para la película El siglo de las luces, de Humberto Solás.
En paralelo, ejerció como profesora de violín en niveles elemental y medio, impartió cursos y máster classes en la Universidad de Los Ángeles y en la Academia de Copenhague. En 2004 fue invitada a seleccionar músicos cubanos para la televisión danesa, proyecto que culminó con la grabación de Sabor Cubano.
Etapa europea
Radicada en Suiza, Martha Duarte continuó difundiendo la música cubana.
En el Viejo Continente impartió clases de violín, piano y coro, y participó en proyectos comunitarios como La música en el cuerpo. También incursionó en el teatro musical con la obra San Genaro de Santería, que fusionaba elementos de las culturas italiana y cubana.
“Además, tengo un proyecto que me acompaña, un quinteto formado por músicos de diferentes lugares, una riqueza, porque es una mezcla de naciones aquí en Suiza”, declaró en una entrevista.
Voces de homenaje
En su obituario para las redes, la musicógrafa Rosa Marquetti trazó un esbozo de la gran artista: “La admiré como mujer de gran elegancia, fuerza, alegría y belleza. Una guerrera. Como músico, por su profesionalidad, rigor y conocimientos, una de las primeras mujeres violinistas que dio personalidad y lucimiento protagónico al instrumento”.
En otro pasaje, Marquetti destacó la humildad de la creadora: “Aunque su nombre no siempre apareciera iluminado por los reflectores, somos más los que sabíamos y sabemos de su valía como músico y persona”.

Por su parte, el cantautor Silvio Rodríguez, en su página personal Segunda cita, recordó con afecto su relación profesional y humana con Duarte.
“La conocí cuando la Camerata Brindis de Salas era dirigida por Gonzalo Romeu y él me invitó a hacer algo con ellos en la Biblioteca Nacional. Marta y yo enseguida conectamos. Tiempo después me transcribió un montón de canciones para una antología en cuatro tomos que se publicó en España. La última vez que la vi fue en un restaurante, de noche, donde coincidimos buscando comida para llevar. Tan amorosa como siempre. Inolvidable Marta Duarte”, rememoró el autor de “Ojalá”.












