María Elena Llorente, primera bailarina y maître del Ballet Nacional de Cuba (BNC) y Premio Nacional de Danza, falleció en la mañana de este lunes a los 80 años en el Hospital Hermanos Ameijeiras, en La Habana, debido a complicaciones derivadas de una insuficiencia cardiaca.
En un comunicado en Facebook, el BNC recordó que Llorente nació en La Habana el 20 de mayo de 1946 y comenzó desde niña su formación en la Escuela de la Sociedad Pro-Arte Musical, antes de continuar en la Academia Nacional de Ballet Alicia Alonso.
Su preparación estuvo vinculada a maestros fundamentales de la danza cubana y extranjera, entre ellos Alicia Alonso, Fernando Alonso, Marta Mahr y Alexandra Fedórova.
También tuvo especial influencia del puertorriqueño José Parés, quien, según recordaba la propia bailarina, le enseñó la importancia de alcanzar una técnica sólida y limpia, entendida como un medio para la expresión artística y no como un fin.
Llorente ingresó al cuerpo de baile del BNC en 1962. Cinco años después fue promovida a solista y en 1976 alcanzó la categoría de primera bailarina, posición desde la que construyó una trayectoria artística de más de medio siglo.
Su repertorio abarcó obras de distintas épocas y estilos. Entre sus interpretaciones más recordadas estuvieron Lisette, en La fille mal gardée; Swanilda, en Coppélia; Giselle y Myrtha, en Giselle; Aurora y Florina, en La bella durmiente del bosque; Odette-Odile, en El lago de los cisnes, y Kitri, en Don Quijote.
También participó en estrenos y primeras presentaciones en Cuba de numerosas obras, algunas creadas especialmente para ella. Entre ellas figuran Introducción a una idea, Hamlet (donde interpretó a Ofelia) y Los amantes de Verona, de Iván Tenorio.
El BNC destaca sus actuaciones en Tarde en la siesta, donde encarnó a Esperanza; El río y el bosque y Vals, de Alberto Méndez; Cecilia Valdés, Equinoxio, de Gustavo Herrera, y obras de la coreógrafa chilena Hilda Riveros como La tierra combatiente, Días y flores, Curva descendente y La infanta.
Tuvo además un papel relevante en la incorporación al repertorio del BNC de varios pas de deux del ballet tradicional. Fue la primera bailarina de la compañía en interpretar Grand pas classique y el pas de deux de La Bayadera, que estrenó junto a Alberto Méndez.
En 1982 estrenó con Lázaro Carreño el Chaikovski pas de deux, mientras que en 1976 interpretó por primera vez para la compañía el pas de deux de El corsario, junto al español Víctor Ullate, durante el quinto Festival Internacional de Ballet de La Habana.
Uno de los episodios internacionales más destacados de su carrera tuvo lugar en mayo de 1977, cuando actuó como artista invitada del Alvin Ailey Dance Theatre, en Nueva York. El hecho fue calificado entonces por el actor estadounidense Harry Belafonte como “un importante hecho histórico”.
Su última presentación como bailarina ocurrió el 28 de octubre de 2002, durante la gala de clausura del 18 Festival Internacional de Ballet de La Habana, con Souvenir, coreografía de Eduardo Blanco creada especialmente para esa ocasión y en la que compartió escenario con el entonces joven bailarín Javier Torres.
Posteriormente, continuó vinculada a la escena. En 2003 participó en la gala por el Día Internacional de la Danza, cuando las llamadas “cuatro joyas” del BNC recibieron el Premio Nacional de Danza, y en 2012 regresó excepcionalmente al escenario junto a Alicia Alonso y otras figuras de la compañía durante una gala del 23 Festival Internacional de Ballet de La Habana.
Su relación con la danza incluyó también la creación coreográfica. En 1988 trabajó junto a Marta García y Karemia Moreno en una versión integral de Don Quijote y realizó puestas en escena de dos momentos de La Bayadera.
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Paralelamente a su carrera como intérprete, ejerció como maestra y ensayadora de varias generaciones de bailarines. Su labor docente se extendió al BNC, la Escuela Nacional de Ballet, el Centro Coreográfico de la Comunidad Valenciana y los cursos de la Cátedra de Danza Alicia Alonso en España.
Su trayectoria recibió numerosos reconocimientos, entre ellos la Medalla de Bronce del cuarto Concurso Internacional de Ballet de Varna, Bulgaria; la Medalla del Colegio de Abogados de Puerto Rico; la Distinción por la Cultura Nacional; la Medalla Alejo Carpentier; la Orden Félix Varela de Primer Grado y el Premio Nacional de Danza, concedido en 2015.
De acuerdo con la información del BNC difundida por Agencia Cubana de Noticias, los restos de María Elena Llorente serán inhumados en el panteón familiar, conforme a la voluntad de la artista.











