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La Habana tiene 491 246 personas con 60 años o más, casi el doble de los habitantes menores de 15 años, según los datos demográficos divulgados recientemente. El grupo infantil suma 263 296 personas, de modo que entre ambos segmentos existe una diferencia de casi 228 000 habitantes.
La relación es de aproximadamente 1,87 adultos mayores por cada menor de 15 años, indicador que ofrece una imagen particularmente clara del cambio en la estructura por edades de la población habanera. Las mujeres son mayoría entre los mayores: 283 971 frente a 207 275 hombres, de acuerdo con las cifras divulgadas.
El municipio Plaza de la Revolución vuelve a destacar como el territorio con mayor proporción de personas de 60 años y más: 38,2 % de sus residentes pertenecen a ese grupo.
Una ciudad dentro de un país que pierde habitantes
Lo que ocurre en La Habana evidencia la transformación demográfica que afecta a toda Cuba. Al cierre de 2025, las personas de 60 años o más representaban 26,7 % de la población y el país registraba 9 434 593 habitantes, 313 414 menos que un año antes.
El retroceso respondió a la combinación de tres factores: menos nacimientos, más defunciones y una emigración que alcanzó dimensiones inéditas. En 2025 nacieron 68 064 cubanos y murieron 136 214, prácticamente el doble, mientras el saldo migratorio externo fue negativo en más de 245 000 personas.
La Habana registró el mayor saldo migratorio externo del país en 2025, con 57 433 personas, y presentó además la tasa de decrecimiento poblacional más elevada entre las provincias cubanas, según los datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI).
Cuba cerró el 2025 con 9,4 millones de habitantes, 313 mil menos en un año
Entre 2021 y 2025, el número de personas en edad laboral en Cuba cayó en 1,26 millones, hasta 5.606.541, mientras aumentaba el peso relativo de los grupos de mayor edad.
El desafío ya está en las calles
Una población con cada vez más personas mayores demanda adaptaciones en transporte, espacios públicos, viviendas, servicios sanitarios y redes de cuidados, al tiempo que disminuye la proporción de habitantes en edades potencialmente activas.
En La Habana, donde casi medio millón de residentes ya tiene 60 años o más, esa transformación empieza a expresarse directamente en la vida cotidiana.












