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Unas 70 mil personas en situación de vulnerabilidad reciben alimentos a través del Sistema de Atención a la Familia (SAF) en Cuba, una red que enfrenta el reto de sostenerse en medio de la crisis económica y de ampliar la colaboración de empresas estatales y privadas.
Las autoridades quieren extender a todo el país una modalidad de gestión que ya funciona en 11 establecimientos, aunque las dificultades para cubrir los gastos de alimentación muestran los límites de la iniciativa.
De acuerdo con el periódico Granma, el Ministerio de Comercio Interior (Mincin) pretende llevar esta experiencia a los 1461 locales que integran el SAF en el país.
El programa permite que actores económicos asuman la administración de estos espacios y participen en la atención de sus beneficiarios, personas que necesitan asistencia alimentaria por su situación económica o social.
Sin embargo, el alcance de la iniciativa contrasta con las dificultades que afrontan algunos de los negocios que ya prestan el servicio.
Gestión privada para comedores sociales
En el establecimiento Loipa, situado en 23 y 10, en el Vedado habanero, la cuota de alimentos asignada por la Dirección Municipal de Comercio cubre apenas el 10 % de las necesidades alimentarias de las personas atendidas, según su titular, Mariuska Vega Dechamps.
El local, gestionado por la mipyme Mi Reina Café, comenzó a funcionar como Sistema de Atención a la Familia el 26 de julio de 2026. Allí reciben desayuno, almuerzo y comida doce adultos mayores, entre ellos Yaquelín, de 61 años, y Ernesto, de 85, quienes celebraron recientemente sus 40 años de matrimonio en el establecimiento.
La responsable del negocio reconoce que la atención requiere un esfuerzo económico considerable, sobre todo después de la inversión realizada para reparar el local.
Aunque agradece la colaboración de otros establecimientos, como la heladería De La Cream y la panadería de 23 y 12, asegura que por ahora no puede incorporar a más beneficiarios.
“No lo vemos como una carga, pero todavía nos estamos recuperando de la gran inversión que hicimos en la reparación del local y, por ello, no podemos sumar más asistenciados. Nos gustaría que más negocios nos apoyaran para ofrecerles un mejor servicio”, afirma Vega Dechamps.
El caso ilustra uno de los principales desafíos de la estrategia: conseguir que la participación privada no se limite a asumir la gestión de los comedores, sino que permita mantener una alimentación estable y ampliar la cobertura sin trasladar a los negocios una carga que no puedan sostener.
Una red de 1461 establecimientos
Según Grettel Portales Pérez, directora general de Servicios del Mincin, la modalidad de colaboración se ha implementado en 11 establecimientos de La Habana, Matanzas, Sancti Spíritus y Granma. El propósito oficial es extenderla a toda la red nacional del SAF.
El sistema atiende a unas 70 mil personas, cifra que, según los especialistas citados en la información oficial, continúa aumentando.
A esa red se suman 1250 hogares de alimentación comunitaria en zonas rurales y 3000 comedores gestionados por asociaciones sin fines de lucro y organizaciones religiosas, también bajo la supervisión del Mincin.
Las autoridades atribuyen el impulso a esta fórmula a la necesidad de involucrar a más actores económicos en los programas sociales en medio de la crisis económica y social por la que atraviesa la isla.
La transformación 64, respaldada por el Acuerdo 10418/2026 del Consejo de Ministros y la Resolución 14/2026 del Mincin, establece que entidades estatales y privadas, nacionales y extranjeras, participen en actividades comunitarias, entre ellas el respaldo a los comedores del SAF y los hogares de alimentación.
La propuesta permite a los titulares de negocios presentar proyectos para administrar estos espacios, reformar sus instalaciones y ampliar los servicios, de acuerdo con las condiciones pactadas con las instituciones estatales responsables.
A cambio, deben garantizar la atención alimentaria a los beneficiarios y cumplir las condiciones establecidas.
El Mincin sostiene que las condiciones de gestión pueden resultar atractivas para los negocios privados, pese a que no existe un incentivo fiscal específico.
Pedro Blanco Guerra, especialista principal de Gastronomía del organismo, destacó las facultades administrativas que obtienen los titulares sobre los locales.
¿Cómo se sostiene la alimentación en medio de la crisis?
La expansión de este modelo depende, sin embargo, de algo más que la disponibilidad de establecimientos y el interés empresarial.
La experiencia de Loipa evidencia que las asignaciones estatales pueden resultar insuficientes para cubrir las necesidades de los beneficiarios y que los negocios deben recurrir a sus propios recursos y a donaciones para completar el servicio.
En el caso de Mi Reina Café, la atención incluye celebraciones de cumpleaños y otras fechas especiales, así como pequeños espacios de esparcimiento para los adultos mayores. La meta oficial es que el 100 % de estas instituciones cuenten con el respaldo de alguna entidad económica.













