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Ocho cubanas, una peruana y una venezolana fueron deportadas el pasado sábado desde EEUU a Bangui, capital de la República Centroafricana, después de que, según sus testimonios, les habían asegurado que las llevarían a Miami.
Las mujeres denunciaron condiciones precarias, falta de documentación y dificultades para comunicarse con sus familiares tras su llegada al país africano.
Yusmani de la Caridad, una de las cubanas y madre de una niña de seis años con ciudadanía estadounidense, relató a Telemundo 51 que las subieron a un avión y las trasladaron a Bangui, donde, según su testimonio, “las condiciones son pésimas, no hay higiene y estamos expuestas a enfermedades”.
Otra de las migrantes cubanas, que prefirió no revelar su identidad, aseguró que las autoridades no les entregaron documentación y que carecen de medios para “comunicarse con los familiares ni recibir dinero”.
La situación también preocupa por el estado de salud de algunas de las mujeres. Una de ellas afirmó que padece hipertensión y anemia y que no ha podido tomar sus medicamentos.
¿Qué ha sucedido con los cubanas?
Yasmany Moreno, uno de los cubanos deportados a Bangui, denunció en redes sociales que los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) destruyeron los teléfonos móviles y los pasaportes de las mujeres.
En uno de los videos que compartió, advirtió que las migrantes “no tienen una identificación legal. Si la Policía las coge, como me ha pasado a mí, van presas”.
Aime López, otra de las trasladadas a África, afirmó que la golpearon cuando la detuvieron agentes del ICE.
Su hija, de 17 años, no supo que la habían deportado a la República Centroafricana hasta hace unos días, cuando ambas pudieron comunicarse. “Nadie puede imaginar lo que estamos sintiendo nosotras”, declaró.
Preocupación por la atención médica y las garantías migratorias
Las denuncias se conocen después de que Arianne Betancourt, organizadora de la organización de defensa de los derechos de los migrantes Workers Circle, advirtiera sobre los planes de EE. UU. para deportar a personas enfermas a terceros países.
En declaraciones al diario británico The Guardian, Betancourt alertó sobre las dificultades que afrontan los migrantes expulsados para recibir atención sanitaria.
“Sabemos que una vez deportados y enviados a estos terceros países, no reciben atención médica en los centros de detención. Tienen dificultades para conseguir medicamentos”, advirtió.
Por su parte, la abogada de inmigración Laura Jiménez cuestionó la legalidad de estas expulsiones y señaló que no se habrían establecido las condiciones necesarias en el marco de los supuestos acuerdos bilaterales con terceros países.
También alertó sobre posibles vulneraciones del debido proceso migratorio y la falta de garantías para algunos de los afectados, señaló Telemundo.
Este miércoles, activistas por los derechos de los migrantes condenaron las políticas de deportación de la administración de Donald Trump y manifestaron su preocupación por los ciudadanos cubanos que permanecen en terceros países mientras esperan una resolución de sus casos migratorios.
Entre el 20 de enero de 2025 y el 31 de agosto de 2026, Estados Unidos ha deportado al menos a 25 447 personas a países con los que no tenían vínculo.











