Embajadas y empresas internacionales en Cuba están revisando sus planes de contingencia y evacuación a raíz de la presión de Washington sobre la isla luego de la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.
La preocupación, apunta un reporte de EFE, ha escalado en sedes diplomáticas y empresariales extranjeras ante la creciente incertidumbre geopolítica en el Caribe y la posibilidad de que EE.UU. pudiese estar preparando incluso una intervención militar en Cuba.
Más para la “emergencia nacional”
El propio subsecretario de Estado de EE.UU., Christopher Landau, aseguró este miércoles que Washington desearía que este mismo 2026 los cubanos puedan “ejercer sus libertades fundamentales”, en una clara referencia a un cambio político en la isla.
Poco después, al término del jueves, el propio presidente estadounidense Donald Trump había firmado una orden ejecutiva que recrudecía una “emergencia nacional”, según el periodista Wilfredo Cancio existente desde 1996, debido a la supuesta amenaza que representa Cuba para la seguridad de Estados Unidos.
Trump declara “emergencia nacional” y amenaza con aranceles a países que suministren petróleo a Cuba
La novedad ahora es el anuncio de un sistema de aranceles contra cualquier país que suministre petróleo a la isla, en un movimiento que podría asfixiar la economía cubana en medio de una crisis energética sin precedentes.
Reacción entre legaciones extranjeras
Mientras tanto, y según EFE, embajadas y empresas estudian medidas de caras a esta realidad. “Es nuestra responsabilidad revisar los planes y preparar escenarios”, asegura una diplomática en La Habana que prefiere mantener el anonimato debido a la sensibilidad del tema.
Cerca de una decena de países europeos y latinoamericanos han reconocido a EFE -a cambio de no difundir sus nombre- que están actualizando sus planes de evacuación y sus listados de nacionales residentes en Cuba, en ocasiones llamando uno a uno a sus ciudadanos para verificar los datos.
También hay legaciones diplomáticas pertrechándose para poder soportar largos períodos sin corriente eléctrica, combustibles y agua, eventualidades que entienden se pueden producir por la combinación del actual contexto de crisis total en la isla y la creciente presión estadounidense.
Otras embajadas, en menor número, han indicado por el contrario a EFE que hasta el momento no ven la necesidad de actualizar sus planes de evacuación, aunque reconocen que no descartan y se mantienen alertas ante la posibilidad de que en el futuro sea preciso activar procedimientos de emergencia.
Replantear actividad en Cuba
Entre el sector privado, hay varias filiales de empresas internacionales contactadas por EFE que reconocen, en privado, que la incertidumbre geopolítica les ha llevado a replantear con sus casas matrices la actividad en Cuba.
Los dos motivos que alegan son una potencial intervención militar estadounidense, por quirúrgica que pueda ser, y el impacto sobre su actividad del grave deterioro económico del país, especialmente con el aumento de los apagones y la crítica escasez de combustibles, indican fuentes de estas empresas.
Algunas firmas internacionales -siempre bajo condición de anonimato- aseguran contar con una reserva de carburantes para sus operaciones manufactureras, pero avanzan que si se cortan definitivamente los envíos desde Venezuela y México mantener la producción será insostenible.
El caso más destacado en el sector privado es el de la multinacional británica Unilever, que ha evacuado ya a las familias de sus trabajadores extranjeros en el país, según confirmaron a EFE dos fuentes cercanas a la compañía, que fabrica en la isla productos de higiene, belleza y limpieza. EFE contactó a la empresa, pero hasta el momento no ha recibido respuesta.
Escalada de tensión
EE,UU. ha lanzado varias advertencias directas a Cuba desde la captura de Maduro el pasado 3 de enero y ha forzado el cierre del suministro de petróleo venezolano a La Habana, cuando Caracas había sido hasta ahora su principal proveedor.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró esta misma semana que, tras el cerrojazo energético, Cuba estaba “a punto de caer”, reincidiendo en su tesis del fracaso económico de la isla.
Sin embargo, el republicano ya ha ido más allá al apuntar que lo único que quedaba por hacer en Cuba era “entrar y destruir el lugar”. Su secretario de Estado, Marco Rubio, agregó por su parte: “Si estuviera en La Habana, estaría preocupado, aunque fuera un poco”.
¿Término de un historial?
Los desencuentros entre EE.UU. y Cuba se remontan al triunfo de la revolución en la isla en 1959, que contrarió a Washington políticamente, en el contexto de confrontación de la Guerra Fría, y económicamente, por la oleada de nacionalizaciones que supuso.
Esta nueva medida evidencia la naturaleza fascista, criminal y genocida de una camarilla que ha secuestrado los intereses del pueblo estadounidense con fines puramente personales.
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— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) January 30, 2026
La relación bilateral desde entonces ha experimentado recurrentes escaladas de tensión, entre las que destacan la invasión de Bahía de Cochinos (1961), la crisis de los misiles (1962), el éxodo migratorio masivo del Mariel (1980) y el derribo de las avionetas de ‘Hermanos al rescate’ (1996).
La situación actual se posiciona con las más tensas entre ambos países, a juicio de los expertos, que destacan tanto la actual asertividad de Washington -que no descarta la opción militar- como la crisis total en la que se encuentra Cuba, la peor en décadas.
A los últimos anuncios de Estados Unidos, Díaz-Canel escribió desde X: “Esta nueva medida evidencia la naturaleza fascista, criminal y genocida de una camarilla que ha secuestrado los intereses del pueblo estadounidense con fines puramente personales”.










