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La socialista democrática Angie Nixon, representante estatal del Partido Demócrata en Florida, se enfrentará a la exfiscal general Ashley Moody del Partido Republicano, por el escaño que dejó vacante el senador Marco Rubio al asumir como secretario de Estado de Estados Unidos, después de que ambas lograran imponerse en sus respectivas elecciones primarias este martes.
La victoria de Nixon en las primarias demócratas desató un terremoto político. No solo derrotó al moderado Alex Vindman, pese a que el ex militar demócrata recaudó más de 16 millones de dólares frente a apenas un millón de su campaña, sino que además colocó varios temas difíciles en el corazón de su discurso, entre ellos Cuba.
Miembro de los Socialistas Democráticos de América, la política afrodescendiente, de 42 años y madre de dos hijos, enfrentará en noviembre a la republicana Ashley Moody, senadora en funciones designada por Ron DeSantis, en una contienda que promete ser un choque frontal entre dos visiones opuestas sobre la isla y la política exterior de Estados Unidos.
Una victoria inesperada y un mensaje claro
Medios como CNN y NBC proyectaron la victoria de Nixon, interpretada como una muestra del creciente peso de los socialistas democráticos dentro del Partido Demócrata. Su triunfo fue una sorpresa para el establishment, que veía a Vindman como favorito por su perfil moderado y su papel como testigo clave en el primer juicio político contra Donald Trump. Nixon, sin grandes respaldos nacionales, logró imponerse con un discurso insurgente que conecta con sectores progresistas desencantados por la política tradicional.
Cuba, uno de los ejes de campaña
La candidata ha convertido la cuestión cubana en uno de los ejes temáticos de su propuesta. Se opone al bloqueo económico, al que califica de fracaso que solo genera hambre y sufrimiento, y defiende retomar los acercamientos diplomáticos de la era Obama. Critica las deportaciones y el uso de fondos federales para reforzar el aparato de seguridad contra comunidades migrantes. Su postura contrasta con la de Ashley Moody, quien cuenta con el respaldo de Donald Trump y Rick Scott y ha prometido mantener una línea dura contra La Habana, reforzando sanciones y medidas de presión.
Phil Ehr y la opción militar
En paralelo, el demócrata Phil Ehr, candidato al Congreso por el Distrito 28, ha presentado un plan que incluye una acción militar decisiva para destituir al gobierno cubano, siempre bajo autorización legislativa.
Su propuesta contempla una autoridad de transición integrada por disidentes, antiguos presos políticos y representantes de la diáspora, con el objetivo de garantizar libertades civiles y elecciones libres. Ehr asegura que no plantea una guerra improvisada ni una ocupación permanente, sino una misión delimitada con protección para la población civil.
Eliott Rodríguez contra María Elvira Salazar
En el Distrito 27, el demócrata Eliott Rodríguez desafía a la republicana María Elvira Salazar. Rodríguez apuesta por acuerdos bipartidistas y critica a Trump, mientras Salazar mantiene una postura firme de respaldo al presidente republicano y de línea dura hacia Cuba.
El distrito, que abarca Coral Gables, South Miami, Kendall y Key Biscayne, es uno de los más relevantes para la comunidad cubana, y el resultado tendrá implicaciones directas sobre la voz que representará en el Congreso los intereses del exilio.
Florida es un estado donde la comunidad cubana y venezolana observa con recelo el término socialista democrático. Encuestas recientes muestran que el 79 % de los cubanos y cubanoamericanos en el sur de Florida favorece alguna modalidad de intervención militar en Cuba, mientras que el 55 % de los electores cubanoamericanos registrados se identifica como republicano. Este panorama convierte la postura de Nixon en un desafío electoral: su discurso puede movilizar a sectores progresistas, pero también alienar a votantes que han huido del socialismo.
Todo ello, pese a que la propia aspirante al Senado ha descartado que tenga una filiación comunista o socialista al estilo de la izquierda radical.
“No voy a permitir que me sigan pintando como comunista o socialista. Lo único que quiero es que la gente tenga oportunidades de estar sana, de prosperar, de estar segura, de trabajar duro y de tener algo que enseñar a cambio”, aseguró esta semana a la agencia EFE desde La Pequeña Habana, un barrio miamense reconocido como el principal enclave cultural y político de los exiliados cubanos en Estados Unidos.
Entretanto, Florida ya tiene definidos a sus candidatos para suceder al gobernador Ron DeSantis: el republicano Byron Donalds y el demócrata David Jolly se enfrentarán en las elecciones del 3 de noviembre.
Donalds, respaldado por el presidente Donald Trump, obtuvo el 48 % de los votos en la primaria republicana y, de imponerse en noviembre, se convertiría en el primer gobernador negro del estado.
Jolly, por su parte, consiguió el 61 % en la primaria demócrata; el excongresista abandonó el Partido Republicano en 2018 y ahora busca atraer a independientes y republicanos moderados.
DeSantis, impedido constitucionalmente de aspirar a un tercer mandato consecutivo, no respaldó a ningún candidato, mientras que su vicegobernador, Jay Collins, quedó segundo en la primaria republicana con el 25 %.
La contienda se desarrolla en un estado que pasó de ser un territorio electoral competitivo a estar dominado por los republicanos, quienes controlan el Ejecutivo y cuentan con una amplia mayoría en la Legislatura.
Según datos preliminares, cerca de dos millones de floridanos votaron de manera anticipada y más de 1,3 millones acudieron a las urnas durante la jornada electoral, confirmando el alto nivel de participación en una elección que marcará el rumbo político de Florida en los próximos años.
Un choque de visiones
La elección de noviembre enfrentará dos visiones opuestas. En el Senado, Nixon busca replantear la política hacia Cuba desde la diplomacia y la justicia social, mientras Moody representa la continuidad de la línea dura republicana hacia la isla.
Ehr y Rodríguez, desde la Cámara de Representantes, ofrecen propuestas divergentes que van desde la intervención militar hasta el bipartidismo para actuar frente al bloqueado vecino socialista.











