Un estudio internacional liderado por especialistas del Centro de Estudios Ambientales de Cienfuegos (CEAC) confirmó la presencia en aguas de La Habana de especies de microalgas tóxicas asociadas a la intoxicación por consumo de pescado conocida como ciguatera.
La investigación identificó en el litoral habanero seis especies del género Gambierdiscus, responsables de la producción de toxinas asociadas a la ciguatera en la región caribeña, refirió recientemente el CEAC en sus redes.
En particular, encontró por primera vez en Cuba y el Caribe la presencia de una microalga Gambierdiscus australes y confirmó químicamente la producción de una ciguatoxina por una cepa de otra especie del mismo género.
La investigación, publicada el pasado agosto en la revista científica ACS Environmental Au, analizó muestras recolectadas en el litoral de La Habana y permitió aislar y estudiar 35 cepas monoclonales de microalgas del referido género. La más representada entre los aislados fue G. caribaeus, con 26 de las cepas analizadas.
El trabajo se desarrolló en el marco del proyecto CIGUATOX, financiado por la Agencia de Energía Nuclear y Tecnologías de Avanzada (AENTA), y contó con la participación de investigadores de España y México, así como con apoyo de proyectos españoles y europeos.
Principales resultados
Uno de los principales resultados, según el CEAC, fue el primer registro de Gambierdiscus australes en aguas de Cuba y, al mismo tiempo, en el mar Caribe.
El hallazgo amplía el conocimiento sobre la diversidad de estas microalgas en la región y aporta información para comprender mejor su distribución y sus características toxicológicas.
Pero el resultado de mayor relevancia desde el punto de vista de la toxicología estuvo relacionado con Gambierdiscus silvae.
Los investigadores detectaron en una cepa cubana de esta especie una respuesta compatible con actividad de ciguatoxinas mediante ensayos biológicos y posteriormente confirmaron de forma inequívoca la presencia de C-CTX5 mediante técnicas de espectrometría de masas.
La investigación concluye que estos resultados refuerzan el papel de G. silvae como una fuente de ciguatoxinas en el Caribe. El análisis químico detectó además otros metabolitos, entre ellos gambierona y 44-metilgambierona, en distintas cepas estudiadas.
CIGUATOX, estudio que desde Cienfuegos evalúa el riesgo por ciguatera
Relación con la ciguatera
Las especies del género Gambierdiscus son microalgas bentónicas que pueden producir ciguatoxinas, compuestos que entran en la cadena alimentaria marina y pueden acumularse en determinados peces.
El consumo de ese pescado contaminado puede provocar la llamada ciguatera, una intoxicación alimentaria reconocida como un problema de salud pública en el Caribe, incluida Cuba.
El estudio recuerda que la enfermedad es endémica de la región y que la identificación de las especies responsables de la producción de ciguatoxinas continúa siendo un desafío debido a la diversidad de Gambierdiscus y a las diferencias en su capacidad tóxica.
Los autores subrayan, no obstante, que el análisis realizado en La Habana constituye una fotografía de las comunidades presentes durante una única campaña de muestreo. Para conocer con mayor precisión su distribución y el riesgo asociado —dijeron— serían necesarios estudios que abarquen más zonas, profundidades y épocas del año.
Por ello, el hallazgo no equivale por sí mismo a una alerta sobre las aguas habaneras ni demuestra que el pescado comercializado en Cuba esté contaminado. Su importancia reside en aportar evidencia científica sobre la diversidad de estas microalgas y sobre la presencia en aguas cubanas de una cepa capaz de producir una ciguatoxina identificada químicamente.











